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El dolor, un concepto tan difícil de definir como el amor

El dolor físico, en todas sus variantes, es una sensación que todos conocemos bien, pero que es tan difícil de definir como el amor, ha explicado el especialista Nicolás Varela, responsable del Área del Dolor de la Clínica Universidad de Navarra (CUN), quien ha destacado que “dolor es básicamente todo aquello que el paciente refiera como dolor”

área del dolor cun
El responsable del Área del Dolor de la Clínica Universidad de Navarra (CUN) Nicolás Varela, muestra sobre una columna vertebral como quedaría colocado un estimulador medular de cordones posteriores una vez situado en el espacio epidural posterior de la columna para el tratamiento del dolor neuropático/EFE/Jesús Diges.

“Es posiblemente la pregunta más difícil de contestar para los pacientes cuando les vemos en consulta, porque el dolor es algo que todos sentimos”, pero que es “muy difícil” de describir, ha asegurado Varela en una entrevista con Efe con motivo de la celebración el 17 de octubre del Día Mundial del Dolor.

Para este especialista de la CUN, “cualquier cosa que el paciente diga que es dolor, en el fondo es dolor; si dice que le duele, le duele”, aunque “luego podremos afinar más sobre tipos de dolor, porque hay muchos diferentes”.

“Es un poco como definir qué es el amor, que todo sabemos lo que es”, pero resulta complicado de describir, ha comentado.

Diferentes tolerancias al dolor

Existe la creencia de que las personas toleran el dolor de diferentes maneras y, de hecho, ha señalado Varela, “la respuesta científica es que sí, porque existen, aunque no se usen en la práctica clínica, maneras de estudiar específicamente el dolor de una persona y efectivamente no todo el mundo responderá de la misma manera a un estímulo teóricamente igual de doloroso”.

El responsable del Área del Dolor de la Clínica Universidad de Navarra (CUN) Nicolás Varela, muestra sobre una columna vertebral como quedaría colocado un estimulador medular de cordones posteriores una vez situado en el espacio epidural posterior de la columna para el tratamiento del dolor neuropático/EFE/Jesús Diges

Pero, ha matizado, “la medicina es una parte ciencia y otra parte arte” y, desde ese punto de vista, a la pregunta de si hay diferentes tolerancias al dolor, “yo contestaría que no, porque eso no es relevante, porque en la vida real no puedes comparar los dolores de dos personas” y por tanto “en la práctica no es importante”.

Tanto un síntoma como una enfermedad

El concepto de dolor no es por tanto tan sencillo como parece a primera vista, ya que, además, puede ser tanto un síntoma como una enfermedad.

Está el dolor agudo, definido como aquel que dura menos de tres meses, que “por norma general siempre es un síntoma de que algo está pasando. Es un síntoma esencial, no podemos vivir sin sentir dolor, es la principal señal de alarma de que algo pasa”, ha resaltado Varela.

Este dolor agudo, ha precisado, “no tiene nada que ver” con el dolor crónico, que “es aquel que dura más de seis meses y por norma general ya no es síntoma de algo y simplemente es una enfermedad en sí misma que permanece”.

Lo difícil, ha señalado, es diferenciar entre dolor agudo y dolor crónico, “en qué momento deja de ser un síntoma y pasa a ser una enfermedad, y lo que hacemos en una unidad del dolor es precisamente eso”.

Tampoco el dolor tiene un único origen, ya que se puede distinguir entre dolor nociceptivo o mecánico, provocado, por ejemplo, por un golpe, y dolor neuropático, generado en el propio tejido de los nervios.

“Y se tratan de maneras completamente diferentes, son dos mundos distintos”, ha declarado el especialista, quien ha indicado que generalmente “lo que los pacientes tienen es un dolor mixto, porque hay un componente nociceptivo y un componente neuropático”.

Arsenal de tratamientos

Por fortuna, las unidades del dolor cuentan con una amplia panoplia de tratamientos.

Se pueden clasificar en cuatro tipos: 

  • Procedimientos invasivos de tipo infiltrativo, que inyectan un fármaco a nivel local.Terapias relacionadas con la electricidad, mediante agujas que se colocan cerca de los nervios o con estimuladores neuronales situados en el espacio epidural de la médula espinal para “neuromodular” la señal dolorosa transmitida por el nervio
  • Tratamiento farmacológico parenteral o por vía oral, que va a todo el cuerpo del paciente, en el que hay diferentes familias, entre ellas los analgésicos, sedantes y antidepresivos.
  • Apoyo emocional, psicoterapia y gestión y actitud de la vida a pesar del dolor.
  • Un quinto tratamiento, que en España suele estar separado de las unidades de dolor, es la rehabilitación médica, que “también es un eje fundamental”, apunta este especialista.

El Nobel abre nuevas líneas de trabajo

Varela ha subrayado asimismo la enorme importancia de la investigación de los estadounidenses David Julius y Ardem Patapoutian, ganadores del Nobel de Medicina por descubrir los receptores que trasladan los estímulos al sistema nervioso, lo que ha permitido desarrollar tratamientos contra el dolor agudo y crónico.

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