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Del “No es No” al “Sí es Sí” hormonal tras la menopausia

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“No y no. No quiero hormonas para tratar los síntomas de mi menopausia porque podrían causarme cáncer de mama”, responden muchas mujeres a la doctora Carmen Sala Salmerón, ginecóloga y obstetra de la barcelonesa Clínica Gine-3, cuando les ofrece estrógenos y/o progestina (progesterona sintética) con el fin de superar la pérdida de su función reproductora o climaterio.

“Una frase que repiten absolutamente convencidas por las dudas y miedos que imperan a causa de un informe de Women’s Health Initiative (WHI) del año 2002, en el que se exageraron las afirmaciones o daños que provocaba la terapia hormonal sustitutoria (THS), sobre todo en relación a las neoplasias mamarias”, destaca.

“Los hallazgos de entonces tenían una escasa relevancia y, por tanto, ¡es la hora de la resurrección de la mujer! -señala- ante los nuevos estudios que aclaran y confirman que la THS es el mejor tratamiento posible para las mujeres posmenopáusicas; afirmación que avala, sin ambages, la SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia).

Perinopausia, menopausa y posmenopausia, llevaderas con hormonas

Una mujer tiene su primera regla -menarquia- hacia los doce años y se le va hacia los cincuenta. Convive con la función estrogénica alrededor de 38 años. Esa mujer, sin producción de estrógenos, vivirá, de media, hasta los 85 o 90 años. Las mujeres permanecerán más tiempo en periodo menopáusico que en periodo hormonal.

Como regla general, la menopausia se establece cuando una mujer de 45 años pierde la menstruación durante un periodo de 12 meses. Si le han extirpado el útero -histerectomía- pero conserva los ovarios, será difícil detectar la menopausia. Si les extirpan los dos ovarios -ooforectomía- la menopausia es inmediata.

Los síntomas de las tres fases menopáusicas, provocados por el descenso del nivel de estrógenos, serán de intensidad muy variable en función de cada mujer: disparidad de ciclos menstruales; sofocos -calor repentino en la parte superior del pecho y la cara-; sudores noctunos, con fatiga e irritabilidad; atrofia vulvovaginal; alteración de los estados de ánimo; y disminución del deseo sexual.

El 65% de todas las mujeres menopáusicas tienen molestias vulvovaginales, pero solo el 4% sabe que se deben a su atrofia. Un 60% desconoce su existencia y solo un 2% consulta al ginecólog@. El 82% considera que son cosas de la edad. Además, otro 60% retrasa la visita al ginecólog@ un año, hasta que no les corresponde su revisión periódica.

Recomendaciones de la SEGO sobre los medicamentos de terapia hormonal sustitutoria (THS):

  • Combinación de estrógenos y progesterona sintética -progestina- para el tratamiento general de todos los síntomas.
  • Estrógenos solo para mujeres a las que se les ha extirpado el útero (histerectomía).
  • Las hormonas, que se liberan en el torrente sanguíneo, se administran en pastillas, parches y gel.
  • Las mujeres que solo tienen síntomas de sequedad vaginal utilizarán la terapia hormonal local, ya sea con anillo vaginal, óvulos o crema vaginal.
  • La indicación del tratamiento, y su seguimiento, será realizado por el especialista en ginecología.

Beneficios y riesgos de las hormonas antimenopáusicas

“Un estudio hormonal en el que participaron mujeres de entre 50 y 59 años de edad ha revelado tanto una reducción del 48% de riesgo de enfermedad coronaria como de otro 30% de riesgo de muerte por accidente cardiovascular”, subraya la doctora Carmen Sala.

Los estrógenos sistémicos protegen contra la pérdida ósea y ayuda a prevenir las fracturas de cadera y columna vertebral.

La THS es beneficiosa para el cerebro. “Es el dato que más me gusta”, sonríe la doctora.

“En un trabajo llevado a cabo en la estadounidense Clínica Mayo y publicado en Neurology Journal -recuerda-, se constató, mediante un seguimiento que incluía resonancia magnética y TAC, tanto desde el inicio del estudio empírico como a los 18 meses y cuatro años, que la terapia hormonal preservaba toda la estructura cerebral responsable de la memoria y el pensamiento”.

“Además, la terapia hormonal sustitutiva disminuye el riesgo de diabetes tipo 2, el riesgo de cáncer de colon y la obesidad”, especifica.

Pero no todos los resultados son buenas noticias.

La terapia solo con estrógeno, sin adición de progesterona, podría aumentar el riesgo de cáncer endometrial (recubrimiento interno del útero).

Existe la posibilidad de riesgo de tromboembolismo en aquellas mujeres con antecedentes de ictus o tromboembolia -coágulos sanguíneos- y que sean portadoras de una enfermedad genética llamada trombofilia.

“En cuanto a su capacidad detonante del cáncer de mama, aunque los datos sean contradictorios después de 16 años desde el informe Women’s Health Initiative, no se ha podido verificar ningún caso de neoplasia relacionada de forma directa con la terapia hormonal bien prescrita y administrada”, sostiene la ginecóloga.

“Aún así, los riesgos son mínimos o remotos en mujeres que solo hacen terapia con estrógenos, con estrógenos y progesterona micronizada o con obazedoxifeno y estrogenos conjugados , un tratamiento ideal para las mujeres que han padecido fracturas de origen osteoporótico o que en su familia abundan los casos de osteoporosis”, expone.

En cualquier caso, se debe tener en cuenta que la SEGO sugiere la terapia hormonal a la dosis más baja efectiva y durante el tiempo necesario, que no suele sobrepasar los cinco años, salvo a las mujeres con antecedentes de cáncer de mama, propios y familiares.

También, se ha apuntado un pequeño aumento del riesgo de ataque al corazón relacionado con la edad, las condiciones médicas existentes o cuando la mujer comienza a tomar la terapia hormonal.

La doctora Carmen Sala Salmerón en su consulta de tocoginecología, rodeada de sus diplomas acreditativos
“Necesitamos un periodo de consenso: Por un lado, existe un temor injustificado, por creencias y tabúes, que ha llevado a las mujeres, sobre todo en España, a la hormonofobia. Y, por el otro, los propios especialistas, como l@s ginecólog@s, ante tanto rechazo general de las mujeres, hemos abandonado no solo la información veraz y contrastada, sino el asesoramiento más adecuado a sus intereses. Por eso, cuando las mujeres se sientan en la silla de mi despacho, anexo a la consulta clínica, intento que consigan disfrutar de la mejor calidad de vida y de la mejor sexualidad posible. A mí no me vale el ‘No es No’ porque la ciencia avanza hacia el ‘Sí es Sí’ de la esperanza de vida”, concluye Carmen Sala, médica. EFE / GRB
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