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Duérmete niño, duérmete ya…

Ni viene el coco ni sabemos qué hacer. Cuántos padres no recuerdan qué significa dormir cuatro horas seguidas. Dormirse mamando, no dar un ruido durante el día y activarse cuando los adultos caemos rendidos; los bebés tienen que aprender a diferenciar el día de la noche; hay técnicas para ello

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EFE/SEEI/Charlie Xia

Ser padre no es sencillo y para esa dura y apasionante tarea vamos a intentar, al menos, estar descansados. No es fácil , pero existe todo un manual de buenas costumbres que nos pueden ayudar a ello.

Sara Cañamero es matrona, enfermera pediátrica y directora de Maternatal, un centro de atención integral a la mujer y primera infancia; nos explica cómo funciona el sueño en el bebé y cómo lograr adaptarlo a nuestro ritmo.

  • El bebé se despierta muchas veces por la noche ¿cómo deben actuar los padres?

Lo primero, tenemos que tranquilizar a los padres porque despertares durante la noche tenemos todos. El sueño se va organizando en ciclos: profundo, ligero, microdespertar… y generalmente los adultos y los niños que ya han aprendido a dormirse vuelven a dormir solos y no nos acordamos de ello.

Lo normal es que todos, incluidos los bebés, tengamos entre cinco y cuatro despertares por la noche, solo que los bebés no saben cómo volver a conciliar el sueño; por eso se desvelan y los padres no saben qué hacer o cómo enseñarle.

  • ¿Existe una edad concreta en la que debamos dormir de un tirón?

No hay una edad en principio, hay adultos que duermen mal y bebes poco dormilones. En un recién nacido unas cinco horas de sueño seguidas, es verdad que muy pocos lo hacen porque tiene unas necesidades nutricionales que cubrir generalmente cada dos horas.

Podemos enseñar al bebé determinadas rutinas; a los dos o tres meses de edad cuando ya el ritmo circadiano se ha adquirido, simplemente debemos diferenciar el día de la noche.

Los bebés no saben en principio diferenciarlo y hasta los dos meses duerme unas 16 horas; como no hay diferencia entre el día y la noche se reparten equitativamente entre las 24 horas del día.

  • ¿Mucha gente comenta que por la noche, su bebé “se activa”?

Muchas mamás, cuando tienen el bebé dentro, se dan cuenta que durante el día parece que está como muy dormido y por la noche, efectivamente, se activa. Es verdad que el feto tiene periodos de sueño; dura muy poco, 20-30 minutos y nacen ya un poco con el ritmo cambiado.

Duérmete niño, duérmete ya...
EFE/EPA/Andy Rain

En el feto es algo paradójico y realmente el periodo de sueño es bastante corto; una vez que nacen todavía su sistema neurológico es muy inmaduro y el sueño se presenta como un patrón inmaduro. Tiene ciclos de sueño ligeros bastante largos y de sueño profundo más cortos y a medida que van madurando y cumplen años, a partir de los siete, el patrón de sueño es muy similar al del adulto.

  • ¿Y cómo podemos revertir esa situación?

Desde que nacen, las horas de sueño durante el día vamos a hacerlas con luz, con la televisión al volumen normal, conversaciones normales, no silenciamos los móviles y si podemos que duerman en una cunita en el salón donde hay una vida normal. Durante la noche es importante la oscuridad, fundamental, la falta de estímulos y el cambio de pañal incluso, si no hay cacas, apenas se toca al bebé.

Un gran error es quitar las siestas durante el día; recomendamos hacer una agenda, un registro durante varios días para ver el patrón de sueño de nuestro hijo. En base a ello, analizamos cuándo duerme más o menos y intentaremos ir metiendo pequeñas pautas y cambios para que el sueño durante la noche se prolongue un poco más.

  • ¿Qué pautas deben seguir los padres?

Cada niño es un mundo y tienen unas necesidades diferentes. Por un lado está la escuela del Doctor Estivill que plantea una reeducación bastante rígida en cuanto al hábito del sueño. Afirma en la primera edición de su libro que un bebé de 6 meses debería dormir 11 horas del tirón, irse solo a la cama y dormirse tranquilamente.

Pienso que a los seis meses un niño ni sabe ir adormir solo, ni entiende que tú le metes en la cuna y tiene que dormir. El doctor planteaba cómo educar a los niños, en este caso los padres no podían ni tocar ni mecer a su hijo ni responder ni atender sus necesidades. Lo que se ha visto, con este método es que los bebés no aprender a dormirse solos pero aprenden que su llanto no sirve para nada.

  • ¿Es adecuado, por tanto, este método?

Pensamos que no es el método más adecuado. Se está viendo que ante una situación de estrés mantenida, porque un bebé que llora tiene mucha ansiedad, el cerebro segrega las hormonas del estrés, la adrenalina y el cortisol que lo que hacen es colapsar una parte del cerebro, la amígdala cerebral que gestiona las emociones; al colapsarse lo que ocurre es que el cerebro tiene que defenderse de alguna manera y lo hace segregando endorfinas y opiáceos endógenos que hace que el bebé se calme.

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EFE/EPA/Diego Azubel

El bebé en una situación prolongada de ansiedad se autodroga y se queda dormido por el agotamiento y por esta defensa del cerebro ante una situación de estrés.

El doctor Estivill tiene cosas muy interesantes dentro de su estudio en cuanto el sueño infantil y que podemos tener en cuenta; no hay un método global para el niño.

  • Otro eterno debate, ¿coger en brazos al bebé mucho o poco?

Por dormir en brazos a un bebé recién nacido en principio no va a provocar que se acostumbre a ellos; no atender al llanto lo considero un error, somos mamíferos y al oír a tu hijo llorar lo vas a atender y consolar.

El mejor método, pienso, es enseñarles y acompañarles desde el respeto. Explicamos a los padres que aprender a dormir es todo un proceso que va junto todo el proceso madurativo del bebé.

De recién nacido lo único que nos gusta enseñar es aprender a diferenciar entre el sueño y la noche; esto nada más llegar a casa, que el padre se implique, que sea una figura que ayude a su hijo a dormir: una o dos veces, de todas las siestas del hijo debería acompañarlo para que el bebé sepa que junto a su padre puede dormir tranquilamente.

  • Que el bebé se quede dormido mamando también es habitual.

Estos elementos externos que los niños necesitan para conciliar el sueño tienen que estar presentes en esos microdespertares que aparecen a lo largo del ciclo de sueño nocturno.

Si un niño se duerme enganchado a la teta de la mamá, cuando se despierta y no la tiene va a llorar porque lo necesita para volver a conciliar el sueño. Tenemos que romper esa situación y buscar pequeños elementos como el chupete, una manta o un peluche que vaya a estar continuamente durante los despertares.

Tenemos que hacer un entrenamiento paulatino de destete para dormir. Aprender a ver las señales que nos indican que empiezan a tener sueño y que entra en una fase de sueño ligero a sueño profundo; no tenemos que dejar que el niño se duerma profundamente enganchado al pecho.

Si se queda medio dormido, le separamos del pecho y le metemos en su cuna con un elemento externo que queramos: mantita, chupete… cuando se despierta vuelve a tener eso que le genera seguridad. Con entrenamiento, aunque no es de la noche a la mañana, se consigue.

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