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El confinamiento por coronavirus acerca la dieta mediterránea a los españoles

Durante los meses de confinamiento, los españoles han aumentado la compra de productos propios de la Dieta Mediterránea, con notables incrementos en la compra de productos frescos, legumbres, frutas y hortalizas, pescados, frutos secos y aceite de oliva

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El informe refleja una tendencia hacia la dieta mediterránea durante el confinamiento por la COVID-19. EFE/Kai Försterling

El consumo de alimentos básicos de la dieta mediterránea ha aumentado durante el confinamiento por coronavirus. Así lo recoge un informe de la Fundación Española de Nutrición (FEN), elaborado a partir de los datos de consumo del hogar que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) publica semanalmente desde la declaración del estado de alarma.

Las cifras, que recogen un mayor consumo de todos los grupos alimentarios, reflejan una tendencia hacia el modelo mediterráneo en la alimentación de los españoles, con notables incrementos en la compra de productos frescos, legumbres, frutas y hortalizas, pescados, frutos secos y aceite de oliva.

“Son datos que nos han sorprendido positivamente”, afirma Gregorio Varela, presidente de la Fundación Española de Nutrición, en una conversación con EFE. “En el caso de las frutas, verduras, pescado y legumbres, el consumo se ha incrementado en torno a un 30 y 50%, lo que es un dato positivo sobre todo para tratar de consolidar unos hábito alimentarios que se mantengan cuando termine el confinamiento”.

Varela también destaca el efecto que el confinamiento ha tenido en los canales de venta, señalando que la compra de productos en las “tiendas tradicionales” ha aumentado “de manera considerable”, un dato a tener en cuenta dada la “mayor presencia” de productos “frescos y estacionales” que suelen presentar este tipo de establecimientos.

Productos precocinados, bebidas espirituosas y azúcar

No obstante, a pesar del positivo incremento en el consumo de alimentos básicos de la Dieta Mediterránea, el informe de la FEP también refleja una subida en la compra de bebidas espirituosas, vino, cerveza o refrescos, así como de los productos precocinados y del azúcar, que en estos últimos meses se ha ido utilizando, junto a la harina, para elaborar todo tipo de postres caseros.

Ante estos datos, desde la Fundación insisten en la necesidad de priorizar el agua como fuente principal de hidratación y en la moderación del consumo de repostería y bollería casera, pues este tipo de cambios en el consumo, unidos a la inactividad física provocada por el confinamiento, podrían suponer un riesgo para la salud.

“Si no mantenemos activos nuestros cuerpos y nuestro modelo alimentario en vez de ir hacia un modelo mediterráneo va a hacia uno más occidental, podremos sufrir un problema de síndrome metabólico, es decir, alteraciones en el perfil lipídico, un exceso de peso corporal o un mayor riesgo a que se estimulen algunos factores propios de la diabetes, como puede ser la concentración de glucosa en la sangre”, explica Varela.

“Cuando hablamos de un incremento de peso, tenemos que pensar no solo desde el punto de vista estético, sino de las consecuencias para la salud”, añade.

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La dieta después del confinamiento

Ahora que el país avanza en las fases de desescalada hacia la nueva normalidad, es “importante” mantener los hábitos de consumo que hemos adquirido durante el confinamiento. “Si nos estamos acostumbrando a un modelo saludable, mantengámoslo cuando salgamos”, pide Varela, que destaca la importancia de consumir productos frescos y estacionales y de utilizar técnicas culinarias saludables para “tener una alimentación correcta”.

“Si lo hacemos en casa, casi con toda seguridad seremos capaces de forzar, en el buen sentido, la demanda cuando vayamos a un restaurante o a una taberna”, explica, señalando que este acercamiento en los hogares a la dieta mediterránea podría contribuir a que aparezcan “más verduras y legumbres en las cartas de los restaurantes” y a que la fruta “esté más presente en los postres cuando vayamos a tomar un menú fuera”.

En este sentido, Varela, que ocupa un cargo de vocal de la Junta Directiva de la Real Academia de Gastronomía, se muestra optimista de cara al futuro. “La gastronomía está cada vez más concienciada”, afirma, y apunta a que “ya se está hablando” sobre cómo incorporar ofertas que “estén de acuerdo con los valores de la dieta mediterránea saludable, satisfactoria y sostenible”.

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