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Covid-19 y jóvenes, cuestiones aún abiertas

Más de un tercio de los jóvenes pasan la covid-19 sin manifestar síntomas; sin embargo, la ciencia aún no sabe si este tipo de infección puede comportar secuelas. Asintomáticos o no, hay que evitar el contagio al máximo pues esta sigue siendo una infección peligrosa que es mejor no sufrir

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Cientos de personas, entre los que se encuentran los jóvenes mayores de 16 años, hacen cola en el hospital Enfermera Isabel Zendal de Madrid, para ser vacunados frente al coronavirus. EFE/ Fernando Villar

Los jóvenes son los grandes protagonistas de la quinta ola de la covid en España, especialmente porque están siendo los últimos en vacunarse.

A pesar de que más del 50 por ciento de la población española está ya inmunizada con la pauta completa, en los jóvenes entre 20 y 29 años, los que arrojan los datos de mayor número de contagios, solo uno de cada cuatro tiene una dosis de la vacuna anticovid.

El impacto del virus en los jóvenes

Aunque “nos parece que llevamos toda la vida” con el SARS-CoV-2, “en realidad llevamos muy poco tiempo luchando” contra él y aún se “desconoce casi todo”, recuerda a Efe la viróloga del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) Sonia Zúñiga.

La quinta ola de la pandemia ha prendido, sobre todo, entre los jóvenes, cuyos contactos suelen ser de “mayor intensidad, siguen menos las medidas de precaución y se exponen más veces”, además es el grupo menos vacunado, enumera el especialista en el Servicio de Medicina Interna del Hospital La Paz de Madrid, Pablo Barreiro.

Al exponerse muchas veces al virus y en poco tiempo “se coge más carga viral y más veces”, lo que es un factor “que agrava un poco” la covid-19, indica el médico, algo que entre los más mayores no se da, porque “en general tienen mucho más cuidado”.

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EFE/Javier Etxezarreta

Este es un mensaje “importante” que dar a los jóvenes. “Cuidado, porque os podéis poner malos si os exponéis mucho al virus, más vale que sigáis teniendo precauciones, esto también va con vosotros”, hace hincapié Pablo Barreiro.

Aunque entre los jóvenes, en general, la enfermedad es leve o asintomática, se está viendo un incremento de ingresos con una edad media entorno a los 30 años y, en algunos casos, “se ponen muy malos”, dice Barreiro quien trabaja ahora en el Hospital Enfermera Isabel Zendal (Madrid).

Las complicaciones son como las de los adultos, “menos frecuentes, pero que también se ven”, y entre ellas destaca las respiratorias, con neumonías graves que dejan daños pulmonares, trombosis, necesidad de soporte ventilatorio, o el síndrome postcovid con cansancio y problemas de memoria.

Lo que la ciencia aún no sabe

Zúñiga recalca que hay gente joven que, “sin motivo aparente”, termina en la UCI y “a día de hoy no sabemos por qué”. Hay “muchísimas” cosas que la ciencia aún no sabe del SARS-CoV-2 y hace falta tiempo para saberlo, añade.

Tanto en jóvenes como en adultos las preguntas son prácticamente las mismas. Hasta aquí -agrega la viróloga- se conocen factores de riesgo como la edad avanzada o tener enfermedades previas, por ejemplo cardíacas, pero aún faltan otros por conocer que pueden llevar a una persona, de cualquier edad, a pasar una covid-19 grave.

Tampoco se puede descartar, por el momento, que una infección asintomática, ya sea en jóvenes o a cualquier edad, pueda dejar secuelas, agrega.

Seguimos sin saber -plantea Barreiro- por qué hay personas resistentes a infectarse, mientras otras pueden presentar cuadros muy graves, aunque se están empezando a detectar cuestiones genéticas que afectan a la inmunidad o la vulnerabilidad del pulmón.

Además hay incógnitas sobre cuánto va a durar la inmunidad, con qué frecuencia se van a dar reinfecciones y, en el caso de producirse, si la enfermedad será más leve o no que la primera.

En las personas que no han tenido covid-19, pero están vacunadas falta por saber qué tipo de inmunidad les va a proporcionar, si se va a perder y cómo sería un infección de verdad en ese caso.

“En el fondo, es saber qué beneficios aporta la inmunidad, por un lado la natural, la de la infección, y por otro la de la vacuna”. Son incógnitas que “tienen que resolverse con el tiempo y son importantísimas”, destaca Barreiro, profesor de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

Las vacunas

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Personal sanitario administra la vacuna contra la covid-19. EFE/EPA/MACIEJ KULCZYNSKI/Archivo

La franjas más jóvenes de edad se van incorporando al proceso de vacunación y Zúñiga insiste en que estas funcionan muy bien protegiendo frente a la enfermedad, pero que “una persona esté vacunada no implica que no se vaya a infectar”, aunque la covid-19 será más leve.

Aunque aún no hay “datos ciertos”, se cree que alguien vacunado que se infecta “podría ser que fuera menos contagioso y durante menos tiempo, pero aún no hay evidencias científicas”.

En cuanto a los jóvenes, responden mejor a las vacunas que las personas de mayor edad, es algo general que pasa con todas, indica la viróloga, que trabaja en el equipo de Luis Enjuanes e Isabel Sola, que desarrolla una vacuna contra el SARS-CoV-2.

Los actuales preparados contra la covid-19 se sabe que “son perfectamente eficaces” en mayores de 18 años. Ahora hay ensayos clínicos en marcha para la franja de 12 a 16 años, que han demostrado que son seguras y empiezan a conocerse datos de eficacia. Además, están comenzando las pruebas para menores de 12 años.

En este momento, el virus se expande más rápido en el grupo de 20 a 29 años, con una incidencia acumulada que se acerca a 2.000 casos por cada cien mil habitantes, casi el triple que la media nacional, seguido de la franja entre 12 y 19 años, con una incidencia alrededor de 1.500, y la 30 a 39 años, en 800.

Ambos expertos coinciden en los factores que influyen, como la circulación de la variante delta, más contagiosa, la relajación de algunas medidas, el aumento de la movilidad, las reuniones en las que se no se observan las medidas de precaución y que la mayoría de jóvenes están sin vacunar.

Barreiro recuerda que “sigue siendo una infección peligrosa, que es mejor no coger”, y, aunque los jóvenes “tienen menos riesgo de complicaciones”, deben evitarla, tanto por ellos como para no transmitirla a las personas más vulnerables, y además para que no circule el virus y no dar opciones a que surjan nuevas variantes.

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