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Las emociones de Lucas: un cuento frente al miedo al virus en niños autistas

Para los niños con autismo, con dificultades para gestionar sus emociones, esta situación de confinamiento, tan desconcertante para todos, puede ser especialmente difícil. Para ayudarles a entender y expresar el miedo que pueden sentir, la psicopedagoga Clara Muñoz Rey-Stolle ha escrito el cuento “Las emociones de Lucas en época de coronavirus”

las emociones de lucas
Ilustración de la portada del cuento “Las emociones de Lucas en época de coronavirus”, de Clara Muñoz Rey-Stolle. Imagen cedida

Miedo, incertidumbre, irritabilidad, ansiedad… son emociones que todos hemos notado en las últimas semanas, en mayor o menor medida, a causa de la pandemia y el confinamiento que ha paralizado nuestras vidas.

Por ello, ahora más que nunca, es importante saber hacer una adecuada gestión de las emociones que nos permita mantener el equilibrio y afrontar el día a día de la mejor manera posible. Algo que para los niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), con dificultades para comprender y expresar sus emociones, no resulta nada sencillo.

Un tema tratado por EFEsalud con Clara Muñoz Rey-Stolle, psicopedagoga y maestra de educación especial que trabaja en el Servicio de Terapias de la Fundación Quinta de apoyo a niños con autismo y sus familias.

A través de este cuento didáctico, titulado Las emociones de Lucas en época de coronavirus, que ha creado junto a Alberto Moreno Gala, encargado de las ilustraciones, pretende aportar su granito de arena para ayudar a los niños con TEA y sus familias a afrontar los miedos que pueda generar esta situación.

Se puede acceder a él, en formato PDF, a través de la cuenta de Instagram de su autora, en la que, además, da una serie de pautas y consejos para sobrellevar el confinamiento con niños autistas.

Las emociones de Lucas, las de todos los niños con TEA

A los niños con autismo les cuesta mucho expresar sus emociones y, además, las viven de una forma muy intensa. Por eso, como explica la psicopedagoga, es tan importante trabajar ese aspecto con ellos, y más ante esta situación que les puede generar muchos desajustes “e incluso miedo a salir a la calle”.

“Por eso creé el cuento, que refleja los sentimientos que va teniendo su protagonista a lo largo de un día en confinamiento, para que puedan sentirse identificados con él y les ayude a expresarse”, afirma.

Es por ello que, después de cada emoción de Lucas, hay una pregunta interactiva, una invitación para que sea cada niño el que cuente cómo se siente o cómo actuaría en una circunstancia parecida.

Así les afecta el confinamiento a los niños con autismo

A los niños con un grado de TEA elevado, pasar más tiempo en casa les ha tranquilizado. Sin embargo, para otros ha sido una ruptura con su rutina que les ha causado irritabilidad y nerviosismo. EFE/ Rungroj Yongrit

Aunque cada uno es un mundo y lo vive de forma diferente, Muñoz expone que, por lo general, los niños con autismo tienen dificultades para adaptarse al cambio y son bastante inflexibles con su rutina. Por eso, para muchos, esta nueva situación ha sido difícil de asimilar.

“A aquellos con un nivel bajo de autismo les ha costado entenderlo y se han podido encontrar más irascibles y nerviosos en casa, porque esto además no es fácil de explicar a un niño con dificultades en la comunicación y en el lenguaje”, apunta la especialista en TEA.

Sin embargo, para otros con un grado de autismo más alto, a quienes la rutina del día a día les genera cierto estrés y sobrecarga sensorial, estar en casa les ha tranquilizado; asegura.

Cómo trabajar la gestión de las emociones en casa

“Los padres de niños con autismo se centran mucho en los temas académicos porque saben que pueden tener más dificultad; pero el control de las emociones es para mí lo más importante, porque cuando hay equilibrio emocional estás más receptivo y eso facilita el aprendizaje”, apunta Clara Muñoz.

Estos son los consejos de la psicopedagoga para facilitar la gestión de las emociones de los niños con TEA en confinamiento:

  • Lo primero es que tengan una rutina y un horario con unas tareas pautadas. “Que sepan qué se espera de ellos y tengan ciertas normas que cumplir” y, en caso de que lo hagan, darles una recompensa lo más inmediata posible, ya que, como asegura “funcionan mucho por incentivos”.
  • Hacer uso de un “emociómetro” para medir la intensidad de sus emociones. Es una herramienta muy visual que ayuda al niño a identificar cómo se siente a lo largo del día y a los padres a anticipar sus enfados o rabietas.
  • En aquellos con un menor grado de autismo o más mayores, la especialista recomienda utilizar un diario o un registro de emociones. Si no es capaz de plasmarlo por sí mismo, también se puede hacer a través de preguntas a las que tenga que responder puntuando del 1 al 10; por ejemplo, cómo ha estado de enfadado o de contento.
  • Cuando ya se han enfadado es recomendable darles estrategias para que puedan gestionarlo y volver a la calma, ya que muchas ves no saben qué hacer. “Se les puede dar apoyo visual de cómo respirar y calmarse, opciones de actividades que les tranquilicen -un puzzle, escuchar música, leer un cuento…-, agarrar un objeto que les guste o hacer un rincón de la calma donde ellos se sientan en paz”, concluye la especialista.
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