Inicio / Actualidad / Florentino Pérez Raya, presidente de la Enfermería: Aprender de la desgracia

Florentino Pérez Raya, presidente de la Enfermería: Aprender de la desgracia

El presidente del Consejo General de Enfermería de España, Florentino Pérez Raya, reflexiona un año después de la pandemia sobre los efectos de lo sucedido y la necesidad de fortalecer la enfermería y potenciar y reformar el sistema sanitario

pautas enfermería
Portadas de revistas reconociendo el trabajo de la enfermería en la lucha contra la COVID-19/Diario Enfermero

Aprender de la desgracia

Florentino Pérez Raya

Seguro que no soy la única persona que se pregunta cómo se reflejará el año 2020 en los libros de Historia.

El año en que el mundo detuvo su paso acelerado, el año de la impotencia, del encierro, de las muertes prematuras, de comprobar qué frágiles somos ante un simple microorganismo, el año sin abrazos, pero en el que descubrimos el valor invisible e ignorado de algunas cosas y personas.

La OMS había declarado el 2020 como el Año de las Enfermeras, y vaya si lo ha sido.

El valor de las enfermeras en la sanidad, y en la sociedad en general, ha quedado muy patente. Como le ha pasado al resto de los ciudadanos, nuestras compañeras y compañeros -que son más de 316.000 en España-jamás imaginaron enfrentarse a una emergencia de salud pública de estas dimensiones.

Por una parte, ha habido grandes dosis de miedo, rabia y frustración, sobre todo en la primera fase, antes del verano del año pasado.

COVID 19
Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería

En aquellos momentos, la carencia de equipos de protección, sumada al desconocimiento sobre el comportamiento del virus y el incremento de la presión asistencial, provocó un “tsunami” sanitario que se tradujo en ansiedad, estrés, bajas laborales por contagios y la muerte de varios compañeros.

Once enfermeras y enfermeros han fallecido por hacer su trabajo, y miles se han contagiado de la enfermedad, generando sufrimiento, dolor, miedo e indefensión. Por una gravísima e imperdonable falta de previsión, los profesionales sanitarios se enfrentaron a la infección sin los más elementales equipos de protección, hubo contagios masivos, tenían pavor de regresar a sus casas y contagiar a sus familias.

Además, la muerte de tantos pacientes, evitable en otras circunstancias, provoca una terrible impotencia Eso sí, se sobrepusieron a todas esas circunstancias adversas y lo dieron todo por y para los pacientes; es un esfuerzo que no se debe de olvidar nunca.

El coronavirus ha sido y sigue siendo un enemigo desconcertante e imprevisible. En las estrategias de gestión de la pandemia ha habido errores y aciertos, comprensibles en muchos casos, pero estamos convencidos de que la evolución hubiera sido más favorable si los responsables políticos hubieran apoyado un poco más sus decisiones en los conocimientos y experiencia de los profesionales sanitarios.

A nivel nacional y en todas las regiones hemos podido observar con dolor cómo, en las peores circunstancias, las luchas partidistas y cainitas, los intereses económicos o propios egos se anteponían a la salud de los ciudadanos.

Por otra parte, la población española se ha puesto a prueba en su capacidad para renunciar a su vida social y hacer sacrificios muy importantes en aras del bien común, con excepciones lamentables, siempre minoritarias.

Esta desgracia ha servido para que esa sociedad que a veces tenía una visión muy distorsionada de qué es una enfermera en el siglo XXI ponga en valor nuestro trabajo.

coronavirus españa muertos
#EnPrimeraLíneaDel Coronavirus, la iniciativa de Diario Enfermero para dar voz a los enfermeros y enfermeras que viven la crisis del Covid-19 desde dentro. Imagen extraída de su web

Y no hacen falta tantos aplausos como los que nos dedicaban desde los balcones -que sin duda emocionan y se agradecen- sino que, si realmente se valora la labor que desempeñamos, ese sacrificio vocacional crucial en esta emergencia sanitaria, también se exija a los responsables políticos que actúen para que España cuente con las enfermeras que necesita para atender y cuidar a la población como se merece.

Así no tendrán que dirigir sus destinos a otros países buscando un futuro mejor, y evitaremos la fuga de talento de nuestras enfermeras que tienen una de las mejores formaciones del mundo.

Pero estos doce meses también nos han dado la oportunidad de aprender mucho, y de conocer las claves para mejorar el sistema sanitario.

La pandemia nos deja conocimiento técnico, logístico y científico y seríamos realmente estúpidos si no aprovecháramos las lecciones diarias de la COVID-19.

Para empezar, debemos dejar de creer que un virus descontrolado no puede llegar a poner a la Humanidad en jaque. Y para eso hay que tener claro que no es buena idea relegar la salud pública a algo secundario.

También es preciso proveernos de equipos de protección para el futuro, tener una especie de reserva permanente disponible.

Por supuesto, el sistema sanitario debe ser replanteado y reorientado.

prescripción enfermera
Enfermeras. Fototeca Rosa Rober

Dar mayor protagonismo a la atención primaria de salud y a la salud pública, contar más con las enfermeras en la toma de decisión de las políticas de salud, ya que son grandes expertas en gestión y en los verdaderos cuidados que la población necesita.

Un sistema sanitario más flexible, capaz de adaptarse a la atención de los enfermos crónicos -los grandes perdedores de esta pandemia- y a los cuidados de una sociedad envejecida como la española.

¿Servirá al menos para eso esta terrible pandemia que sufrimos? Con la habitual miopía cortoplacista que caracteriza a los políticos de todo signo y condición lo pongo en duda. Lo sanitarios seguiremos intentando que lo vean claro y actúen en consecuencia.

(No Ratings Yet)
Cargando…