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Cuatro corazones en una sola vida

Especialistas de la Clínica Universidad de Navarra realizan el tercer trasplante de corazón en un mismo paciente. Juan Vicente del Álamo, constituye una de las primeras y raras ocasiones en España en la que se ha sometido a una persona a un tercer trasplante cardiaco

Cuatro corazones en una sola vida
Juan Vicente del Álamo junto a su mujer y el equipo de cirugía cardiaca y quirófano de la Clínica Universidad de Navarra. Foto cedida por la Clínica.

La vida de Juan Vicente del Álamo giraba en torno al fútbol, hasta que a sus 18 años le detectaron una dolencia cardiaca que acabó en un trasplante en 1990.

Desde entonces y siguiendo las recomendaciones de sus médicos que le prescribieron la práctica de un deporte para contrarrestar los efectos secundarios de la medicación, decidió cambiar el balón por la raqueta, una práctica más segura para su nuevo corazón.

Este riojano de 52 años, se tomó tan en serio su nueva afición que ha sido ocho veces campeón de Europa de Tenis para Trasplantados y una vez subcampeón del mundo en Japón. “Eran campeonatos internacionales dirigidos a todo tipo de trasplantados, lo cual tiene más mérito todavía, porque no tiene la misma gravedad ser un trasplantado de riñón que uno de corazón”, explica del Álamo en una entrevista distribuida por la Clínica Universidad de Navarra.

 “Tenía que agradecer a la sociedad esa oportunidad que me había dado. Qué mejor que hacer deporte y demostrar a los futuros trasplantados que con un órgano de otra persona, que por desgracia no está, se puede hacer una vida totalmente normal”, cuenta Juan Vicente del Álamo.

Durante 13 años toda su vida continuó con normalidad hasta que en 2003 su segundo corazón empezó a fallar. Una enfermedad en las coronarias (enfermedad vascular del injerto), le hizo volver a la lista de espera para un nuevo órgano, aunque afortunadamente en ese mismo año le trasplantaron.

Así siguió unos seis años más, con buena salud. “He vivido con normalidad hasta hace unos dos años y medio. Los médicos observaron que había unos anticuerpos en el corazón que no dejaban que funcionara correctamente”, explica el riojano.

 

Infografía cedida por la Clínica Universidad de Navarra.

Tercera intervención

El pasado mes de mayo después de una intervención de 10 horas, Juan Vicente recibió su cuarto corazón. El doctor Gregorio Rábado, director del Servicio de Cirugía Cardiaca de la Clínica Universidad de Navarra, quién lideró la intervención quirúrgica, afirma en una nota de prensa de la Clínica que existen contados casos en el mundo como este, ya que las indicaciones son muy estrictas a la hora de realizar un tercer, e incluso, un cuarto trasplante cardiaco.

Según el doctor Rábado, las causa que provocó el tercer trasplante en este paciente fue “una reacción inmunológica de rechazo contra el segundo órgano trasplantado, en la que posiblemente estarían implicados factores inmunológicos surgidos a raíz del primer corazón implantado”.

El equipo de especialistas de la Clínica de Navarra detectó a principios de 2011 un mal funcionamiento en el corazón de Juan Vicente, especialmente en el ventrículo derecho. Ante el paulatino empeoramiento del paciente, decidieron realizar de nuevo otro trasplante cardiaco.

En los estudios previos al trasplante los especialistas detectaron índices elevadísimos de anticuerpos anti-HLA, una circunstancia que podría explicar el mal funcionamiento del corazón pero que al mismo tiempo impedía el re-trasplante. “Teníamos un serio problema ya que cualquier otro injerto resultaría rechazado por el organismo del paciente”, subraya el cirujano cardiaco.

Finalmente tras conseguir disminuir los niveles de anticuerpos, en septiembre de 2011 los especialistas de la Clínica decidieron incluirlo de nuevo en una lista de espera para un trasplante, pero esta vez no iba a ser tan fácil porque necesitaba un donante cuyo corazón no presentase HLA.

Cuando el deterioro de Juan se hacía cada vez más evidente, ya que necesitaba ingresar en la Clínica cada poco tiempo debido a la retención de líquido y a su situación de debilidad, el pasado 24 de mayo el final de una vida salvaba la de este riojano.

Ahora, tras varias revisiones periódicas este luchador ha vuelto a recobrar su actividad diaria normal e incluso se ha atrevido a volver a una pista de padel. “Doy gracias a todos y pido de verdad que todo el mundo sea donante porque la vida es muy bonita como para dejarla irse. Es necesario que siga la donación adelante, a pesar de que sabemos que son situaciones vitales muy difíciles”, añade del Álamo.

 

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