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Construcciones machistas en un tiempo moderno: maltrato de género en adolescentes

Sólo un 9% de los jóvenes dice no percibir desigualdades entre chicos y chicas. En el Día Internacional contra la Violencia de Género, 25 de noviembre, se habla de un machismo más sutil y una mal entendida diferencia en la identidad de género. Control, celos, posesión, intimidación, violencia… se trata de violencia de género en adolescentes. Los avances, ¿de fondo o de forma?

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Construcciones machistas en un tiempo moderno: maltrato de género en adolescentes
EFE/RICARDO MALDONADO ROZO

Siglo XXI: ¿El machismo es pasado en nuestra sociedad? Nada más lejos de la realidad. Ahora la mujer no es inferior, sino diferente. Unas diferencias que esconden construcciones típicamente machistas y unas relaciones de pareja adolescentes basadas en el control, la posesión y comportamientos potencialmente agresivos: caldo de cultivo para el maltrato.

¿Hay un perfil del maltratador adolescente?

Según Olga Barroso, coordinadora y psicóloga de la Unidad Especializada de Atención Psicológica a Mujeres Adolescentes Víctimas de Violencia de Género de la Dirección General de la Mujer de la Comunidad de Madrid, los agresores adolescentes “están en todas las clases sociales y en cualquier variable”, al igual que los agresores adultos.

Dos estudios realizados sobre este asunto concluyeron “que los chicos que estaban más de acuerdo con ideas clásicamente machistas (los chicos no deben llorar, es correcto pegar a una chica si te deja, es correcto mandar en la relación) eran los que más emitían conductas violentas”, indica la entrevistada.

Según una encuesta que realizó el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), “un 10% de menores españoles crecen en ambientes violentos, por lo que tenemos ahí una masa de maltrato infantil importante”. No quiere decir que los niños que sufran violencia de cualquier tipo la vayan a reproducir, “pero sí es un factor que está empujando a que de alguna forma no se puedan desarrollar de una manera sana”, expica la experta.

En este escenario, sumado al machismo aún existente en la sociedad que le da un significado cultural “es muy difícil que ese hombre entienda que el problema es él”, destaca Barroso.

Además, la psicóloga también resalta la imagen que las chicas reciben de la sociedad: “un machismo encubierto con mensajes de una chica hipersexualizada, más preocupada por su imagen estética y buscando la admiración del varón o la complacencia”. Alerta especial y una atención urgente, pues estamos “en un 20% de chicas que lo sufren”, concluye Olga Barroso.

¿Fuertes como papá? ¿Sensibles como mamá?

Más del 80% de jóvenes conoce algún acto de violencia en parejas de su edad, según las conclusiones del estudio “¿Fuertes como papá? ¿Sensibles como mamá? Identidades de género en la adolescencia”, elaborado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, y presentado hace solo unas semanas.

Eusebio Megías, director técnico del centro y coordinador del estudio realizado a 2.514 chicos escolarizados, señala que “la cuestión empieza pensando que la identidad de chicos y chicas es radicalmente distinta”. Los roles de chicos y chicas en la sociedad actual, y la identidad de género en la adolescencia, quedan en el punto de mira de las conductas machistas.

A las chicas se le atribuyen más los aspectos que tienen que ver con la emocionalidad, ternura, prudencia; y los chicos más con el activismo, la acción, la decisión, la capacidad de riesgo.

Infografía cedida por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud – FAD

“Estos estereotipos son los que, basándose en una especie de prejuicios de que somos diferentes van muchísimo mas allá de las reales diferencias biológicas y hacen una construcción social que separa la identidad de mujeres y de hombres”, manteniendo la desigualdad y siendo “el caldo de cultivo en el que después beben muchas de las actitudes sociales discriminatorias”.

Por lo tanto, el experto señala que “se han producido cambios, sin ninguna duda, pero los cambios a veces son más cosméticos que reales; son más formales que en profundidad”.

Control, posesión y fidelidad, bases de una relación de pareja adolescente. Según Eusebio Megías, “los adolescentes siguen manteniendo esa especie de ideal de amor romántico, una pareja hecha en base a la fidelidad (en el caso de las mujeres fidelidad emocional y de los hombres fidelidad puramente sexual) y está hecha sobre la entrega mutua para siempre, cosa que lógicamente no coincide con el adolescente”. Ideal en que el control mantiene la situación, “justificando además una serie de comportamientos que son el germen de una violencia en la pareja”.

“Es muy frecuente que tanto el chico como la chica se controlen”, con la diferencia de que “cuando el chico es el protagonista lo hace con mucha más frecuencia y con mayor gravedad”.

Revisar el móvil, o controlar dónde está o con quién son actos en los que las chicas aparecen con más frecuencia. En los chicos son más habituales la intimidación, el control personal y emocional, la violencia física o verbal o la violación de la intimidad.

Infografía cedida por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud

En temas de sexualidad, según este estudio, tampoco recoge demasiada evolución: ellos, activos y capaces. Ellas, sumisas y recatadas. Algo que, según el especialista, supone dejar “el control y la capacidad ejecutiva de la pareja en manos del chico”, que siente “que tiene que tomar las decisiones porque se cree animal sexualizado”; mientras la mujer siente que tiene que estar controlando, pero cediendo porque en esa situación de entrega absoluta, la chica -y esto sería otro estereotipo de inequidad- “tiene que forzarse por contentar y satisfacer a su pareja”.

Es el camino en el que el maltrato de género aparece con mucha más facilidad. Para el coordinador del estudio, “tenemos mucha tela que cortar”, pues “mientras no haya una educación más igualitaria y no se rompan estos estereotipos de inequidad, es mucho más difícil controlar estas situaciones de violencia, que son raíces muy ancladas en comportamientos individuales pero también en el clima social”.

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