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Coronavirus: ¿Qué hemos aprendido de la pandemia?

El nuevo coronavirus podría haber llegado en octubre, o incluso antes, y no en diciembre, cuando se registraron los primeros casos; los test rápidos han demostrado ser ineficaces a la hora de diagnosticar la infección aguda; algunas personas pueden dar positivo hasta 45 días después de haber recibido el alta epidemiológica… Estas son algunas de las lecciones que hemos aprendido en estos meses de pandemia y que explica el doctor Rafael María Cantón Moreno, jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid.

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Infografía de la Agencia EFE con una nube de palabras relacionadas con el coronavirus/Sara Mancebo

El 31 de diciembre de 2019 se anunció públicamente el brote del nuevo coronavirus que produce la enfermedad COVID-19 en Wuhan, China. Desde entonces el SARS-CoV-2 ha desbordado los sistemas de salud de múltiples países.

Hemos asistido a una transformación de la relación médico-paciente y podríamos decir que la medicina vive un cambio de paradigma.

La Universidad Internacional Menéndez Pelayo dedica este año sus cursos de verano a la COVID-19, con la participación de numerosos expertos.

En este primer seminario, titulado “Práctica médica y lo que hemos aprendido con la pandemia”, se han analizado temas destacados de la etiología, diagnóstico, tratamiento y cambios en la actividad asistencial y gestión del sistema sanitario debido a la COVID-19, en diversas conferencias y mesas redondas.

Dentro del primer bloque ha destacado la ponencia del doctor Rafael María Cantón Moreno, jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Universitario Ramón y Cajal (Madrid), que ha centrado su intervención en las lecciones que nos ha dejado la pandemia.

Coronavirus: ¿Qué hemos aprendido con la pandemia de COVID-19?

“El 20 de febrero de este año, el New England Journal of Medicine publicaba un artículo centrado en el microorganismo asociado a la pandemia, el SARS-CoV-2. Todavía se desconocía cuál era la mortalidad, incluso si era realmente una pandemia, y cómo podíamos atajarla. Seis meses después conocemos todas las medidas para tratar de contener el virus y su dispersión”, apunta el doctor Cantón en el arranque de su intervención.

Asegura que, desde el punto de vista microbiológico, se ha avanzado mucho en el conocimiento del coronavirus y en el análisis de las secuencias, lo que ha permitido saber cuándo se ha producido el inicio de la pandemia.

Según el microbiólogo, el virus podría haber llegado incluso antes de diciembre, como apuntaban los primeros datos en China. “Podríamos irnos a octubre de 2019 o, incluso, un poquito antes”, advierte.

También en Europa hay datos, gracias a estos análisis filogenéticos, que marcan su presencia ya en el mes de diciembre y no posteriormente, como se ha establecido.

“También gracias a estos estudios hemos podido avanzar en el conocimiento de la estructura del virus. Esto nos ha permitido saber cuáles son las bases patogénicas y qué es lo que desencadena, posteriormente, todas las respuestas inflamatorias, lo cual es vital para el desarrollo de las vacunas”, añade el doctor Cantón.

Pruebas diagnósticas: el papel de los PCR

Para hacer un diagnóstico correcto de la infección por SARS-CoV-2, como indica el jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, se pueden utilizar distintas herramientas.

Entre ellas destaca la técnica de PCR, que se ha convertido en el método de referencia en la detección de la infección aguda y de los asintomáticos con potencial de transmisión.

“La sensibilidad de esta prueba llega incluso al 95%, pero puede variar, como hemos aprendido en el curso de la pandemia, y su especificidad puede llegar incluso al 100%”, apunta el doctor Cantón.

Sin embargo, como advierte, todavía queda trabajo por hacer con respecto a esta técnica de detección.

Posibles cambios y retos en el diagnóstico de SARS-CoV-2 mediante PCR

  • Valor dinámico de la PCR en el alta epidemiológica.
  • Significado de una PCR persistentemente positiva.
  • El valor de la carga viral en la infectividad y en el pronóstico.
  • Aumento de la capacidad de realizar test.
  • Diagnóstico diferencial de otros agentes que producen infección respiratoria y coinfección o sobreinfección en pacientes con infección por coronavirus.

Con respecto a los test rápidos, como ha asegurado el propio Ministerio de Sanidad, según la evidencia actual deberían ser utilizados únicamente para estudios y con fines de investigación, ya que las técnicas de detección rápida de antígenos o anticuerpos no son adecuadas para el diagnóstico de la infección aguda.

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Un sanitario del centro de salud de General Ricardos, en Madrid, hace un test de coronavirus. EFE/ Mariscal

Falsos positivos, falsos negativos y “repositivos”

También se ha estudiado, como explicaba en su ponencia, que los falsos positivos podrían estar relacionados con posibles contaminaciones en el laboratorio o por la detección de material genético no viable.

Los falsos negativos, por su parte, tendrían que ver con una inadecuada toma de la muestra o con el tiempo inadecuado de la misma (después de 10 o 14 días desde el inicio de los síntomas).

Otro aspecto que también les ha preocupado durante los últimos meses han sido los pacientes que se denominan “repositivos”, aquellos que han sido positivos en el inicio de la enfermedad, posteriormente negativos en el alta epidemiológica y luego positivos otra vez.

“Esto podría estar relacionado con la toma de muestra, pero también con la detección de un material genético del virus que no es infectivo pero genera que algunos pacientes sigan dando positivo a pesar de haber superado la fase aguda y la manifestación clínica de los síntomas”, explica el doctor Cantón.

Así, quienes han pasado la enfermedad pueden dar positivo hasta 45 días después. Hay, incluso, quienes han llegado a los tres meses de positividad desde el inicio de los síntomas, como destaca el microbiólogo.

“Por eso, una de las consideraciones que serían útiles desde el punto de vista de los laboratorios sería tener algún test de viabilidad para certificar que ese paciente es negativo, no transmite el coronavirus a otros individuos, y puede recibir el alta epidemiológica”, expone.

Otro de aspecto que, asegura, les preocupa actualmente, es la posible cocirculación con otros patógenos respiratorios, algo para lo cual “tendremos que estar preparados”.

“Necesitamos herramientas que nos permitan tener una respuesta simultánea de coronavirus y otros virus como la influenza (gripe) o el virus respiratorio sincitial”, advierte el doctor Cantón.

Coronavirus: ¿Qué hemos aprendido de la pandemia?

Estas son las cuestiones que, en definitiva, hemos aprendido durante estos meses en el ámbito clínico, según el jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Ramón y Cajal:

  • Conocimiento molecular del SARS-CoV- 2 que ha permitido comprender su filogenia, patogenicidad y el diseño de pruebas de diagnóstico.
  • Se ha puesto de manifiesto la necesidad de desarrollo de técnicas moleculares point-of-care, así como de sistemas de diagnóstico de alta carga con varias dianas (SARS-CoV-2, virus de la influenza, VRS…).
  • Posible papel de las técnicas de diagnóstico rápido, incluyendo las de detección de antígeno con un diseño con mayor sensibilidad.
  • Profundización en el estudio serológico en pacientes COVID-19 y asintomáticos, incluyendo anticuerpos neutralizantes, que defina el periodo de protección y la monitorización, en un futuro, del uso de las vacunas.
  • Posible uso de biomarcadores de respuesta celular que definan la población protegida ante la pérdida constatada de anticuerpos.

 

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