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Claves para combatir la desinformación sobre la COVID-19

Tratamientos milagro, teorías de la conspiración, grupos anti-vacuna… los bulos y la información falsa en salud siempre ha existido, pero la COVID-19 ha abierto un nuevo espacio para su difusión. Los bulos sobre el virus son numerosos, habituales y generalmente se viralizan por redes sociales, pero sus consecuencias pueden ser terribles para la salud pública. Salud Sin Bulos y Doctoralia lo han analizado en el II Congreso Bulos de Salud

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Imagen de la web saludsinbulos

La pandemia se ha convertido en una infodemia por la cantidad de bulos y desinformación que rodea al virus.

Con el objetivo de analizar esta situación, el Instituto Salud sin Bulos y Doctoralia han celebrado recientemente el II Congreso Bulos de Salud.

Una reunión virtual en la que participaron representantes de todos los ámbitos sanitarios y comunicadores para debatir en torno a la importancia de la información veraz.

Y es que la desinformación sobre la COVID acarrea importantes consecuencias para la salud pública.

Silvia Carrascal, presidenta del Observatorio Europeo de Análisis y Prevención de la Información, definió la desinformación como “una información engañosa cuya transmisión supone una amenaza que atenta contra los ciudadanos”.

Por otra parte, Rosa Arroyo, vicesecretaria del Consejo General de Colegios Médicos; Ana López-Casero, tesorera del Consejo General de Colegios Farmacéuticos; y María Gálvez, directora general de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP), coincidieron en señalar la hiperconectividad como uno de los grandes problemas en esta pandemia.

Los bulos se extienden rápidamente y provocan desconfianza en la población, lo que ocasiona que muchos pacientes se abandonen y pierdan oportunidades terapéuticas.

Diego Ayuso, secretario general del Consejo General de Colegios de Enfermería, abogó por el trabajo conjunto entre ciudadanos y sanitarios para transmitir solo aquella información basada en la evidencia científica.

La formación, investigación y confianza en los profesionales sanitarios son esenciales para luchar contra los bulos.

Además, los expertos destacaron la importancia de ser referentes y accesibles a los pacientes, no tratarlos de ignorantes y recurrir a infografías, vídeos o mensajes unificados que calen entre la población.

¿Qué tipo de bulos han circulado más?

El origen artificial del virus, tratamientos milagro y los movimientos anti-mascarillas y anti-vacunas han sido los bulos más habituales en la pandemia.

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Un meme sobre el coronavirus distribuido por Twitter. Extraído del informe ´Bulos sobre coronavirus 2020´ de SaludsinBulos

Así lo han confirmado Ricardo Mariscal, responsable de relaciones institucionales de Salud sin Bulos; Irene Larraz, redactora del equipo de fact-cheking  de Newtral; Juan Gómez, investigador y profesor de la Universidad de Granada y Desirée García, responsable de EFE Verifica.

La información falsa sobre la COVID es fuerte porque apela al miedo. “La gente tiene anhelo por creer en esta información”, indicó Larraz.

Además, el hecho de que mucha de esa desinformación esté respaldada por autoridades médicas o circule a través de grupos de confianza dificulta la labor de los verificadores.

De una u otra manera, todos hemos sido cooperadores no intencionales de algunos bulos. Sin embargo, Desirée García señaló que “cada vez más estamos aprendiendo a reflexionar y ser consecuentes con la información que recibimos y enviamos”.

Para ellos, la clave para frenar la desinformación sobre la COVID está en la educación a la ciudadanía y el control de las redes sociales.

Desinformación a través de WhatsApp

Durante el evento, Carolina Moreno, catedrática de Periodismo, presentó el “Estudio exploratorio de los bulos difundidos por WhatsApp en España para prevenir o curar la COVID-19”.

Se trata de un estudio elaborado por ScienceFlows durante el primer mes de estado de alarma para analizar la información falsa que circuló en esta aplicación.

Para ello, habilitaron un número de teléfono y un correo electrónico para que los ciudadanos de forma voluntaria enviaran bulos.

“En el 62,70 % de los casos los que extendían el bulo se identificaban como médicos o científicos”, apuntó la catedrática.

El informe concluyó que el criterio de autoridad es esencial para que la información falsa llegue a más gente a mayor velocidad.

Papel de la educación y los medios de comunicación

Es necesario educar a la sociedad, pero también a los propios educadores y profesionales de la salud contra los bulos.

A esta conclusión llegaron Joan Carles March, profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública; David Callejo, anestesista y divulgador científico; José Miguel Mulet, investigador y divulgador científico; Ricardo Reolid, médico de familia y Alfredo Corell, inmunólogo y catedrático de la Universidad de Valladolid.

Es prioritario preguntarse cómo acercarse al mundo educativo. Los expertos señalaron la necesidad de implantar una educación en las facultades que enseñe tanto a alumnos como a profesores a filtrar la información y a tener lectura crítica.

“La clave es adecuar a través de los distintos medios de los que disponemos, ya sea desde la Administración, las asociaciones de pacientes o desde las plataformas creadas para desmentir bulos, un mensaje claro y veraz que llegue a todos los públicos”, señaló March.

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La educación contra la desinformación debería implantarse ya en la facultad/EFE/Javier Tovar

También el papel de los medios de comunicación salió a debate durante el encuentro.

En esta ocasión fueron Pampa García, coordinadora de la Agencia SINC; Nemesio Rodríguez, presidente de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España; Antonio Calvo, miembro de la Junta Directiva de la Asociación Española de Comunicación Científica y José Antonio Plaza, periodista y presidente de ComunicaBiotec quienes lo abordaron.

Pampa García destacó que “no todos los medios son iguales ni trabajan igual”, pero, en general, “han hecho una buena labor de servicio al público”.

La importancia de la especialización periodística se puso de relieve. La COVID ha evidenciado que no es fácil hablar de ciencia, por eso se necesita al periodista científico.

El humor contra la desinformación

La última mesa estuvo formada por Juan Sánchez Verde y Guido Rodríguez, creadores de Yo, doctor; Gemma del Caño (@farmagemma), Héctor Castiñeira, enfermero (@enfrmrasaturada) y el farmacéutico Guillermo Martín Melgar (@farmaenfurecida).

Todos ellos han luchado contra la desinformación surgida en torno a la COVID en tono humorístico y a través de redes sociales.

“El humor hace que captes mejor la atención, que el mensaje sea más digerible y se viralice”, consideró Guido Rodríguez.

A pesar de que todos sostuvieron la idea de que el humor es un aliado contra la desinformación, destacaron que no hay que caer en el ridículo.

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