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El dolor del paciente oncológico: infradiagnosticado y mal tratado

“Si el paciente oncológico dice que le duele, es que le duele. Y hay que escucharle y creerle”. Con estas palabras cargadas de énfasis la doctora Esther Holgado se dirigió a un auditorio repleto de oncólogos para advertirles sobre un síntoma que en las consultas se sigue “diagnosticando mal, tratando mal y dedicándole un mínimo tiempo”.

El dolor del paciente oncológico: infradiagnosticado y mal tratado
EFE/Andreu Dalmau

Y lo dijo una médica del Instituto de Oncología IOB, especializada en cáncer de mama, de pulmón y en tratamientos innovadores pero que en el VI Foro “La Oncología Médica en 3 días”, celebrado recientemente en Madrid, bajó a terreno para sacudir algunas conciencias: “Tenemos la obligación de manejar el dolor del paciente oncológico en condiciones”.

Un dolor causado por el tumor pero también por los tratamientos y las posibles complicaciones. Una presencia continúa no solo en las consultas de los especialistas, también en las urgencias, un 30% de los casos, con el consiguiente aumento de los costes sanitarios.

En el 75% de los pacientes coexisten dos o más causas de dolor y en el 25% hay cuatro o más causas generadoras de este pesar que está presente en el 20%-50% de los diagnósticos; en el 55%-95% de las fases avanzadas y hasta en el 75% de los casos en fase terminal, según datos aportados por la doctora Holgado.

Este síntoma aparece en una enfermedad como el cáncer, en especial en tumores de pulmón, digestivo o cabeza y cuello, que no deja de aumentar y que ya se acerca a los 15 millones de casos en el mundo.

“Pero a pesar de todo esto, cuando se habla de dolor, no a todos nos interesa en los congresos de oncología. Pero la magnitud del problema es enorme”, advirtió la especialista.

Al dolor hay que dedicarle tiempo

dolor en el paciente oncológico
La oncóloga del IOB Esther Holgado en su ponencia sobre el dolor en el paciente oncológico.

La doctora aseguró que el dolor es relativamente fácil de diagnosticar pero para eso hay que hablar con el paciente, escucharle, explorarle, hacer una historia médica y psicológica y dar un diagnostico tras tener el resultado de las pruebas necesarias.

Pero la realidad es que el 56%-82% de los pacientes de cáncer están infradiagnosticados e infratatados porque las consultas están sobrecargadas de afectados y los oncólogos están con varios frentes abiertos.

“Necesitamos más especialistas en dolor que nos echen una mano, no derivar a los pacientes a las unidades del dolor que les dan cita para dentro de varios meses”, propuso.

Mientras, el oncólogo debe dedicar tiempo a un síntoma que supone “un auténtico sufrimiento” al enfermo de cáncer y que le afecta físicamente pero también psíquica y emocionalmente, además de repercutir en todos los aspectos de su vida.

Y para ello, los oncólogos deben seguir unas normas básicas para el manejo del dolor:

  • Medir el dolor (hay diferentes escalas)
  • Personalizar el tratamiento, cada paciente es distinto
  • Seleccionar fármacos con eficacia y administrarlos con una pauta fija
  • Dosis gradual, cuidado con la intoxicación
  • No mezclar opioides fuertes con débiles
  • Rotación de fármacos
  • Prevenir los efectos secundarios
  • Tener en cuenta el dolor irruptivo

¿Qué impide manejar el dolor del paciente oncológico?

Según la doctora Esther Holgado, las barreras que impiden manejar en condiciones el dolor del paciente oncológico se refieren tanto a los médicos debido a:

  • Inadecuado conocimiento del dolor
  • Inadecuada valoración del dolor
  • No considerar el alivio del dolor una prioridad
  • Preocupación acerca de la regulación de los fármacos opioides
  • Miedo a crear adicción al paciente
  • Preocupación por los efectos secundarios

En relación con los pacientes:

  • Temor a admitir el dolor
  • Miedo a distraer el médico de la razón principal, el cáncer
  • Temor a la adicción y a la dependencia
  • Actitudes estoicas, deseo de ser un paciente modélico y negación psicológica
  • Motivos religiosos y/o culturales

Y con el Sistema Nacional de Salud:

  • Falta de medios y consultas sobrecargadas
  • Falta de contacto y coordinación entre niveles asistenciales
  • Falta de formación en dolor en Atención Primaria
  • Ausencia de estructuras organizadas que gestionen el dolor durante todo el proceso
  • Recursos insuficientes para la investigación del dolor
  • Falta de disposición de todos los fármacos en el hospital
  • Alto coste de los equipos para las técnicas analgésicas y persona especializado
dolor oncológico
Distintas escalas para medir el dolor. Imágenes extraídas de la Guía para el Abordaje Interdisciplinar del Dolor Oncológico.

No olvidar el dolor irruptivo

El dolor irruptivo es “una exacerbación aguda del dolor. De rápida aparición, corta duración y de moderada a elevada intensidad, que aparece bien espontáneamente, bien relacionado con un detonante predecible o no, y que sufre el paciente cuando éste presenta un dolor basal estabilizado y controlado”, definió la doctora del IOB.

“Más de la mitad de los pacientes oncológicos -añadió- sufre este tipo de dolor que se caracteriza porque, además del dolor de base, tiene otros picos de dolor agudos”.

Según la especialista, el 77% de los episodios de dolor irruptivo no están diagnosticados, ni bien tratados.

El dolor del paciente oncológico, tanto general como irruptivo, requiere una mayor atención por parte de los especialistas “haciendo un seguimiento del tratamiento, igual que se hace el seguimiento de los tratamientos contra el cáncer”.

En conclusión, la doctora Esther Holgado recomendó a los oncólogos creer en el enfermo, tratar de anticiparse y prevenir el dolor, evaluarlo correctamente y definir la mejor estrategia terapéutica “para un paciente que ya sufre suficiente y al que hay que evitar más sufrimiento”.

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