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Coach profesional, entrenamiento de nuestras emociones

¿Nos valoramos lo que deberíamos? ¿Sentimos los éxitos de cada día? El objetivo es ser feliz y la eterna pregunta es qué hacer para conseguirlo. La palabra clave es “hacer”. Levantarse, no limitarnos, controlar nuestros miedos. Para trabajar estos aspectos y llegar hasta nuestros objetivos, las emociones y pensamientos se pueden entrenar a través del coaching

Coach profesional, entrenamiento de nuestras emociones
EFE/Marta Pérez

De forma individual o en grupo, el desarrollo personal y profesional se puede mejorar mediante un trabajo específico. Para entrenar se necesita un preparador. Una persona con recursos para iniciar la reflexión, encontrar lo que se quiere y dibujar el camino hacia la meta fijada. Tres pasos que inician, como clientes, las mujeres en un 65% frente al 35% de los hombres.

La palabra coach tiene diversas aplicaciones. En este ámbito, se relaciona con la psicología sin serlo. Un equilibrio mental más debilitado, buscar la raíz de los problemas y la reflexión del paciente son las tres diferencias de la psicología frente al coaching, destaca Andrea Linati, licenciada en publicidad y relaciones públicas, formadora, consultora y coach profesional.

La comprensión del cliente como una persona completa, que quiere mejorar en el presente para alcanzar un futuro mejor, es lo que define el entrenamiento de nuestras emociones.

“Nacen generaciones más valientes, en la gente empieza a aflorar su yo creativo y natural, a tener confianza en quién es”, afirma Andrea Linati.

La preocupación por el dinero. El mal de amores. Un futuro incierto. Trabas que nos pueden limitar a la hora de conseguir nuestros objetivos. A la hora de estar a gusto con nosotros mimos. Detrás de las vallas está la meta. Ser felices.

¿Obstáculos?

El objetivo es claro. El camino difícil, tanto para los que buscan sólo sobrevivir como para los que se plantean, de forma consciente, cómo mejorar. A veces se piensa que al obtener A (un trabajo) se llega a B (felicidad). Sin embargo, los sentimientos no son matemáticas.

“Conocemos muy poco el tema de la felicidad y predecimos muy mal aquello que nos hace felices”, destaca.

La frustración laboral, no tener trabajo o no encontrarnos donde creíamos que estaríamos a cierta edad, son causas que requieren de coaching para el 50% de los clientes. El dinero y el amor las siguen de cerca.

Todo ello influye en el estado de cada persona, su confianza, su seguridad, los miedos. Por ello, a pesar de que un tema preocupe más que otro, en la primera sesión se trabaja el estado general de la persona. Después, es el momento de abordar:

La coach profesional Andrea Linati en una de sus sesiones de asesoramiento personal. Efesalud.com
Andrea Linati en una de sus sesiones como coach. EFE_Foto cedida por Tech Sales Comunicación
  • Los pensamientos. Trabajar las creencias que limitan, esos pequeños “saboteadores” que influyen en cómo nos tratamos, lo que nos decimos y qué pensamos cada día.
  • Conectar con nuestra parte leader. Ese lado sabio, que nos quiere y que sabe aconsejarnos.
  • Ejercitar nuestra manera de enfrentarnos al mundo. Con ejercicios como, por la mañana, conectar con lo que somos a través de la meditación o simplemente valorar lo que tenemos frente a lo que queremos poseer. Por la noche, anotar entre tres y cinco éxitos del día.

“Ello permite valorar cada momento, dormir felices, atraer el éxito al tomar conciencia de las cosas buenas, ver que avanzas y, las parejas que lo hacen juntos, están más enamoradas porque comparten lo importante”, explica.

Apreciar lo que tenemos. No presionarse para conseguir lo que no se posee. Cada día es nuevo para dar un paso más hasta nuestra meta. En definitiva, pensar en positivo sobre quienes somos, lo que podemos conseguir y, sobre todo, lo que ya hemos logrado.

El temor a…

En ocasiones, abrir los ojos y ver lo positivo no es tan fácil. Los miedos pueden llegar a controlar lo que podemos y no podemos observar. El temor, que en los orígenes nos ayudó a sobrevivir como especie, ahora tiene otras funciones que pueden limitar nuestra forma de vivir.

Ante esta situación la coach profesional Andrea Linati aconseja “meterse dentro de ese miedo y preguntarse ¿qué es lo peor que me podría pasar?”.

“Es como un fantasma que no lo vemos porque no nos metemos dentro, pero si lo descubres, al final piensas que saldrás adelante, que podrías hacer algo”, añade.

El temor nos limita. Suele crear frases que se repiten, que impiden avanzar. Frente a ello está la propia realidad. Confrontar lo real con nuestros miedos, que son tan sólo una opinión. Lo que somos y tenemos puede eliminar el desasosiego que nos frena.

Tras la conciencia de nuestra existencia y la exploración de nuestros temores, el siguiente paso es conectar con la parte leader. Aquella que construye un pensamiento positivo a partir de nuestra realidad. “Se trata de explorar la conciencia”, aclara.

Darse cuenta de las limitaciones es empezar a cambiar. Este es el punto de partida del coaching, un ámbito en el que Andrea Linati considera que hay mucho desconocimiento y donde “cada coach es un mundo”.

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