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Dos horas de sueño menos que nuestros abuelos

La sociedad actual ha perdido dos horas de sueño diarias respecto a nuestros abuelos, que “se acostaban a las ocho de la tarde, se levantaban a las cuatro de la madrugada y no necesitaban pastillas para dormir”, según el doctor Juan José Zarranz, jefe de Neurología y catedrático del Hospital de Cruces

Dos horas de sueño menos que nuestros abuelos
EFE/Franck Robichon

“Hemos creado una sociedad enferma de sueño, una sociedad que se ha instalado en la privación de horas de descanso”, ha dicho el doctor en una conferencia pronunciada en Bilbao.

“Nuestros abuelos no contaban con luz artificial ni con las distracciones que hoy existen y vivían más próximos al ciclo de la luz natural”, ha recordado.

En España, actualmente “se han europeizado los horarios laborales, adelantando los horarios para levantarse, pero la hora media de acostarse se mantiene entre las doce y la una de la madrugada”.

Zarranz ha precisado que “cada individuo ha de escuchar a su organismo y saber cuáles son sus necesidades de sueño” pero ha advertido que “existen hábitos de vida que van contra la lógica del sueño”.

“Hay personas que van al gimnasio a las nueve de la noche y con la excitación propia del ejercicio físico luego les cuesta dormir. Lo mismo ocurre con quienes prolongan su actividad profesional hasta después de la cena, para contestar correos electrónicos o realizar cualquier otra actividad propia de su trabajo, con quienes ejercen una intensa actividad en las redes sociales a última hora del día o con quienes se fuman medio paquete de tabaco y se toman dos o tres copas antes de acostarse”.

Este grupo de ciudadanos, mayoritario, “acuden a las consultas con una idea preconcebida. Llegan y dicen: duermo mal, dame una pastilla, sin intención alguna de cambiar los hábitos de vida. Desde esta perspectiva, cabe hablar de una sociedad hipócrita en este campo”.

Los dos extremos de la pirámide de edad también son, a juicio del neurólogo, carne de cañón: “A medida que avanza la edad, las personas mayores adelantan el horario de sueño, más o menos, a las ocho de la tarde. A esa hora se duermen en el sofá durante un par de horas y más tarde se acuestan. Eso provoca trastornos durante la noche. Se despiertan a las tres, a las cuatro de la mañana y se desvelan, con el consiguiente perjuicio para su descanso y para el de la gente que está a su cargo.”

En el caso de los jóvenes, el trastorno se traslada al fin de semana. “Los fines de semana intensos de la población juvenil repercuten de manera directa en el rendimiento escolar. No puedes robar horas de sueño al fin de semana y llegar el lunes, a las nueve de la mañana, para prestar atención a las matemáticas, lengua, historia o idiomas. Decae la concentración, y eso repercute en su expediente, sin duda”.

 Zarranz ha aconsejado “la siesta de reparación -entre veinte minutos y media hora- en trabajadores con horarios partidos y que han tenido que madrugar. Es una forma de equilibrar el tiempo de sueño y evitar que una persona se sostenga durante la tarde a base de cafés”.

¿Qué consecuencias tienen estas alteraciones del sueño? A juicio del profesor Zarranz “las más visibles son la hipersomnia (adormecimiento o somnolencia diurna) y los accidentes, incluidos los catastróficos. No en vano, el diez por ciento de los conductores profesionales admite que se duerme en el desarrollo de su trabajo y recuerden que la catástrofe de Chernobil sucedió porque el controlador de la central se durmió”.

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