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¿Cómo se aplica el euro por receta?

Los residentes en Madrid pagan desde el 1 de enero un euro por cada receta que pidan en la farmacia. Cataluña seguirá con esta medida mientras espera la orden oficial de suspensión del Tribunal Constitucional. Estas son las claves para saber cómo funciona el euro por receta

¿Cómo se aplica el euro por receta?
EFE/Javier Lizón

El año comenzó para los madrileños con el abono en la farmacia un euro por cada receta de más de 1,67 euros, con un tope por usuario y año de 72 euros. No todos pagan: los parados de larga duración, las personas con rentas de inserción o pensiones no contributivas y los afectados de síndrome tóxico, accidente laboral o con alto grado de discapacidad están exentos

El Tribunal Constitucional acaba de suspender de manera cautelar el euro por receta en Cataluña tras admitir a trámite el recurso de inconstitucionalidad presentado por el Gobierno, que también ha acordado recurrir la medida en la Comunidad de Madrid.

Han pasado dos semanas desde la implantación del euro por receta en Madrid y muchos ciudadanos siguen preguntándose quién debe pagarlo y en qué casos. Dos farmacéuticas nos explican el protocolo de actuación:

  • El farmacéutico debe informar al paciente de la medida del euro por receta, aplicada el pasado 1 de enero.
  • La medida afecta a medicamentos que estén incluidos en la Seguridad Social y tengan un coste superior a 1,67€.
  • Hay un límite de 72 prescripciones anuales y por tanto, de 72 euros para cada uno de los usuarios que haya alcanzado ese tope.
  • El usuario tiene la opción de rechazar el pago. En ese caso, el farmacéutico facilitará un formulario impreso de renuncia que el paciente debe rellenar con sus datos personales, el número de receta, fecha de dispensación y firma. El farmacéutico sella el documento y expide tres copias: una para él, otra para el usuario y otra para la Comunidad de Madrid.
  • Si el usuario decide no pagar, Hacienda cobrará la deuda en vía ejecutiva.
  • El farmacéutico revisa y clasifica todas las recetas que recibe.

Quién no paga

No todos los ciudadanos abonan el euro por receta. Hay excepciones:

  • Quienes perciben pensiones no contributivas.
  • Beneficiarios de la renta mínima de inserción.
  • Afectados de síndrome tóxico.
  • Personas con un grado de discapacidad igual o superior al 75%.
  • Parados de larga duración reconocidos, es decir, quienes hayan perdido el derecho al subsidio de desempleo.
  • Víctimas de accidentes laborales o enfermedad profesional que reciban tratamiento.

Malestar social

Las personas con pensión baja sí pagan. Este es uno de los motivos por los que la medida no ha tenido buena acogida entre la población.

“Hay gente con una pensión muy bajita para la que el euro por receta sí se nota, y más si lo unimos al copago o los medicamentos que ya no cubre la Seguridad Social”, nos cuenta Lola, farmacéutica adjunta de una oficina en el distrito de Chamberí.

EFE/Toni Garriga

Muchos de los pacientes que acuden a su farmacia son pensionistas, de los que la mayoría se niega a pagar.

Sin embargo, esta situación no suele ocurrir en la farmacia de María del Carmen Tudela, la titular, aunque esté en el mismo barrio que la anterior. “La mayoría de la gente no pide el impreso para objetar porque luego se lo reclaman por Hacienda y les sale más caro. Todos se quejan, pero a la hora de poner una reclamación se echan para atrás”.

El descontento de la población es generalizado. “Muchos dicen que esto no es un copago, sino un requetepago porque ya pagamos impuestos”, afirma Lola.

Las dos farmacéuticas están de acuerdo en que la medida perjudica tanto a pacientes como a profesionales, porque éstos últimos se ven obligados a realizar un trabajo administrativo adicional que no les corresponde. “Antes el usuario no esperaba y ahora se forman unas colas tremedas. Esto repercute en la atención que se le da al paciente”.

Muchos usuarios no saben que el euro adicional que pagan va destinado al Estado y recriminan a los farmacéuticos.

“Piensan que nos lo quedamos nosotros, como si tuvieramos un bote para meter el eurito. Y va para Sanidad, no para los profesionales”, precisa Lola. “Somos farmacéuticos, no comerciantes”, concluye María del Carmen.

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