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Cuatro claves de nutrición para un verano más fresco y equilibrado

El calor del verano hace más apetecibles los alimentos frescos, aunque algunos consumidos en momentos de ocio (helados, gelatinas…) no son recomendables. En el consultorio del mes de junio, la nutricionista de “El Bisturí”, Laura González, anima a hacer de nuestras ensaladas platos completos e insiste en disminuir el consumo de bebidas azucaradas y carnes grasas en las barbacoas

Cuatro claves de nutrición para un verano más fresco y equilibrado
Las bebidas frescas e hidratantes son más apetecibles en verano, aunque siempre es preferible el consumo de agua/EFE/Andrea Paola Arizarry

En verano aumentan los momentos de ocio en los que son frecuentes las salidas con amigos y familiares. Laura González, responsable de Salud y  Nutrición de Nestlé, responde a las preguntas del consultorio de junio para que este verano nuestras comidas y bebidas sean ocasiones en las que disfrutar de manera saludable y equilibrada.

¿Se pueden beber más refrescos en verano?

“En nuestra alimentación habitual debemos evitar todas aquellas bebidas que tiendan a sustituir el agua como bebida habitual (bebidas azucaradas o edulcoradas, néctares, lácteos azucarados, aguas aromatizadas, bebidas energéticas, etc.)”. Esta recomendación que recalca Laura González en el consultorio parece olvidarse en los momentos de recreo. Sin embargo, es importante recordar que la salud no se va de vacaciones.

“El aporte nutritivo de estas bebidas es muy limitado, y además tienen mucho azúcar”. Por ejemplo, una lata de refresco contiene entre 50 y 55 gramos de azúcar, y puede llegar a superar los 80 gramos en las bebidas de medio litro. La especialista explica cómo esta ingesta excesiva de azúcar eleva el riesgo de sobrepeso y obesidad ligado a enfermedades crónicas como la diabetes o las enfermedades cardiovasculares.

Además, el calor no sólo puede animar al consumo de refrescos, sino  también al de otros alimentos ligados a estos momentos de ocio, tales como los helados, la bollería o la comida rápida. “No es cuestión de rechazarlos sistemáticamente, pero no deben formar parte de nuestra alimentación diaria”, aclara la nutricionista.

¿Qué diferencia hay entre las gelatinas y las aguas gelificadas?

La correcta hidratación es importante en todas las edades, pero existen grupos de personas especialmente vulnerables. “En el caso de los ancianos con disfagia, es decir, con dificultad para ingerir líquidos, tenemos que utilizar productos que sean más viscosos para garantizar la seguridad en su deglución”, informa. 

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Los alimentos frescos apetecibles en momentos de ocio no siempre son saludables, y no deben formar parte de nuestro consumo diario en verano/EFE/Roff Vennenbernd

“Las gelatinas comerciales no son una buena opción, aunque la gente piense que sí”, afirma Laura González. Según la especialista, para conservar su textura tipo gel deben conservarse en frío. “Si se rompe la cadena de frío, la gelatina pierde la homogeneidad y presenta agua sobrenadante, lo que puede hacer que peligre la salud del paciente”.

Por otro lado, debido a que esta textura gel se deshace a una temperatura similar a la del cuerpo humano (unos 37ºC), cuando la gelatina se introduce en la boca, se funde y se pone de nuevo en riesgo la salud del paciente. “Esto es todavía es más grave en pacientes con patología neurológica, ya que tienden a retener la comida en la boca y tardan mucho en tragar, lo que puede provocar una licuación total de la gelatina”, apunta la especialista.

Si el paciente requiere de modificación de la textura de los líquidos, Laura González recomienda utilizar aguas gelificadas. “Las aguas gelificadas son bebidas elaboradas principalmente con gomas que en agua poseen la capacidad de aumentar la viscosidad y formar geles”.

De acuerdo con la nutricionista, estas aguas gelificadas, a diferencia de las gelatinas, sí garantizan una estabilidad en esta textura viscosa a altas temperaturas y en contacto con la boca, por lo que son opciones buenas y seguras para hidratar a pacientes que no pueden ingerir líquidos.  

¿Hay que tomar más ensaladas en verano?

“Aunque las ensaladas no son exclusivas del verano, cuando el calor aprieta nos apetecen más, y es especialmente recomendable incluirlas en nuestra dieta habitual”. Según explica la colaboradora de El Bisturí, en verano aumentan las necesidades de agua y necesitamos aportarla en muchos momentos del día, también en forma de alimentos frescos.

La ensalada ofrece una amplia variedad de combinaciones que hacen de ella la reina de la cocina en verano. Laura González sugiere elegir una base de hortalizas frescas, pasta, patata, arroz o legumbres, e ir añadiendo otros complementos (frutas variadas, huevo cocido, encurtidos, frutos secos y semillas, pescados y mariscos en conserva, queso, fiambres, pan, etc.). “La mejor combinación final se alcanza cuando los vegetales frescos combinan su color, textura y sabores, y se riegan preferiblemente con un aceite de oliva virgen extra”, afirma.

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Las ensaladas pueden ser una opción variada y completa/EFE/Justi Lane

En esta época del año, las ensalada pueden ser un plato completo a la vez que ligero, saciante y, sobre todo, apetecible. Sin embargo, debemos tener siempre cuidado con el aceite y las salsas. “Si abusamos de estos ingredientes una ensalada puede pasar de ser un plato equilibrado y ligero a un plato con muchas calorías”, explica.

¿Cuántas barbacoas se pueden hacer al mes?

Las barbacoas parecen una inocente actividad, pero la recomendación es siempre limitar su consumo. “Se ha demostrado que cocinar alimentos sobre las brasas, especialmente los ricos en grasas y sal como las carnes rojas o los embutidos que habitualmente se utilizan en este tipo de preparaciones, genera compuestos potencialmente tóxicos”, expone Laura.

“Dependiendo de los alimentos que escojamos y de cómo los preparemos dependerá el número que podamos hacer al mes”, sostiene. De acuerdo con los consejos de la especialista, son preferibles las carnes magras, los pescados y las verduras de temporada. “Por ejemplo, podemos hacer brochetas de verdura con pollo”, recomienda.

Además, debemos tener algunas precauciones, como mantener el alimento a cierta distancia del fuego, retirar la grasa visible, realizar pequeños cortes para que el alimento esté menos tiempo en contacto con la parrilla o evitar chamuscar los alimentos. “De esta manera minimizaremos la aparición de los compuestos tóxicos y nuestras barbacoas serás más saludables, menos calóricas”, indica.

Con estos consejos, podremos consumir barbacoas con más frecuencia y mantener una mejor hidratación durante este verano.

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