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Dispensación personalizada, el corazón de la Farmacia con futuro

Yolanda Tellaeche, licenciada en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid y Diplomada en Atención Farmacéutica, Nutrición y Ortopedia, escribe un segundo artículo para EFEsalud, bajo el subtítulo “En mi opinión…” en el que analiza los desafíos de la dispensación farmacéutica por parte de estos profesionales sanitarios

Dispensación personalizada, el corazón de la Farmacia con futuro
Un ciudadano compra un medicamento en una farmacia de Barcelona. Julián Martín/ EFE

Yolanda Tellaeche Bacigalupe tiene en su trayectoria 36 años de ejercicio profesional como farmacéutica. Entre 2005 y 2017 fue vocal del Consejo Rector del Grupo Cofares, y desde 2009 hasta abril de este año, 2019, ha sido la presidenta del Instituto de Formación de este grupo de distribución farmacéutica, líder en España.  Desde 2005 hasta abril de este año ha dirigido la revista “Mundo farmacéutico”.

Es miembro de la Red de Farmacias Centinela de la Comunidad de Madrid y miembro del claustro de profesores de este organismo desde su primera edición.

Dispensación personalizada, el corazón de la Farmacia con futuro

por Yolanda Tellaeche 

La dispensación, entendida como un acto profesional y no como una entrega o acceso al medicamento, es la actividad común de todas las farmacias y la tarjeta de presentación que debe poner en valor su diferencia como establecimiento de salud.

Desde hace pocos meses estoy fuera del entorno de la farmacia y no solo ahora en mi nueva etapa, siempre en mis cortos periodos de vacaciones he necesitado visitar una farmacia y en muy contadas ocasiones me he encontrado con un farmacéutico activo e implicado, un farmacéutico que establece una comunicación para dar información sobre el medicamento o situación concreta.

dispensación farmacia
Yolanda Tellaeche/Foto cedida

El especialista del medicamento, el sanitario más cercano, con demasiada frecuencia es solo un acceso cómodo, agradable y eficaz, pero esto aún siendo importante, no tiene futuro.

Si reflexionamos sobre las dispensaciones de medicamentos con receta electrónica, la información más repetida se refiere a: Los medicamentos que puede llevar ese día; Cuando le tocan los que no aparecen…Y toda una serie de situaciones y dudas a resolver sobre ello, todas de índole administrativa.

Sin embargo la dispensación con receta electrónica contiene información de salud muy importante: Pauta prescrita de cada medicamento: A veces errónea. Periodicidad de la dispensación: A veces errónea por exceso o por defecto. Disponibilidad para la dispensación de medicamentos que ya no están en uso por el paciente y algunos quieren “todo lo que salga”.

Tratar con profesionalidad y de forma personalizada con cada paciente lo descrito, es esencial para mejorar la adherencia, para empatizar con el paciente y obtener información sobre el conocimiento que tiene sobre su enfermedad y sus tratamientos, es también la puerta de entrada para valorar la seguridad y eficacia de los mismos.

En las dispensaciones se detectan situaciones de muy variada casuística; muchas hay que resolverlas solo con el paciente y a veces es necesario comunicar al médico, posiblemente la única fuente que tiene para su conocimiento.

Durante más de 30 años lo he hecho en papel y a través del paciente; puede parecer arriesgado, pero en mi opinión lo arriesgado es no hacer, no compartir, no informar al médico aquello que se ha detectado.

Los ejemplos son infinitos: Duplicidad de paracetamol, uno en sobres y otro en comprimidos, el paciente cree que son diferentes y toma dos sobres y 3 comprimidos al día, omeprazol de forma continuada en mayores sin valoración de la vitamina B12 y la necesidad de un uso crónico…

Todos tenemos casos llamativos que ocuparían muchos folios; el farmacéutico como profesional de la salud tiene la responsabilidad de corregir errores y mejorar el uso racional del medicamento (URM) y, en mi opinión, también tiene la responsabilidad de compartir la información con el médico; sin asumir responsabilidades solo se puede seguir en la queja improductiva y repetitiva del “no nos valoran”, porque, ¿cómo lo van hacer, si el farmacéutico comunitario es el primero que no se valora y defiende en el día a día sus actuaciones?

La receta electrónica se concibió también como una ventana de comunicación medico/farmacéutico, esta debe ser la vía y habrá que seguir pidiendo su implantación. La Historia Clínica del paciente es también una reivindicación coherente, es cierto que en algunos pacientes aportaría la luz necesaria para unas recomendaciones más certeras, pero vuelvo al corazón de la situación real: ¿quiere el farmacéutico comunitario adquirir una mayor responsabilidad con el paciente y su salud?. Esta es una pregunta clave y la fuerza de unos pocos no es suficiente para que arranque el motor.

El acceso al medicamento no garantiza la necesidad de un establecimiento físico como la farmacia comunitaria, sí lo garantiza la profesionalidad del día a día con cada paciente y situación.

La respuesta colectiva marcará la diferencia entre ser prescindibles o imprescindibles.

Aquí puedes leer el primer artículo de Yolanda Tellaeche

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