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¿Y qué comes para enfrentarte a un cáncer de cabeza y cuello?

Espuma de calabaza, de primero; puré zalés, verduras con ternera, pescado o pollo, de segundo; y, de postre, flan de melocotón… suena que alimenta y es “un menú saludable, que se deshace en la boca, muy fácil de tragar y, además, divertido”, señala la oncóloga médico, Lara Iglesias, del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid

Este es el objetivo dietético para los pacientes que han sufrido un cáncer de cabeza y cuello, casi 700.000 nuevos casos en el mundo cada año, 12.000 en España: Alimentación para no perder peso tras la cirugía, la radioterapia o la quimioterapia y recuperarse lo antes posible.

“No son los kilos de más y la obesidad buenos compañeros de viaje para resaltar una nutrición adecuada, sino todo lo contrario. Tener exceso de calorías y carencia de proteínas, que conlleva una disminución progresiva de la masa muscular, te pueden dejar en una cuneta cancerígena”, dice la doctora Iglesias.

La doctora Lara Iglesias.
La doctora Lara Iglesias. EFE/GRB

“Sin embargo, cada paciente requiere una valoración subjetiva de su nutrición. Hay que elaborar un cuestionario detallado y hacer un seguimiento individualizado de su evolución, ya que tendrá unas necesidades específicas por el gasto energético que causan los tratamientos y la propia patología”, subraya.

Uno de los motivos por el que las guías internacionales indican que el peso y la talla no deben ser los únicos signos externos o medidas antropométricas que determinen la alimentación de las personas enfermas.

Y por eso la asociación de pacientes APC, ha organizado un tercer taller para aprender a comer y tragar la comida como un recién nacido: “Alimentación y recetas de cocina para pacientes con cáncer de cabeza y cuello”.

Su presidenta, María Jesús Romero, autora del libro “¿Y qué como?” (se regala a los soci@s de la APC), entendió que la mayoría de los pacientes con este tipo de cáncer andaban perdidos desde el punto de vista nutritivo, tanto o mucho más que con los cuidados de su piel o de su sistema de masticación.

Portada del libro ¿Y qué como?“Aunque parezca contradictorio, este tipo de alimentación es una antidieta realmente eficaz durante el tratamiento de la enfermedad. Lo más importante es que los pacientes no pierdan peso, sobre todo por la dificultad de masticar y tragar alimentos por los dolores y las molestias que causan los procedimientos oncológicos. Necesitan muchas proteínas, hidratos y calorías”, destaca.

“Se tienen que olvidar del mensaje… No te pases comiendo… y, además, hay que conseguir que comer a diario sea algo agradable, a pesar de que a muchos pacientes les resulte ciertamente difícil diferenciar los sabores. La textura de la comida que ingieren pasa a un primerísimo primer plano”, asegura.

El puré se convierte así en la base de la dieta alimenticia de los pacientes con cáncer de cabeza y cuello.

“Muchos no pueden masticar al perder los dientes o la mandíbula; y los que no pierden estas partes de la boca -resalta- tienen una gran dificultad para tragar, más aún si son alimentos compactos y poco o nada jugosos. No son capaces de comerse un pincho de tortilla o una croqueta sin tropezones“, dice.

La simple acción de comer se transforma en un triple reto diario: desayunar, comer y cenar para no perder peso y vivir.

Pablo César Raña, Mayra Gómez Kemp y Antonio Montilla, tres pacientes con cáncer de cabeza y cuello.
Pablo César, Mayra y Antonio. EFE/GRB/Laura Martínez.

Cantidad y calidad nutritiva contra el cáncer

A Pablo César le detectaron un tumor en la mandíbula. Fumaba y bebía, factores que aumentan hasta un 500% el riesgo de padecer un cáncer de cabeza o cuello… y otros muchos. En la etapa de cirugía le implantaron hueso del peroné, pero se lo extirparon poco tiempo después. Luego le colocaron una prótesis de titanio, operación que tampoco resultó exitosa; se la retiraron hace unos meses.

Este trabajador de la construcción, encargado de obra hasta su jubilación forzosa, ya no tiene dentadura.

Amelia y Pablo, la una para el otro, cuidadora y paciente.
Amelia y Pablo, la una para el otro; cuidadora y paciente. EFE/GRB

“Me la han quitado y no puedo masticar. Por suerte tengo a mi mujer, Amelia, que me hace comidas muy equilibradas y saludables, algo que acredita mi nutricionista”, reconoce.

– ¿Y qué le hace de comer, señora?

– “Pues cocino todo tipo de purés de verduras con carne, pescado, pollo o pavo; pescado blanco, limpio, sin espinas, muy desmenuzado y con salsas especiales, con tomate o mayonesa; postres a base de frutas, zumos, natillas flanes…”

-“Y una copita de vino del bueno, de Ribera“, remata Pablo con una sonrisa.

Una radiografía detectó dos bultos en el cuello de Antonio, pescadero en un puesto de un clásico mercado.

“Estaba trabajando y empecé a toser; creí que me había acatarrado. Al poco noté inflamado el lateral derecho de mi cuello. Fui al médico y me hicieron una radiografía. Tenía dos bultos, un cáncer en la garganta. El tratamiento empezó con radioterapia y continuó con quimioterapia durante al menos dos meses”, cuenta.

Antonio lo pasó fatal porque no podía comer ni beber. “Necesitaba pastillas de morfina contra el dolor al no poder tragar”, declara.

Antonio y otros pacientes no pierden detalle de la preparación de la espuma de calabaza.
Antonio y otros pacientes (Francisco y Pedro) no pierden detalle de la preparación de la “Espuma de Calabaza”. EFE/GRB

En estos momentos hace una vida casi normal.

“Como despacito, menos la carne, que me cuesta muchísimo tragarla; todo lo demás… purés, judías, garbanzos… ya me va entrando”.

– ¿Te preparas tú mismo la comida?

– “Sí, muchas veces; se me da bien cocinar”.

– ¿Qué estás aprendiendo en este taller de alimentación para pacientes de cáncer de cabeza y cuello?

– “Que tenemos otra manera de preparar la comida. Si lo hubiera sabido antes a lo mejor no hubiera perdido veinte kilos de peso… los batidos que tomaba estaban asquerosos y los llegas a aborrecer, pero no podía comer otra cosa”, recuerda.

Tan importante es que estas personas no pierdan el hábito alimentario que hasta una jeringuilla se convierte en una herramienta vital.

Juana, mujer de Celedonio.
Juana, mujer y cuidadora. Sin ellas la montaña rusa de la enfermedad tendría pendientes cien por cien infranqueables. EFE/GRB

“A mi marido, que no fumaba desde hacía veinte años y no bebía, le quitaron dos muelas, una se le cerró y la otra no -cuenta Juana, esposa de Celedonio-. Pasados unos meses, estando en lista de espera, desesperados, decidimos pasar por las Urgencias del 12 de Octubre. Le diagnosticaron un tumor maligno en la mandíbula”.

Celedonio, con algún antecedente de cáncer en su familia, come todo lo que entra en una jeringuilla: batidos, zumos, yogures, purés… incluso las albóndigas o los fármacos en pastillas.

“Le hago abrir la boca; le digo que saque la lengua, que la tiene muy dentro; le coloco la comida sobre la lengua; y se lo traga”, describe Juana.

Esta carrera de obstáculos bucales también agarrotó la trayectoria profesional de la popular presentadora de televisión Mayra Gómez Kemp, una mujer cubana cuya familia tuvo que emigrar a la España de los años sesenta huyendo de la dictadura de Fidel Castro.

La presentadora de televisión, Mayra Gómez Kemp.
La presentadora de televisión, Mayra Gómez Kemp. EFE/GRB

En los ochenta se hizo muy popular con el programa concurso de tve “Un, dos, tres… responda otra vez” y desde entonces no paró de protagonizar o colaborar en diversos proyectos televisivos y radiofónicos, hasta que un mal día tuvo que repetir de mala gana aquella frase tan tentadora del concurso que decía… hasta aquí puedo leer

“Si no hubiera fumado estoy plenamente convencida de que no hubiera padecido dos tumores, primero en la lengua y más tarde en la garganta, cerca de la amígdala del lado izquierdo de mi cuello”, señala tocándose la piel con la mano.

“Ya no puedo hablar como lo hacía antes del cáncer, que era la forma en que me ganaba la vida. Además, tuve que aprender a comer y a tragar de nuevo”.

Mayra se alimentó por vía intravenosa durante el tratamiento de radioterapia y quimioterapia. Luego no le quedó otro remedio que ingerir batidos “horribles” para mantenerse con vida.

“Ahora como mejor que nunca. Cuido muchísimo mi dieta, siempre variada y saludable; ¡vamos, que mis analíticas de sangre son para enmarcarlas!, comenta con una de esas sonrisas que le hicieron famosa al vocear… ¡Un apartamento en la playa!…, el premio gordo del concurso que le llevó a la fama.

“Pero la vida hay que afrontarla y seguir hacia delante -como hicieron su padre y su madre al salir de Cuba-. Tienes que acostumbrarte a no echar de menos lo que no puedes tener y a potenciar lo que sí puedes hacer”, afirma.

Cuando Mayra Gómez Kemp padeció su cáncer de lengua, y tres años después otro de garganta, no existían organizaciones como la APC, donde enseñan a cuidar la piel, los dientes o a comer según las circunstancias de cada paciente.

Esta asociación realiza una labor maravillosa porque desgraciadamente siempre habrá personas con cáncer de cabeza y cuello. Por aquel entonces me busqué la vida yo sola y por eso he venido a este taller, para aportar mi experiencia, mi granito de arena”,  revela esta mujer valiente.

Envasado de la "Espuma de Calabaza" mediante un sifón... lista para comer.
Envasado de la “Espuma de Calabaza” mediante un sifón… lista para comer. EFE/GRB

Quizá, en honor a Mayra, el primer plato del menú oncosaludable que se cocina en este obrador hospitalario sea una “Espuma de Calabaza“, en recuerdo a su camarada de aplausos “Ruperta”, el premio más amargo y bailarín del añorado concurso televisivo.

Se hace con 250 gramos de calabaza pelada y sin pepitas, con 125 gramos de nata de 35% materia grasa, con una cebolla, con 150 gramos caldo de verduras, con 30 gramos de mantequilla y algo de sal, al gusto del paciente… y del médico.

“Ponemos a cocer la calabaza, la cebolla, el caldo y la sal en una olla exprés. Al finalizar la cocción se tritura el contenido y se mezcla con la nata. Volvemos a triturar en caliente. Añadimos la mantequilla y trituramos otra vez. Por último, se cuela el alimento y se deposita en un sifón. Se cierra, se agita, colocamos la boquilla y… a disfrutar”, explica María Jesús Romero.

De segundo plato se cocina un “Puré Zalés“.

Los ingredientes para seis personas serían 400 gramos de pollo, preferiblemente pechuga; dos puerros, dos cebollas medianas, un pimiento rojo, otro verde, dos berenjenas, tres patatas grandecitas, 150 gramos de zanahorias, dos puñados de arroz, 25 pistachos, 30 gramos de almendras, dos cucharadas de harina de quinoa, 200 mililitros de nata, 200 gramos de queso en crema, aceite de oliva, sal y agua.

Presentación del "Puré Zalés".
Presentación del “Puré Zalés”. Fotografía cedida por la APC.

“Troceamos las verduras y reservamos. Se pone la olla a presión con el aceite de oliva. Cuando esté caliente, a medio fuego, echamos las verduras troceadas para que se vayan haciendo. Lo moveremos de vez en cuando. Mientras tanto, preparamos las zanahorias, las patatas, las berenjenas y troceamos el pollo”.

“Añadimos el pollo al sofrito y mezclamos. A continuación, patatas, zanahorias y berenjenas. Movemos y bajamos el fuego. Cogemos agua, medio vaso, y le agregamos dos cucharadas de harina de quinoa. Diluimos bien y lo depositamos en la olla. Echamos agua hasta cubrir los alimentos dos dedos y subimos el fuego. Agregamos los pistachos, sin cáscara, y las almendras. Ponemos sal y cerramos la olla exprés”.

“Cuando comience a silbar, o a salir vapor, dejamos que pasen 15 minutos a fuego lento. Después de que se enfríe un poco lo trituramos, incorporando la nata y el queso en crema. Si es necesario rectificamos la sal. Se puede emplatar con huevo picado, pero solo si el paciente puede masticar un poquito”, describe la autora del libro.

De postre, un “Flan de Melocotón“.

Se prepara con un bote pequeño de leche condensada, otro grande de melocotón en almíbar, un sobre y medio de de gelatina de limón y azúcar para hacer caramelo.

Un "Flan de Melocotón" delicioso, no apto para pacientes de cáncer con diabetes.
Un “Flan de Melocotón” delicioso, no apto para pacientes de cáncer con diabetes. Fotografía cedida por la APC.

“Reservando el almíbar, ponemos los melocotones en un cuenco. Añadimos la leche condensada y batimos. A continuación, calentamos en un cazo tres dedos máximo del almíbar y sin que llegue a hervir agregamos la gelatina; luego se vierte el contenido en el cuenco y mezclamos. En un molde ponemos el caramelo, ya preparado, y vertimos la mezcla. Lo introducimos en el frigorífico durante cinco horas, se desmolda, se adorna… y a relamerse los labios”, señala María Jesús Romero.

Para la doctora Lara Iglesias, oncóloga médico, este ejemplo de alimentación es “fundamental” a la hora de equilibrar salud y recuperación física y psíquica en los pacientes de cáncer de cabeza y cuello, pero no el único que se debe implementar en su rutina.

“A pesar del cansancio de los pacientes por la enfermedad y por los diferentes tratamientos, también tienen que incluir la actividad física en su recuperación, como pasear media hora diaria a buen ritmo con el fin de mantener la masa muscular”, concluye.

Ocultarse a la mirada de los demás, no asistir a celebraciones familiares y reuniones con los amigos, por temor a no poder comer o llamar la atención, o sentarse frente a la televisión como método escapista de la realidad social, solo lleva a ganar una medalla de oro en la soledad no deseada… gran amiga del cáncer.

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