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¿Descansas en un buen colchón emocional?

Adaptarse a nuevas realidades no es fácil. Cambios de pareja, de amigos, de residencia o de trabajo exigen que tengamos un ‘colchón emocional’ que nos ayude a encontrar el equilibrio cuando nuestra vida se tambalea, pero, ¿de qué debe estar compuesto? La clave, de la mano de Sebastià Serrano

¿Descansas en un buen colchón emocional?
EFE/Kai Fösterling

Cuando queremos hacer una reforma en casa, preparamos las herramientas necesarias. Quizá estamos pensando en tirar una pared del salón para hacerlo más grande, o en reparar las grietas del techo poniendo un poco de cemento. Hagamos lo que hagamos, estamos casi seguros de que la casa no se va a desplomar. Hay unas columnas muy resistentes que la sostienen.

Lo mismo ocurre con nuestra vida. Cuando caemos, hay algo que nos amortigua la caída y nos hace rebotar. Así, el “coscorrón” duele menos, y el “chichón” se cura antes.

A esto se le llama “colchón emocional.” Sebastià Serrano, doctor y catedrático de Lingüística por la Universidad de Barcelona,  nos ofrece las pautas para construirlo en su libro recién publicado: “Del amor, la mentira y la persuasión”, de la editorial Destino.

Este “colchón” es un complejo programa emocional, cuya función es combatir la inestabilidad. Una inestabilidad provocada por distintos factores como el drama de las rupturas, la pérdida de un ser querido, quedarse sin trabajo o descubrir una traición de un amigo. Para salvar estas y otras piedras en el camino, Serrano aconseja invertir en:

Contactos fuertes con otras personas

  • Las relaciones humanas son la raíz de la felicidad, el somier de nuestro colchón. Hay que cuidarlas y cultivarlas día a día. Si reforzamos los vínculos afectivos con el prójimo, encontraremos el antídoto a muchos de nuestros problemas. La familia, la amistad y el amor son, en palabras del autor, “fuente de salud, fuente de felicidad”.

 Educación emocional

  • Aprender a controlar las emociones es fundamental, y más en el mundo actual. “La hipermodernidad ha acelerado los cambios, y éstos afectan mucho a nuestro sistema de relaciones”, afirma Serrano.
  • Estas nuevas sociedades también están repercutiendo en las relaciones de pareja. Según el profesor, “antes, la pareja era casi la metáfora de la solidez, y acababa por dar sentido a la existencia”. Hoy, en cambio, existe un afán modernizador que lo convierte todo en caducado y antiguo, y en ese sentido “incluso la pareja puede quedar desfasada con el tiempo”.
  • Una solución para no distanciarse de la pareja es conocer bien las emociones, y no menos importante, controlarlas. A ello nos ayuda la educación emocional, que se adquiere en casa, en nuestro entorno. Es la forma de prepararnos para combatir la ansiedad y el estrés, y prevenir problemas de salud mental relacionados con desarreglos emocionales.

Emociones positivas

  • Apostar por actitudes positivas en el trabajo, en familia o con otras personas, como aprender a escuchar, ser solidarios, abrirse a los demás, etc.
  • Cuidado con los ataques verbales, los reproches y las críticas. Las emociones negativas también se contagian, y nos pueden conducir a un punto de no retorno en la relación.
  • “Tenemos que aprender a quejarnos sin crítica dura a la persona”. Lo aconsejable, según Serrano, es usar formas de crítica “más ambiguas, encubiertas, suaves” para que el otro nunca se sienta atacado frontalmente. El truco está en actuar de manera suave ante el conflicto y ser flexibles, pero sin recurrir a las evasivas.

La receta de la felicidad

Un buen uso de la comunicación nos va a acercar  a una de las eternas aspiraciones del ser humano: la felicidad. ¿Cuál es la receta?

  • Una buena dieta comunicativa. Lo ideal es tener, al menos, 20 minutos de buena conversación al día.
  •  Una voz amable, una cara amable. Ser agradable con los demás y transmitir alegría. Serrano asegura que cuando alguien sonríe, “las conexiones cerebrales se multiplican, y algunas contactan con los centros de placer para encender destellos de felicidad”.
  •  Media docena de abrazos al día. El contacto físico entre humanos es esencial. “Necesitamos caricias, no pastillas”.
  •  Aprender a dar las gracias. Incorporar esta palabra a nuestro vocabulario diario contribuye a que nos sintamos mucho mejor.
  •  Felicitar a la gente. Halagar alguna vez al prójimo, resaltar los éxitos de los demás.

Como conclusión a sus planteamientos, Serrano considera que la clave de la vida humana está en la comunicación; “sólo aquellos y aquellas que se comuniquen bien, continuarán a través de sus descendientes.”

 

 

 

 

 

 

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