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Crisis climática: nos jugamos la salud

Las decisiones insostenibles que suponen una continua agresión al medio ambiente y favorecen la crisis climática  “están matando a nuestro planeta y están matando a las personas”.

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FOTO EPA/Joedson Alves

La advertencia ha sido lanzada por  Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS),  con ocasión de la Conferencia de  Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP26, en Gaslgow (Reino Unido), y con la pandemia de la Covid todavía presente.

La OMS ha publicado un informe sobre el cambio climático y salud, en el que se recuerda que hay todo un conjunto creciente de investigaciones que establecen los numerosos e inseparables vínculos entre el clima y la salud.

Por todo ello, la organización de Naciones Unidas para la salud  hecho un llamamamiento a todos los países para que se comprometan a tomar medidas decisivas en la cumbre de Glasgow con el fin de limitar el calentamiento mundial a 1,5 grados centígrados.

Crisis climática:bomba de relojería

Científicos y médicos consultados por EFE coinciden en señalar que la actual dinámica de agresión al medio ambiente y por ende la crisis climática  supone una “bomba de relojería” para la salud global.

Fernando Valladares, ecólogo y profesor de investigación del Centro Superior de Investigaciones cinetíficas (CSIC), nos recuerda que si protegemos la biodiversidad, protegemos la salud.

Así de sencillo, porque una biodiversidad rica “ayuda a repartir la carga vírica entre las distintas especies y entre los individuos de esas especies y por tanto se atenúan los contagios”.

En definitiva sirve de vacuna natural contra todo tipo de virus y la zoonosis representa hoy el “70% de las enfermedades emergentes”.

Se estima que en la naturaleza existen unos  800.000 virus con capacidad potencial de saltar a los humanos e infectar a la población y “Naciones Unidas – concluye- no sabe dónde ni cuando podrá aparecer el próximo patógeno”.

También la neumóloga y directiva de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), Cristina Martínez, coincide en que se trata de una bomba de relojería.

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EFE/Maja Hitij

La crisis climática, repasa, ya está provocando fenómenos meteorológicos extremos, inundaciones, olas de calor y sequías, extinción de especies, derretimiento de los hielos polares y subida del nivel del mar.

“Y la suma de todos esos factores inciden en la salud”.

Desde esta sociedad científica explican que inspiramos alrededor de 2.800 veces por día y en cada inspiración además de oxígeno y nitrógeno gaseosos, nuestros pulmones inhalan otras sustancias y partículas procedentes de la contaminación de automóviles, industrias, construcción y otras fuentes relacionadas con la actividad humana.

Así, las personas que conviven con un nivel de contaminación alto son más propensas al deterioro prematuro de los pulmones y al desarrollo de enfermedades respiratorias crónicas.

Los altos niveles de contaminación del aire también pueden provocar exacerbaciones en personas con asma o enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

Además, las enfermedades pulmonares relacionadas con la contaminación del aire aumentan el riesgo de trastornos del corazón y de los vasos sanguíneos y pueden aumentar el riesgo de cáncer de pulmón.

Crisis climática:otros peligros

“Hay otros aspectos que no se consideran o de los que se habla menos como, por ejemplo, el mercurio que acaba en el mar, que ingieren los peces, y luego nos los comemos nosotros”, agrega por su parte Joan Grimalt, director del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios de Agua (IDAEA).

Apunta además a todo un abanico de plagas que pueden reaparecer ante la aparición de especies en territorios que no son los suyos como el mosquito tigre, que trasmite el dengue.

También indica a las zonas árticas como áreas potenciales de riesgo alto, por el peligro de deshielo del permafrost o capa de suelo permanentemente congelado.

En esta capa, avisa, puede haber retenidas bacterias y virus que se quedaron atrapadas en el pasado y al descongelarse existe la posibilidad de que  contaminen a los humanos.

El informe de la OMS

El citado informe llega en un momento en que los fenómenos meteorológicos extremos sin precedentes y otros impactos climáticos se están cobrando un precio cada vez mayor en la vida y la salud de las personas.

Recuerda esta organización de Naciones Unidas que los fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes, como las olas de calor, las tormentas y las inundaciones, matan a miles de personas y perturban millones de vidas, al tiempo que amenazan los sistemas y establecimientos de salud cuando más se necesitan.

Los cambios meteorológicos y climáticos amenazan la seguridad alimentaria y aumentan las enfermedades transmitidas por los alimentos, el agua y los vectores, como el paludismo, mientras que los impactos climáticos también afectan negativamente a la salud mental.

En este documento se señala que la quema de combustibles fósiles nos está matando.

La crisis climática “es la mayor amenaza para la salud a la que se enfrenta la humanidad. Aunque nadie está a salvo de los impactos del cambio climático sobre la salud, los más vulnerables y desfavorecidos los sufren de forma desproporcionada.»

Mientras tanto, la contaminación del aire, resultado principalmente de la quema de combustibles fósiles, que también impulsa el cambio climático, causa 13 muertes por minuto en todo el mundo.

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Infografía de la OMS sobre la salud y los ecosistemas

El texto concluye que la protección de la salud de las personas requiere una acción transformadora en todos los sectores, incluidos el de la energía, el transporte, la naturaleza, los sistemas alimentarios y las finanzas.

“Y  los beneficios para la salud pública de la aplicación de medidas climáticas ambiciosas superan con creces los costos”.

Para María Neira, directora de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud de la OMS “nunca ha estado más claro que la crisis climática es una de las emergencias de salud más urgentes a las que nos enfrentamos,» dijo la Dra. María Neira,

“Disminuir la contaminación del aire a los niveles recomendados por la OMS, por ejemplo, reduciría en un 80% el número total de muertes por contaminación del aire en el mundo y, al mismo tiempo, reduciría drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero que impulsan el cambio climático”.

Asimismo, un cambio hacia dietas más nutritivas y basadas en el consumo de hortalizas, en línea con las recomendaciones de la OMS, podría reducir las emisiones mundiales de manera significativa, garantizar sistemas alimentarios más resilientes y evitar hasta 5,1 millones de muertes relacionadas con la dieta al año para 2050.

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