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¿Cómo se repara una fractura doble de la cabeza radial en el codo?

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“No es posible determinar al 100% la técnica a usar en la reparación de una fractura en la cabeza del radio, ya sea reducción por osteosíntesis o mediante una prótesis metálica, hasta que observemos los daños óseos con nuestros propios ojos en la mesa de operaciones”, destaca la doctora Isabel Guillén Vicente, traumatóloga especializada en piernas y brazos, pies y manos, de la Clinica CEMTRO de Madrid.

Y el ejemplo perfecto nos centra en una mujer de poco más de 40 años que sufrió un accidente de moto: “Cayó sobre el asfalto apoyando la palma de su mano derecha y se luxo el codo, partiéndose la cabeza del radio al menos en dos trozos grandes, que además están desplazados. En Urgencias le redujeron la fractura inmovilizando su articulación con un vendaje ad hoc. Después, la paciente ha venido a nuestro hospital para ser operada”, nos cuenta la traumatóloga. 

El cúbito y el radio son los dos huesos largos del antebrazo que van desde el codo hasta la muñeca. La cabeza del radio, integrada en la articulación del codo, donde también se inserta el húmero, único hueso largo del brazo, es fundamental para realizar todo tipo de giros y movimientos junto a la muñeca y la mano, como coger un libro para leerlo en la cama, tomar notas en un cuaderno de campo o estrujar un trapo de la limpieza para aclararlo.

Reparación de la cabeza radial… ¿por osteosíntesis o mediante prótesis?

Antebrazo y codo de una paciente en el quirófano
Durante la aplicación de la anestesia local -en la zona nerviosa de la axila- se comprobó que el codo de la paciente se luxaba con mucha facilidad, es decir, que no contaba con la suficiente estabilidad debido a la fractura en la cabeza del radio. De hecho, y en condiciones normales, la articulación del codo es bastante estable y es muy raro que llegue a dislocarse; cuando lo hace es debido a fracturas en alguno de los huesos concurrentes (radio, cúbito y húmero) o por afecciones óseas, como una artrosis. El codo es una articulación muy especial porque, además del movimiento flexoextensivo -doblar y estirar-, tiene que hacer giros de pronosupinación para habilitar, a su vez, movimientos de la palma y dorso de las manos: una rotación de 360º que no se consigue con las otras articulaciones músculo esqueléticas del cuerpo humano. EFE/Serie de fotografías por Carlos Sáez
Cirujanas y enfermera en la intervención de implante de cabeza de radio
El equipo de cirugía traumatológica, además de los anestesistas y los técnicos de quirófano de la Clínica CEMTRO, estaba conformado por las doctoras Isabel Guillén Vicente, Marta Guillén Vicente, Blanca Ariño Palao, y una enfermera instrumentista. Las cirujanas intentarán, primero, recolocar los huesos rotos, reduciéndolos; es decir, alineándolos en su ubicación natural, en la diáfisis proximal del radio -parte tubular del hueso- después de juntar quirúrgicamente los trozos fracturados y desplazados con técnica de osteosíntesis (alambres, pernos, placas, tornillos o clavos): “Cuando se fractura el codo resulta muy complicado volver a recomponer sus funciones fisiológicas”, señala la Dra. Isabel Guillén.
zona de dolos por epicondilitis
Las cirujanas, al abrir la piel de la paciente con el bisturí hasta alcanzar la capa más profunda de la hipodermis, observan que la fascia que recubre el epicóndilo lateral del codo -estructura de tejido conectivo muy resistente que envuelve el organismo- está seccionada. El accidente de moto no solo ha destrozado la cabeza del hueso radial sino que ha dañado las partes blandas del antebrazo; que están, también, muy edematizadas -hinchadas-. Este grupo muscular del codo se encuentra a la vista, situación propia de este tipo de traumatismos. Precisamente, en esta zona es donde se diagnostica y trata el famoso dolor del codo de tenista o epicondilitis, “que es más frecuente en limpiadoras por los movimientos reiterativos en su jornada laboral al estrujar trapos y fregonas para aclarar y limpiar”, destaca la Dra. Isabel Guillén.
Retirar trocitos de hueso en la zona del codo afectada
El equipo médico accede a la zona del codo con la articulación luxada. De esta forma podrán extraer, sin mayores obstáculos, los fragmentos de hueso grandes y las esquirlas óseas que se hayan dispersado tras la fractura. “Los tejidos abiertos en cirugía, o dañados por el accidente, fibrosan. El músculo no forma músculo, sino cicatriz. Tanto es así que, en cuanto se pueda una vez dada de alta, diremos a la paciente que mueva la zona afectada para recuperar su movilidad habitual; ya que es ciertamente difícil ganar movilidad en el codo por la rigidez articular que ocasiona la cirugía”, dice la Dra. Isabel Guillén.
Un trozo de hueso de la cabeza del radio
Las cirujanas sacan uno de los fragmentos óseos de la cabeza del radio, el más grande, y luego el otro para determinar, finalmente, cómo van a recomponer la cabeza del radio. “Siempre digo que este tipo de operaciones son como un puzzle: cuanto mayor número de piezas más difícil es recomponer el cuadro -expone la traumatóloga-. Además, tenemos que evitar cuerpos libres que entorpezcan los giros y movimientos del antebrazo generando dolores innecesarios”. Al equipo de periodistas no deja de sorprenderles el organismo humano… a las médicas, tampoco: “La verdad es que estamos fenomenalmente bien hech@s por fuera y por dentro, como es el caso de la cabeza radial, absolutamente redondeada para facilitar el movimiento de pronosupinación”.
Prótesis de prueba: vástago, cuello y cabeza
Una vez que se comprueba el estado real de la cabeza del radio, analizando los trozos fracturados, el estado del cuello óseo y el estado de la diáfisis del hueso, las cirujanas deciden descartar la osteosíntesis -recomponer y fijar las partes con placas y tornillos- y colocar una prótesis metálica. “Al ser el codo una articulación necesariamente muy estable y no poder reducir la fractura con las garantías funcionales necesarias, vamos a medir con exactitud milimétrica la cabeza fracturada del radio para colocar una prótesis artificial en su lugar”, explica la cirujana Isabel Guillén. En principio, una prótesis tiene que ser como una réplica de nuestra anatomía: en este caso, un vástago, que se introducirá en la caña de la diáfisis, un cuello y una cabeza radial a la medida de la paciente.
Comparación de la cabeza del hueso del radio con la prótesis de prueba
Para elegir bien la prótesis definitiva, con exactitud milimétrica, hay que medir antes las partes óseas a sustituir (cabeza, cuello y diáfisis del radio afectada). Este trabajo quirúrgico, manual y mecánico, pero no exento de pericia y gran experiencia, se lleva a cabo con un implante de prueba; un dispositivo diseñado con colores para que no se confunda con el que sonará en los arcos de seguridad de los aeropuertos. Empresas como Acumed, que facilitan soluciones médicas y ortopédicas a los sistemas sanitarios públicos y privados, ofrecen para este tipo de intervenciones de cabeza radial hasta 290 combinaciones posibles entre vástagos y cabezas… “Pero como las medidas son distintas en cada paciente, y a veces no se ajustan a la perfección a las medidas estándares de las prótesis, como es el caso de nuestra paciente, preferimos elegir una prótesis un pelín más pequeña y descartar la prótesis inmediatamente superior”, apunta la doctora Isabel Guillén.
Prueba y ajuste de la prótesis de la cabeza del radio
Las cirujanas labran -escariar o perforar- el cuello y la diáfisis para determinar el diámetro del vástago e introducirlo y fijarlo con total seguridad; para que no fisure o llegue a romper el hueso tanto en el desarrollo de la operación como en la fase de rehabilitación del paciente, ya sea durante la fisioterapia o en su rutina diaria de recuperación. “Cuanto más se ajuste la prótesis a la medida anatómica de la paciente mejor resultado clínico se obtendrá, beneficiando así su salud integral”, dice la doctora Guillén. El equipo médico comprobará que la articulación de la prótesis con el húmero es la adecuada, tanto en el apoyo con el cóndilo humeral y como con la coronoides, que, a su vez, debe estar en contacto con la tróclea para que el implante quede en la posición correcta.
Prótesis de acero recubierta de titanio para sustituir una cabeza de radio en la articulación del codo-efe
Una vez que la prótesis de prueba ha cumplido su misión radial, cabe implantar, a continuación, la prótesis definitiva: normalmente son piezas metálicas de acero recubiertas de titanio. “Nuestro organismo se adapta bastante bien a estos dispositivos y los tolera razonablemente, salvo que el paciente sea alérgico a los metales, claro. No es el caso de nuestra paciente, que sí es alérgica al látex -resinas de caucho, gutapercha, etc.- Solo una infección, como en cualquier otra cirugía estándar, puede dar al traste con una artroplastia de cabeza radial como consecuencia de un fractura”, subraya la doctora Isabel Guillén… Los materiales empleados en las fijaciones internas no pueden provocar irritaciones en los tejidos, ya sea por sus componentes químicos y mecánicos o por experimentar descomposición en sus compuestos -electrólisis-.
prótesis definitiva de cabeza de radio implantada en el hueso con el fin de hacer la articulación del codo-efe
La operación en el codo finaliza al recolocar y ajustar la nueva cabeza radial metálica, en el lugar que ocupaba la cabeza radial natural, y al reinsertar, después, el ligamento lateral correspondiente al epicóndilo -apófisis distal del húmero- tras fijarlo con arpones. La fibrosis de músculos y tejidos harán el resto. La paciente, motorista de afición y convicción, notará un cuerpo extraño en su antebrazo durante aproximadamente un año, “puesto que estaba en perfectas condiciones antes del accidente. Pasado este periodo crítico su adaptación será total y convivirá amablemente con su prótesis de acero y titanio”.

Cirugía de prestigio en la cabeza del radio: objetivo cumplido mediante prótesis

La doctora Isabel Guillén Vicente y el periodista Gregorio del Rosario
La Dra. Isabel Guillén y el periodista Gregorio del Rosario.

“Gracias a las prótesis artificiales, sean implantadas en miembros superiores como el hombro, el codo y los dedos de la mano, o en miembros inferiores como la cadera, la rodilla o el tobillo, hemos conseguido mejorar muchísimo la calidad de vida de todos y todas las pacientes. Cada vez se toleran más y mejor porque su diseño es anatómico y biomecánico… por ejemplo, nuestra paciente no hubiera obtenido una solución satisfactoria a su fractura de codo sin una prótesis de cabeza de radio a medida; la osteosíntesis era una solución prácticamente imposible”, concluye la doctora Isabel Guillén Vicente, portavoz en esta operación de “un equipo altamente especializado en hacer magia traumatológica“.

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