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Residencias de mayores, ¿ qué está pasando ahora?

Las personas mayores son el colectivo más golpeado y frágil de la pandemia. Las residencias han hecho importantes esfuerzos por tratar de controlar y prevenir la expansión del virus, pero se han visto desbordas. En este contexto, Médicos del Mundo ha puesto en marcha un proyecto de formación y ayuda a estos centros. Pedro Campuzano, portavoz de la organización, ha hablado con EFEsalud

Los mayores se han llevado la peor parte en todas las fases de la pandemia: desde la falta de recursos y la saturación de los servicios sanitarios hasta no poder recibir las visitas de sus seres queridos.

Además, han estado a la cola de las políticas y las medidas que se han llevado a cabo. Esto para muchos de ellos supone una pérdida de tiempo casi irreparable.

Más de 23.000 ancianos han muerto en España en residencias por síntomas compatibles al coronavirus y el resto están prácticamente incomunicados.

A esto hay que añadir el empeoramiento de su salud y calidad de vida debido al aislamiento.

Con el objetivo de proteger a los más mayores, Médicos del Mundo trabaja en el control y prevención de la pandemia en las residencias.

Hasta el momento han intervenido en 21 residencias en Castilla y León y Castilla-La Mancha y han formado a más de 600 profesionales.

Entre sus competencias están el refuerzo de las capacidades de los sociosanitarios que trabajan en las residencias y el establecimiento de protocolos seguros de prevención y control de la enfermedad.

Gracias a ello se han podido mejorar el control y la gestión de las residencias evitando causar un sufrimiento mayor a los ancianos.

Pedro Campuzano, portavoz de Médicos del Mundo y formador en este cometido, ha explicado a EFEsalud en qué consiste su trabajo en las residencias de mayores y cuál es la situación actual de estos centros sociosanitarios.

Humanizar los protocolos

“Con miedo, preocupación y falta de respuesta y control se ha vivido la pandemia en las residencias de mayores”, afirma Campuzano.

Médicos del Mundo decidió poner en marcha un serie de formaciones orientadas, en primer lugar, a los equipos directivos y, a continuación, a todo el personal de la residencia (desde sociosanitarios hasta personal de lavandería y limpieza).

“En estas formaciones explicamos todas las medidas para prevenir y controlar la infección, desde cómo lavarse las manos hasta cómo hacer la sectorización de un centro para separar a las personas infectadas”, declara.

Residencias mayores
Médicos del Mundo realizando ayudas en las residencias de mayores/ Fotografía de Ignacio Marín

Entre sus principales objetivos está ayudar en la correcta adecuación de las instalaciones, prevenir el contagio entre personal sanitario y no sanitario, adecuar los procedimientos de atención y establecer planes de contingencia.

“El resultado más evidente es la seguridad que adquieren las personas trabajadoras para protegerse a ellos mismos, sus familias y a los residentes. Además, claramente se ha traducido en una limitación de las infecciones en las residencias”, sostiene el portavoz de Médicos del Mundo.

Sin embargo, Campuzano incide en que todas estas medidas de prevención deben ser siempre compatibles con una forma de vida digna e impactando lo menos posible en la vida de los residentes.

“Lo que intentamos es que los mayores infectados puedan estar en una zona concreta con unas medidas especiales de protección y el resto, aunque también con protección, puedan hacer vida normal”, indica.

Las propias residencias han apostado también por esta humanización permitiendo el ocio, en la medida de lo posible, y promoviendo los espacios seguros.

Situación actual y previsión de futuro

La primera ola de coronavirus golpeó con fuerza a las residencias de mayores, dejando más de 20.000 muertos (la mitad de las muertes estimadas en ese periodo).

Frente a la segunda ola, Campuzano afirma que las residencias estaban más preparadas y la mayoría habían establecido planes de contingencia.

El hecho de contar con la experiencia de los meses anteriores y disponer de más equipos de protección y seguridad ha reducido los riesgos.

Sin embargo, en esta segunda ola ha aparecido un nuevo enemigo que ha hecho mella en las residencias: el cansancio.

“Por un lado, los mayores están cansados de tantos meses resistiendo y sin visitas de familiares. Por otro, los trabajadores y la dirección también están agotados”, afirma.

Aunque la situación ha mejorado considerablemente en las residencias frente a los meses de marzo y abril, el factor psicológico ahora juega en contra. “Hay mucho desgaste. No se ve el final”, acentúa.

Para mejorar la situación de los mayores, Campuzano apuesta por asegurar la coordinación institucional y dar un apoyo “claro y explícito” a las residencias cuando aparezcan brotes.

“Por parte de la sociedad es clave no estigmatizar a las residencias porque la gran mayoría han hecho un trabajo increíble”, sostiene.

De cara al futuro y para una gestión más eficaz de las residencias, el portavoz de Médicos del Mundo considera clave reconsiderar el modelo de cuidados que tenemos como sociedad.

“Es importante pensar qué tipo de cuidados y espacios queremos darle a nuestro mayores”, afirma.

Esto pasa por reflexionar sobre cómo impulsar la gestión de las residencias, mejorar los cuidados domiciliarios y fortalecer la Ley de Dependencia.

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El equipo de Médicos del Mundo en las residencias de mayores/ Fotografía de Ignacio Marín
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