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El deseo sexual femenino, el gran desconocido

Hasta ahora, se ha entendido la respuesta sexual humana de ambos géneros desde una perspectiva masculina fundamentada en el coito. El deseo sexual de la mujer continúa siendo un tabú, pese a que los cambios hormonales, fisiológicos y anatómicos juegan un importante papel en los momentos de intimidad de sus diferentes ciclos vitales. Los profesionales sanitarios abogan por una formación en salud sexual para abordar los problemas en consulta.

El deseo sexual femenino, el gran desconocido
EFE/Nina Tramullas

El deseo sexual se describe como una fase de apetito o impulso previo a la excitación producido por la activación de un sistema neural específico del cerebro. “Mientras la excitación y el orgasmo afectan a los órganos genitales, el deseo sexual constituye la fase de estimulación interna, por pensamientos y fantasías, y externas, por ejemplo, la visión de una pareja atractiva, que desencadena la respuesta sexual”, explica la médico de atención primaria Mª José Tijeras.

Comúnmente se concibe el deseo al inicio de la actividad sexual. La especialista rompe con esta concepción y aclara que “actualmente se sabe que la libido se sustenta en todas las fases”. Es decir, el deseo no sólo invita a comenzar una actividad sexual, sino que como explica la doctora, puede aparecer tras la excitación o tras el orgasmo.

El deseo sexual depende de cada persona y de cada circunstancia, pero en líneas generales se pueden distinguir tres tipos de deseos:

  • Deseo de descarga de la tensión sexual. Relacionado con la hormona testosterona. Típicamente masculino. Suele inhibirse por enfermedad o hastío.
  • Deseo de ser deseado. Surge de la necesidad de autoafirmación. Está relacionado con los neurotransmisores y las alteraciones de autoestima. Es propio de un perfil más femenino.
  • Deseo de encuentro mutuo. Cuando existe contacto y sincronía en situaciones de intimidad. Se inhibe por desavenencias y problemas de comunicación.

Además de al inicio de la actividad sexual, el deseo está relacionado con otros factores motivadores esenciales: la necesidad de unirse, abrazar, de amar y ser amado, de sentirse seguro, de sentirse dominado, de realizar una conquista, etc.

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Los mitos sobre el deseo sexual y el papel de la mujer deseable pueden dar lugar a ansiedad/EFE/Friso Gentsch

El deseo sexual en hombres y mujeres

Las diferencias de deseo sexual existen tanto a nivel interpersonal como de género. “La respuesta de hombres y mujeres es distinta, aunque puede que la vivencia del orgasmo sea similar, pero no ocurre lo mismo con la excitabilidad y el deseo”.

La experta explica que el deseo del varón es finalista. “La mayoría de las veces el hombre persigue el coito y la penetración, mientras que las mujeres presentan un amplio abanico de posibilidades”.

El deseo femenino es más emocional y se influencia de diversos factores, mientras que el masculino es más directo y visual

“Hasta ahora se ha entendido la respuesta sexual humana desde una perspectiva erótica fundamentalmente masculina, donde lo esencial es el logro del orgasmo”. De ahí que se haya entendido que la sexualidad deba seguir un modelo lineal típicamente masculino, mientras que la respuesta femenina tiende a seguir un modelo circular en que intervienen aspectos físicos, emocionales y cognitivos.

De acuerdos con los resultados de estudios recientes, más del 50% de las mujeres con una sexualidad satisfactoria nunca o rara vez piensa en el sexo. “Estas mujeres a menudo adoptan una postura neutral, sin deseo previo, y si en la situación de intimidad los estímulos son adecuados puede aparecer la excitación y el deseo”. Todo esto hace que se incremente la satisfacción con la pareja y se cierre el ciclo.

El déficit de deseo sexual

El deseo sexual hipoactivo se define como la deficiencia de pensamientos relacionados con el sexo y/o ausencia recurrente de apetito de mantener relaciones sexuales. Según la doctora Tijeras, para que exista un diagnóstico clínico, la situación debe persistir al menos seis meses y estar asociada a ansiedad, angustia y dificultad en las relaciones interpersonales.

“La desaparición de deseo espontáneo no siempre es patológica”. La especialista insiste en que el deseo se altera en determinados momentos de la vida: las enfermedades, el estrés, las disputas entre las parejas, las desaprobación de ciertas prácticas sexuales… También insiste en que es importante no obsesionarse con la frecuencia de las relaciones sexuales, lo que según la doctora suele ser motivo habitual de consulta en sexología.

Aunque existe una gran discrepancia de cifras, se considera que la proporción de mujeres afectadas por un cuadro de trastorno de interés y excitación sexual femenino (TIE) oscila entre el 20 y el 40%. Este porcentaje es más elevado en mujeres menopáusicas.

En buena parte, el deseo sexual está condicionado por la edad. En este sentido, la experta subraya cómo las mujeres pueden verse afectadas por cambios hormonales, anatómicos o fisiológicos a lo largo de su vida. “Durante el primer trimestre del embarazo, el deseo sexual disminuye en entre un 35 y un 40% de los casos”.

La disminución de hormonas (estrógenos y progesterona) y la sequedad vaginal también es la causa de la disminución de la líbido en el 87% de las mujeres postmenopáusicas y el 78% de las mujeres perimenopáusicas.

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Gráfico de porcentaje s de hombres y mujeres que acude al médico por consultas sexuales/EFE/Cedido por Lilly

“Es importante remarcar que, aunque tanto los cambios anatómicos como los cambios fisiológicos ocurren de forma universal, no tienen la misma relevancia en todas las mujeres”.

La médico destaca cómo los problemas de sexualidad suelen estar detrás de importantes enfermedades (cardiovasculares, neurológicas, ginecológicas…).

“Las personas que tienen problemas cardiovasculares empiezan a tener problemas en el endotelio del pene o de la vagina como único síntoma hasta 36 meses antes que en corazón”, subraya.

“La pareja es fundamental en el proceso, tanto de diagnóstico como de tratamiento”. Mª José Tijeras señala la ansiedad que se crea en la pareja del paciente con disfunción sexual. ¿Habrá terceras personas? ¿Ya no le atraigo? ¿Lo estoy haciendo bien? “A la pareja es necesario informarle de que la falta de excitabilidad de la compañera no significa que haya perdido el interés por la relación”, e insiste, “hay que tener a la pareja de aliada en el tratamiento”.

El tratamiento del hipodeseo

“El personal sanitario solemos escuchar las quejas sexuales de nuestros pacientes, pero por falta de tiempo, por terceras personas en consulta o actitudes negativas no sabemos abordarlas de maneras eficaz”, apunta la doctora Tijeras. La médico de familia destaca la importancia de la formación de los profesionales de la salud en salud sexual para favorecer el acercamiento entre el médico y el paciente.

“En consulta, a los pacientes les cuesta abrirse porque piensan que la sexualidad pertenece al ámbito privado de la pareja”

Con objeto de mejorar la escucha activa sobre sexualidad en las consultas de Atención Primaria, sociedades científicas como SEMERGEN trabajan mediante guías y talleres para que médicos de diferentes especialidades (médicos de familia, cardiólogos, ginecólogos…) se formen en entrevista clínica y manejo de habilidades de comunicación.

Según el DSM-5, la relación entre el trastornos de interés y excitación sexual femenino (TIE) y la falta de deseo puede hacer que la mujer no se concentre y pierda la capacidad para lubricar, de forma que por falta de deseo puede llegar incluso a la aversión sexual. “Es imprescindible llevar a cabo un diagnóstico exhaustivo que lo diferencia del TIE, ya que el tratamiento es totalmente distinto”, aclara la doctora.

Las principales diferencias en el abordaje terapéutico se dan sobre todo en el tratamiento farmacológico. “Desde que se lanzó la viagra, este fármaco es el más consumido y estudiado por las farmacéuticas para el tratamiento de la disfunción sexual masculina”, explica la médico de familia. En el caso de la disfunción sexual femenina, en la actualidad no existen medicamentos aprobados para su tratamiento, aunque se han testado algunos como la testosterona.

La doctora Mª José Tijeras resalta que un fármaco por sí solo no suele funcionar adecuadamente en las disfunciones sexuales, y defiende el Consejo Sexual como una herramienta terapéutica útil en Atención Primaria. “El counseling o consejo asistido no consiste en aconsejar al paciente, sino en facilitarle la información y las herramientas necesarias para que pueda tomar sus propias decisiones”.

Según la especialista, hablar de sexualidad hace que los pacientes mejoren hasta un 80% de los problemas de sexualidad. “Tiene un beneficio sobre el problema psicológico que provoca: el miedo, la ansiedad…”.

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Abordaje profesional de problemas de sexualidad en una consulta ginecológica desde la escucha activa en un Hospital en Córdoba/EFE/Salas

Asimismo, advierte de la importancia de eliminar hábitos tóxicos y mantener hábitos sexuales saludables. “La satisfacción sexual no sólo incluye la satisfacción genital, sino la satisfacción afectivas (confianza, seguridad, estabilidad en la relación…)”. La doctora vende una sexualidad que no dé problemas, donde lo importante no es el coito.

La intervención no debe centrarse en el síntoma, sino en la experiencia sexual del individuo. Además, es importante corregir los factores etiológicos desencadenantes o mantenedores del problema y advertir los posibles condicionantes psicológicos (conductas evitativas, sentimientos de culpa, desvalorización…).

“También es fundamental eliminar los mitos relacionados con la sexualidad, tanto para el paciente como para su pareja”, resalta la médico de familia. La experta cita muchas falsas creencias en torno a la edad y la sexualidad, y exhorta a desligar la sexualidad de la afectividad, e ir más allá de la sexualidad con fines reproductivos.

“Mientras el hombre asume un rol activo, deseante y de experto, la mujer toma un papel pasivo y debe ser deseable”. La doctora Tijeras aboga por deshacer este tipo de creencias que toman el deseo como una exigencia y puede generar ansiedad a la mujer si queda relegada al papel de “dar más que a recibir”.

“Aún queda mucho por hacer a la hora de trabajar los mitos erróneos en salud sexual, es especial los condicionados por género que han hecho mucho daño a la mujer”, concluye la doctora.

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