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Confinamiento ¿una trampa más para la ludopatía?

El confinamiento puede convertirse en una trampa más para la ludopatía o las personas con trastornos del juego, y puede suponer también una puerta de entrada a esta adicción para la población adolescente

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FOTO EFE/Luis Tejido

El hecho de estar encerrados en casa ha llevado a muchas personas a sentirse deprimidos, con mayor ansiedad  y/o más irritables.

La gestión de cualquier adicción, en estas condicione se presume más complicada, y en el caso que nos ocupa los juegos online pueden ser una vía de escape y están al alcance de la mano.

Para  Néstor Szerman, jefe de Servicio Salud Mental Retiro, del Hospital Gregorio Marañón, se puede inferir que sí podría estar sucediendo, pero todavía no hay datos que lo avalen.

Presidente de la Fundación de Patología Dual (FPD), Szerman explica en entrevista con EFEsalud que no hay datos porque de momento la demanda en la red de salud mental ha disminuido para todas las patologías.

“Probablemente porque el sistema está saturado por los casos de COVID y el acceso a través de primaria es más difícil”.

No obstante defiende que hay que poner el foco en los adolescentes, porque situaciones como la del confinamiento pueden conducir a conductas adictivas.

Ludopatía y confinamiento: otros factores

En otro orden de cosas, la palabra ludopatía, “aunque tiene mucho éxito, y ha venido para quedarse, no existe en otros idiomas”.

Es una palabra que entraña también estigma: “una descalificación para la persona que sufre este trastorno mental. Seria mejor llamarlo trastorno por juego de apuestas“.

Para explicar el mecanismo que lleva a las personas a la ludopatía, el especialista subraya que se trata de un trastorno mental, y como tal nadie lo elige:

“Podemos elegir jugar o drogarnos, pero nadie escoge tener una adicción  y los  pacientes que la desarrollan es porque tienen una vulnerabilidad previa , que viene marcada por muchos factores”.

Son los  factores sociales los que nos ponen en contacto con los juegos de apuestas.

“Sin embargo son los factores individuales, genéticos, neurobiológicos, rasgos de personalidad disfuncionales los que convertirán a la persona en un ser vulnerable, y por lo tanto a tener  el riesgo a desarrollar este trastorno metal”.

Todos los estudios epidemiológicos indican que la totalidad de los pacientes que tienen un trastorno por juego de apuestas presentan otro trastorno.

“Decimos que son el  95% por ciento, porque en estos estudios no se han incluido los rasgos disfuncionales de personalidad”.

En este sentido, defiende que el juego debe ser entendido desde la perspectiva evolutiva como una actividad lúdica más de la condición humana, necesario para la supervivencia y sólo en algunas personas vulnerables, se convierte en un trastorno mental con características adictivas.

Esto ocurre cuando el juego deja de ser algo lúdico e impacta de forma negativa en las relaciones personales, familiares, afectivas, económicas y académicas, al tiempo que tiene una repercusión conductual.

En los casos graves, “su impacto en las personas es tan severo como pueden serlo otros trastornos mentales graves”.

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FOTO EFE/Atienza

¿Quién es el adicto?

Así pues, sostiene que la conducta de juego no debe clasificarse como adictiva en función de su tipo, frecuencia o cantidad, sino en función de si el exceso tiene un impacto negativo en otras áreas de la vida de la persona.

La comunidad científica estima que, sólo una de cada 10 personas que están expuestas a situaciones potencialmente adictivas, terminará desarrollando una adicción.

El paradigma de la Patología Dual, en cuyo conocimiento trabaja la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD) y la FPD, se basa en las Neurociencias y la Psiquiatría de Precisión para tratar a la persona en lugar de la sustancia o el juego.

Y esto es así porque las  evidencias apuntan a que no es adicto el que quiere, sino el que presenta la vulnerabilidad para tener una adicción y otro trastorno mental.

Aproximadamente el 95% de los casos de adicción al juego se presentan asociados, además, con otros trastornos mentales como la fobia social, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), o el trastorno obsesivo compulsivo (TOC).

También el trastorno de personalidad límite, la psicosis y otros problemas mentales.

Se trataría de personas que sufren patología dual, esto es, que tienen una adicción y otro trastorno mental al mismo tiempo.

Dado que el cerebro se desarrolla lentamente hasta más allá de la segunda década de la vida de una persona, los adolescentes son más vulnerables a desarrollar un trastorno adictivo a juegos de todo tipo, porque su cerebro es inmaduro y tiene menor capacidad de control.

Para Szerman, una solución eficaz no debería desviar la atención del adolescente como sujeto vulnerable.

En estas personas vulnerables, los factores sociales o situaciones como la generada por la actual pandemia, posibilitan el contacto con conductas potencialmente adictivas.

No sólo de juegos de azar, sino también otros como videojuegos, abuso de redes sociales, trastornos de alimentación o uso de sustancias como alcohol.

Diferencias de género

En lo que se refiere al sexo, y según Szerman también existen singularidades en la ludopatía o trastorno por juego, ya que las mujeres que lo padecen suelen indicar que juegan debido a situaciones vitales estresantes o estados depresivos.

Los hombres, en cambio, no lo relacionan con cambios emocionales.

Además, se observan diferencias en el tipo de juego elegido, ya que los varones eligen juegos estratégicos u orientados a la acción y al riesgo de apostar dinero.

Y las mujeres aunque apuestan dinero, por lo general, lo hacen en juegos de menor decisión personal, como bingos, ruletas en casinos…

Una de las explicaciones más aceptadas, que podrían ser la clave para entender las observaciones de estas desigualdades emocionales y comportamentales de hombres y mujeres, se asocia al dimorfismo sexual del cerebro y también en consecuencia a las diferencias hormonales presentes entre unos y otros.

Para el presidente de la FPD es evidente la existencia de factores medioambientales que impactan sobre este dimorfismo sexual y afectan de forma diferente a hombres y mujeres.

La mayoría de los estudios acuerdan que aproximadamente dos tercios de las personas que sufren trastorno por juego, son varones.

Sin embargo, en los últimos años, ha comenzado a apreciarse un aumento de mujeres afectadas por este trastorno.

El componente biológico, concluye, “existe para todo, para como pensamos, como sentimos como nos comportamos , es un cerebro distinto entre hombres y mujeres, en la salud y en la enfermedad”.

Y en la enfermedad, por ejemplo,  hay una  serie de trastornos que son mas prevalentes en el sexo femenino: depresión, estrés….

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