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Día Mundial del Sueño: dormir mal, claro problema de salud

Dormir poco o mal puede derivar en problemas de salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya considera como epidemia de salud pública los problemas de sueño, que pueden derivar en trastornos neurológicos y cardiovasculares

Día Mundial del Sueño: dormir mal, claro problema de salud
El sueño de Jacob, José de Ribera. EFE-Foto cedida por el Museo del Prado

El Día Mundial del Sueño tiene lugar cada tercer viernes de marzo, organizado por la World Sleep Society (WSS). En esta edición su lema es “Duerme bien, envejece sano”.

EFEsalud  ha recogido información de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Sociedad Española del Sueño (SES), la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), la Sociedad Española de Neurología (SEN) y el laboratorio Cinfa sobre este importante factor relacionado con el bienestar. 

Milagros Merino, portavoz de la SES y miembro de su comité científico, destaca: “Reconocemos la importancia de la alimentación (incluída la hidratación) o del ejercicio, pero el descanso también se considera imprescindible para la salud física y mental”.

La OMS asegura que no dormir lo necesario ya es una epidemia mundial, y que cada vez es mayor el reconocimiento del sueño en la salud pública.

Alicia Ocáriz, médica de Cinfa, afirma: “Dormir las horas suficientes y hacerlo en buenas condiciones no es una pérdida de tiempo, es una inversión en salud para nuestro organismo”.

La SEN apunta que hasta cuatro millones de españoles sufren algún trastorno del sueño crónico y grave. Entre un 20 % y un 48 % de la población adulta tiene dificultad para iniciar o mantener el sueño. Este problema también alcanza a la población infantil, de la que al menos un 20 por ciento sufre algún tipo de trastorno.

Según las informaciones recopiladas de estas organizaciones, en lo que respecta a las horas de sueño, las necesidades varían a lo largo de la vida:

  • En el caso de los recién nacidos el tiempo de sueño es de catorce a 17 horas o más.
  • Los niños y adolescentes, nueve o 10 horas.
  • Los adultos, siete u ocho horas.
  • Los mayores de 65 suelen dormir menos de siete.

Dormir mal, un problema de salud

La doctora Ocáriz explica: “El sueño es una necesidad biológica de nuestro organismo. Dormir nos permite restablecer las funciones físicas y mentales. No descansar bien o hacerlo en malas condiciones puede originar fallos de memoria, razonamiento o aumentar el riesgo de sufrir accidentes”.

Cuatro millones de personas, aproximadamente el 10 % de la población, padecen problemas de insomnio crónicos y graves, lo que supone una exposición importante a ciertos problemas de salud. La mala calidad del sueño puede ser un desencadenante de determinados trastornos neurológicos como ictus, párkinson, o alzhéimer. “Existe una relación bidireccional entre sueño y alzhéimer”, sostiene la portavoz de la SES.

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El sueño de la razón produce monstruos, de Francisco de Goya/EFE/MDC ART GALLERY SYSTEM

Dormir mal no solo se asocia a problemas neurológicos. En esta línea, la Sociedad de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), indica que dormir menos horas o tener sueño fragmentado se ha asociado a arterioesclerosis subclínica y a un mayor riesgo cardiovascular, dato que los neumólogos han extraído de un estudio publicado en la revista Journal of the American College of Cardiology. Esta es una de las más de 4.000 referencias científicas sobre la relación existente entre sueño escaso y riesgo de sufrir accidentes cardiovasculares.

A este estudio se suma otra investigación, Progression of Early Subclinical Artherosclerosis (PESA), coordinado por el director del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), Valentín Fuster. Según el mismo, las personas que duermen menos de seis horas al día tienen un riesgo de un 27 % superior de sufrir arterosclerosis, una acumulación de grasa y colesterol en las paredes de las arterias que se relaciona con el infarto de miocardio y la angina de pecho.

Principales trastornos del sueño

  • Insomnio, el trastorno más frecuente (20 % – 30 %).
  • Síndrome de las piernas inquietas (5 %).
  • Síndrome de apneas – hipopneas del sueño ( 4 % – 5 %).
  • Narcolepsia.
  • Hipersomnia idiopática.
  • Trastorno de conducta durante el sueño REM.
  • Parasomnias.
  • Trastornos del ritmo circadiano.

Ante el problema, pedir ayuda

Hay que tener en cuenta que el 40 % de la población ronca. La doctora Olga Mediano, neumóloga y Coordinadora del Área de Trastornos del Sueño de SEPAR, advierte: “Si un paciente ronca, hace pausas respiratorias y tiene un cansancio diurno, debe acudir a su médico de cabecera, más aún si es hipertenso”.

Desde la SEN, su coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos de la Vigilia y Sueño, Carles Gaig, expone que una pobre calidad del sueño nunca debe ser entendida como un proceso normal puesto que las causas que están detrás de ello podrían originar complicaciones en la salud.

Los neurólogos estiman que más de dos tercios de las personas que padecen problemas de sueño no buscan ayuda profesional, por lo que carecen de diagnóstico, y al menos el 5 % se automedica diariamente.

Gaig recomienda que no se tomen medicamentos sin recurrir a especialistas, ya que quien tome fármacos de manera habitual, como hipnóticos, pueden padecer efectos secundarios, algunos de ellos graves.

El doctor apunta algunas situaciones por las que hemos de acudir a un médico:

  • Cuando se produzca una disminución paulatina o prolongada del tiempo en el que permanecemos dormidos.
  • Si aumenta la cantidad y la duración de los despertares nocturnos.
  • Si el sueño deja de ser profundo y se experimenta somnolencia y fatiga diurna.

¿Qué puedo hacer para dormir bien?

La SES ofrece 10 pautas para conseguir un sueño de calidad

  1. Establecer un horario regular de sueño.
  2. Si existe el hábito de dormir siesta, evitar que exceda de los 45 minutos.
  3. Evitar la ingesta de alcohol al menos cuatro horas antes de acostarse y no fumar.
  4. Evitar el consumo de cafeína, té, chocolate o bebidas energéticas al menos seis horas antes de dormir.
  5. Evitar comidas pesadas y picantes al menos cuatro horas antes de dormir. Es recomendable hacer una comida ligera antes de acostarse.
  6. Hacer ejercicio regularmente, pero no inmediatamente antes de acostarse.
  7. Utilizar ropa de cama cómoda y agradable.
  8. Encontrar un nivel de temperatura agradable y mantener la habitación bien ventilada.
  9. Eliminar el ruido que pueda causar distracción y evitar la luminosidad de las habitaciones al máximo durante la noche.
  10. Reservar el dormitorio para dormir. Evitar utilizarlo para trabajar y para actividades lúdicas en general, como ver la televisión.
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Dormir mal puede deriva en problemas cardiovasculares, entre otros/Imagen facilitada por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC)

La OMS considera que es necesaria una vigilancia continua de la salud pública en cuanto a la calidad, duración, conducta y trastornos del sueño con el objetivo de monitorear las dificultades para dormir y sus efectos sobre la salud.

 

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