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Cuándo llevar al niño al logopeda

Con un sencillo test propuesto por una logopeda, los padres pueden averiguar cuándo deben acudir a un profesional para que reeduque el sistema orofacial deteriorado de su hijo pequeño. Los motivos son, a veces, malos hábitos al respirar, succionar, masticar, deglutir o hablar

Cuándo llevar al niño al logopeda
EFE/Piyal Adhikary

“Existen malos hábitos que alteran la posición normal de los dientes infantiles, como chuparse el dedo, el mordisqueo labial, morderse las uñas o el bruxismo, que consiste en apretar o rechinar las estructuras dentales de forma involuntaria”, asegura Ana María Fernández, logopeda de ISEP Clínic Granada.

Según esta experta, uno de los problemas más frecuentes es la deglución atípica, cuando la lengua, los labios o la musculatura que se relaciona o está dentro de la boca empujan, apoyan o interfieren, presionando los dientes, y puede ser causada por la costumbre de chuparse el dedo o usar el chupete más allá de los dos años.

Bebé disfrazado de indio con chupete. Efesalud.com
EFE

También es frecuente la respiración bucal u oral que, según Fernández, es la “tendencia a deformar el paladar, por lo que la lengua cae hacia delante modificando la forma de las arcadas dentarias y la posición de los dientes. Una alteración que se observa en los niños que están con la boca abierta al ver la televisión, se resfrían con mayor frecuencia de lo usual y presentan ronquidos al dormir”.

“En todos estos casos es necesaria la corrección de la posición dental eliminando estas disfunciones y malos hábitos”, enfatiza.

Fernández asegura que, para lograrlo, es imprescindible la coordinación entre el ortodoncista, que trata las anomalías de las estructuras dentomaxilofaciales (los dientes y sus fijaciones óseas, y los huesos de la mandíbula) y el logopeda, que se encarga de reeducar el sistema orofacial, es decir los órganos y componentes que realizan una correcta respiración, deglución, masticación, articulación y fonación.

“Toda deglución disfuncional debe revisarla el ortodoncista pese a que haya un tratamiento logopédico, al igual que un tratamiento ortodóncico para corregir la deglución disfuncional debe ir acompañado de una intervención logopédica para erradicar ese mal hábito y/o entrenar la función deglutoria”, señala.

De acuerdo a Fernández, “el tratamiento logopédico para este tipo de alteraciones se hace a través de la terapia miofuncional, que “es la disciplina encargada de prevenir, evaluar, diagnosticar, educar y rehabilitar los distintos tipos de desequilibrio en el sistema orofacial desde el nacimiento hasta la vejez”.

Esta terapia se basa principalmente en realizar ejercicios faciales o ‘praxias’, masajes y estimulación, para conseguir una buena función de todos los órganos implicados”, añade.

Según la experta de ISEP Clínic Granada “son numerosos los ejercicios faciales que podemos tener en cuenta para la estimulación de los músculos bucofaciales. Cada uno de ellos tiene una finalidad concreta, y es propio del logopeda recomendar los que son oportunos para cada paciente, de forma individualizada para que haya un buen pronóstico”.

Los ejercicios de la terapia miofuncional

“Un ejercicio que se utiliza muy a menudo en este tipo de terapia consiste en decirle al paciente que abra la boca y ponga el ápice lingual detrás de los incisivos superiores, las llamadas ‘rugas palatinas’, y que mantenga en esa posición una golosina, una oblea o algo similar que se disuelva con facilidad”, señala Fernández.

Para la experta, en general, el primer objetivo de la terapia miofuncional es el control de la postura, ya que es importante que sea correcta “cuando estamos respirando, deglutiendo o hablando”, explica.

Otros ejercicios se dirigen a mejorar el tono muscular labial, su movilidad y forma, a optimizar el tono y la movilidad lingual, a desarrollar un buen tono muscular y la movilidad de la musculatura de alrededor de los labios y mejillas.

Asimismo, se prescriben ejercicios para “mejorar la movilidad de la mandíbula, aumentar el tono muscular, la movilidad y la sensibilidad del velo palatino (zona posterior del paladar y la lengua) y mejorar la sensibilidad intrabucal y extrabucal”, añade.

Otros aspectos que se tratan en esta intervención son la respiración, succión, masticación, deglución, articulación y fonación y, en el caso de que existan malos hábitos, como la interposición lingual o labial (colocar la lengua entre los dientes o labios) o babeo, también se hará tratamiento en ellos.

“La periodicidad y duración del tratamiento varía dependiendo de la predisposición y la evolución anatómica y funcional de cada paciente: los padres juegan un papel muy importante en la terapia de los niños, ya que son los encargados de ayudar y corregir cuando haga los ejercicios en casa”, destaca la especialista.

Consultada sobre qué hábitos pueden inculcar los padres a sus hijos desde edades tempranas para prevenir los problemas de deglución o respiración, Fernández recomienda “mantener una buena higiene nasal; darles una buena alimentación adecuada a su edad con líquidos semisólidos y sólidos; llevar a cabo un buen uso del chupete y retirarlo a tiempo y utilizar tetinas adecuadas, según la edad, para el biberón y también para el chupete”.

Test, 15 preguntas decisivas

“Los trastornos de deglución o de respiración pueden darse desde el nacimiento. Muchos recién nacidos deben comenzar a alimentarse con el biberón porque no son capaces de efectuar algunas funciones o las realizan incorrectamente”, señala Ana María Fernández.

Combo chupete y biberón. Efesalud.com
EFE

Según esta logopeda, en general, estas dificultades empiezan a ser notorias sobre los 3 o 4 años de edad, cuando los padres traen a sus hijos a la consulta, porque les llama la atención que tengan dificultades para comer sólidos, roncan por la noche, sufren continuos resfriados, tardan en comer más de cuarenta y cinco minutos o dan muchas vueltas a la comida en la boca.

“Si antes de esta edad observamos algún síntoma que indique un posible trastorno en la deglución o respiración, es recomendable ir a un logopeda, para que haga un tratamiento preventivo o interceptivo, si fuera necesario”, advierte Fernández, que recomienda efectuar este sencillo test sobre los 4 o 5 años de edad, para asegurarse que todo marcha bien.

Responda “sí” o “no” a las siguientes preguntas sobre su hijo:

  1. ¿El padre o la madre han tenido alguna alteración dental?
  2. ¿La aparición de los dientes cursó con algún problema?
  3. ¿Ha habido algún golpe o caída que pudiera causar algún problema dental?
  4. ¿Existe algún problema en la alimentación?
  5. ¿Cuando está en reposo su respiración la hace con la boca abierta?
  6. ¿Cierra la boca cuando come para masticar y tragar los alimentos?
  7. ¿Su respiración por la noche es muy fuerte o sonora?
  8. ¿Usó durante mucho tiempo el chupete?
  9. ¿Cuándo está comiendo ven su lengua empujando los dientes?
  10. ¿Sus dientes se cierran correctamente sin dificultad?
  11. ¿Tiene control del babeo?
  12. ¿Tiene presencia de restos de comida después de haber tragado?
  13. ¿Lleva o debe llevar ortodoncia?
  14. ¿Es un niño que se ha chupado el dedo, los labios, los carrillos u objetos…?
  15. ¿Sus dientes están apiñados?

“Si ha contestado más de siete preguntas con un “SI”, debe ir a un logopeda o a un ortodoncista”, aconseja Fernández.

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