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Dale la bienvenida a la rutina

Amamos las vacaciones pero, cuando se prolongan, agotan tanto o más que la rutina: el cuerpo no soporta más excesos y la mente necesita una dosis de paz después de tantas reuniones familiares. Retomar los horarios es inevitable y cada vez más apetecido porque tiene sus ventajas. El síndrome postvacacional parece estar sobrevalorado

Dale la bienvenida a la rutina
EFE/Andreas Gebert

Muchos caen en la ‘depresión de la tumbona’ cuando se acaban las vacaciones porque no es fácil saltar de la tranquilidad de las playas al estrés de las oficinas.

No obstante, el síndrome postvacacional es sólo un conjunto de síntomas que ceden a los pocos días: tristeza, apatía, desmotivación, irritabilidad, mal humor, desconcentración, pérdida del apetito e insomnio.

Adaptación y motivación

Gabriela Gómez, psicóloga clínica del Servicio de Promoción de la Salud de Sanitas, explica que esta alteración se ha puesto de moda recientemente, pero “no hay una entidad clínica ni estudios que avalen la depresión postvacacional como tal”. Para esta especialista el inconveniente está en la capacidad de adaptación.

“Hay personas que tienen más facilidad para adaptarse a los cambios, una habilidad que está relacionada con el aprendizaje”, asegura Gómez.

Para Beatriz García, socia directora de Crearte Coaching y miembro de la Asociación Española de Coaching, el síndrome postvacacional es, en efecto, “un proceso de adaptación” más que una razón para sumergirse en el desconsuelo.

“Lo que aconsejamos, desde el coaching, es la prevención: tener motivaciones, ilusiones, planes y metas de manera que, cuando se acaben las vacaciones, regresemos a la normalidad con una actitud positiva”, señala esta experta.

La psicóloga Gabriela Gómez también cree en la motivación: “Las personas motivadas que disfrutan su trabajo se adaptarán con facilidad cuando lo retomen”. La actual incertidumbre económica influye en que la vuelta a las obligaciones sea cada vez más sencilla.

EFE/Oliver Berg

“El empleo es ahora mismo un bien preciado en España y el regreso está perdiendo la connotación negativa: la gente valora tener un trabajo”.

Por eso, muchos perciben el fin del descanso veraniego como la oportunidad de seguir activos en el mercado laboral. Otros, en cambio, necesitan un esfuerzo extra.

Paso a paso

El primer paso para recibir la normalidad sin dramas es la planificación. Si tuvimos unas vacaciones agitadas en las que no descansamos, es fundamental que regresemos con antelación para que el cuerpo y la mente se sincronicen.

En palabras de Beatriz García: “Días antes de regresar al trabajo o de llevar a los niños al colegio tenemos que acostarnos más pronto y levantarnos más temprano para que el cambio no sea drástico”.

Otro consejo que brinda esta experta es equilibrar las cargas: “Hay que hacer partícipe a toda la familia de esta vuelta a la rutina, pues es importante que se reparta entre todos la responsabilidad que implica”.

Los días previos también son cruciales para el organismo, que necesita recuperarse después de las oleadas de cañas y raciones.

El cambio nutricional

Natalia Galán, nutricionista en el Servicio de Promoción de Salud de Sanitas, ofrece algunas claves para regular la alimentación:

EFE/Stratenschulte-Pleul
  • Comer con frecuencia: cinco o seis veces al día.
  • Tomar alimentos saludables si queremos picar: encurtidos, frutas, cereales o lácteos desnatados.
  • Evitar las dietas de choque si hemos aumentado de peso: tienen resultados inmediatos, pero con un ‘efecto rebote’ que nos puede engordar después.
  • Planear una dieta equilibrada: baja en grasas y azúcares y rica en frutas, verduras, pescado o legumbres.
  • Utilizar técnicas culinarias saludables como la plancha, el vapor o el horno.
  • Hacer ejercicio: treinta minutos diarios, tres o cuatro veces por semana.

Esta especialista reconoce que volver es duro, pero lo tiene claro: “Con hábitos saludables nos vamos a sentir mejor y esto ayudará a que esa vuelta a la normalidad sea más llevadera”. Con el cuerpo en marcha, lo siguiente es asumir retos en otros ámbitos.

El cambio mental

La psicóloga clínica Gabriela Gómez recomienda que las personas asuman la vuelta de la pausa de forma progresiva y brinda otras claves:

EFE/Niklas Ruege
  • Dedicar un tiempo, días antes del regreso, a escribir una lista de las actividades pendientes, tanto en el hogar como en la oficina.
  • Jerarquizar las tareas desde la llegada para resolver las más importantes y urgentes primero.
  • Abordar antes los temas más agradables para mejorar la conexión con la rutina y establecer otra vez un ritmo.
  • Planificar una cantidad razonable de metas para alcanzar cada día. Se recomienda un número menor de las que serían posibles de lograr para manejar los imprevistos y aumentar la sensación de productividad.
  • Recordar que es normal tener obligaciones acumuladas y menos concentración.

Las ventajas del regreso

Tal vez, la primera ventaja de volver se refleja en el cuerpo. Así lo ve la nutricionista Natalia Galán: “El periodo vacacional es transitorio y, de vuelta a casa, el organismo nos va a agradecer, porque siempre sufre con los excesos”.

Esta experta afirma que septiembre marca un excelente momento para cuidarnos. “En materia de alimentación viene bien ponernos retos para trabajar en esa dirección”, precisa.

Otras ventajas de abrazar la normalidad residen en la familia, como analiza Gabriela Gómez.

EFE/Rolex Dela Pena

“Cuando las vacaciones son prolongadas se da otra rutina: el exceso de tiempo libre”. En ese panorama, adultos y niños pueden aburrirse, especialmente cuando no hicieron planes para el ocio.

El verano es difícil para los familiares que no pasan mucho tiempo juntos, porque no están acostumbrados a compartir, lo que puede causar “irritabilidad en los padres o comportamientos perturbadores en los hijos y producir roces”, explica Gómez.

Añade que el regreso al colegio es un alivio para las parejas que no tienen quien cuide a sus pequeños mientras trabajan.

El inicio del curso, además, puede verse como una nueva etapa en los demás aspectos de la vida.

Un nuevo punto de partida

“Septiembre es ideal para plantear objetivos. Tener un nuevo punto de partida es favorable porque incrementa la motivación”, opina Gabriela Gómez.

Para esta etapa es importante tener proyectos y metas realistas tanto en el tema laboral como en el personal.

La directora de Crearte Coaching, Beatriz García, sugiere que hay que buscar motivaciones e ilusiones claras. “Lo primero es plantearnos qué nos gustaría lograr en este nuevo periodo y buscar una ruta que nos lleve a ese objetivo”.

Aconseja que, aunque es crucial mantener los ojos fijos en la meta, “hay que saber caminar hacia ella, disfrutando el camino”.

 

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