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Cerezas, poder antioxidante

Según la Organización Mundial de la Salud cada año podrían salvarse 1,7 millones de vidas si se aumentara lo suficiente el consumo de frutas y verduras. Y una buena elección de fruta son las cerezas que aportan ácido fólico, sustancias antioxidantes, además de potasio, magnesio, hierro y fibra, que ayuda a regular el tránsito intestinal.

Cerezas, poder antioxidante
Varias empleadas muestran cerezas de California mientras trabajan en un establecimiento en Yongsan, Seúl (Corea del Sur). EFE/YNA

La Fundación Dieta Mediterránea considera importante aprovechar los productos de temporada , como las cerezas, ya que “sobre todo en el caso de las frutas y verduras, nos permite consumirlas en su mejor momento, tanto a nivel de aportación de nutrientes como por su aroma y sabor”.

Durante los meses de mayo, junio y julio es temporada de cerezas en el hemisferio norte. En el sur, en cambio, las cerezas se recolectan entre noviembre y febrero. Se trata de un alimento muy apreciado que proporciona diferentes nutrientes.

“Las cerezas son una fuente natural de fibra y ácido fólico. Al igual que el resto de frutas y hortalizas, son ricas en agua (81,2%) y apenas tienen grasas ni sal. Su aporte energético (48 kcal por cada 100 gramos) deriva principalmente de los azúcares que contienen de forma natural. Entre las sustancias bioactivas más destacadas se encuentran las antocianinas, presentes principalmente en la pulpa”, explica Manuel Moñino, presidente del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de Baleares y presidente del Comité Científico de “5 al día”, una asociación sin ánimo de lucro dirigida a fomentar el consumo diario de frutas y hortalizas frescas.

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Cerezas de Talca, a unos 300 km de Santiago de Chile (Chile). EFE/Benjamin Hernández

“La fibra es clave para el sistema digestivo pues regula el tránsito intestinal, modula la absorción de nutrientes, aporta energía a las células del intestino y produce sustancias que podrían tener un papel relevante en la regulación de los lípidos en la sangre. Además, influye de manera muy beneficiosa en la flora intestinal evitando que se asienten otras bacterias”, detalla Moñino, también investigador del Instituto de Salud Carlos III de Madrid.

“Por su parte, el ácido fólico es esencial durante el embarazo. Además, tiene su papel en el mantenimiento de una función psicológica normal, contribuye al correcto funcionamiento del sistema inmunitario y ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga”, apunta el especialista.

Las antocianinas, que también están presentes en las cerezas, “son un grupo de sustancias que tienen una alta capacidad antioxidante. Aunque se necesitan más estudios que lo corroboren, podrían neutralizar los radicales libres y proteger así a nuestras células”, manifiesta.

Pero, ¿qué son los radicales libres? Según indica Moñino, en el interior de nuestras células la glucosa reacciona con el oxígeno para generar energía pero, a la vez, se produce la liberación de una serie de compuestos reactivos de oxígeno a los que conocemos como radicales libres, que tienen efectos perjudiciales sobre las distintas partes de las células.

“Es un proceso equiparable a la producción inevitable de los gases tóxicos que se liberan en los motores de explosión alimentados con combustibles fósiles”, aclara la Fundación Española del Corazón.

Cerezas, menos azúcar de lo que se cree

Esta entidad indica que, en una persona joven y sana, los radicales libres son rápidamente eliminados del interior de la célula por antioxidantes naturales, pero en enfermos o en ancianos esta eliminación es deficitaria, lo que conlleva la aparición de enfermedades crónicas y, al mismo tiempo, la aceleración del envejecimiento.

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Cosecha de la cereza en la Sierra de Francia de Salamanca (España). EFE/Carlos García

Del mismo modo, Manuel Moñino señala que “el proceso de oxidación es una de las causas de enfermedades crónicas como las cardiovasculares”.

El nutricionista subraya que el consumo de al menos cinco raciones entre frutas y hortalizas, es decir, unos 600 gramos al día, se ha asociado a un menor riesgo de padecer tanto enfermedades crónicas como sus factores de riesgo, por ejemplo, hipertensión.

En este sentido, recomienda tomar al menos cinco raciones entre frutas y hortalizas variadas, de temporada y, a ser posible, de proximidad, es decir, cultivadas a menos de 90 kilómetros de distancia.

“Un puñado de cerezas, esto es, entre unas 15 y 18 unidades, es una ración”, precisa. Moñino comenta también que, en temporada de cerezas, “podemos aprovechar para tomar más de una ración al día, pero lo ideal es variar las tres raciones mínimas de frutas”.

Existe la creencia de que las cerezas no son adecuadas para las personas con diabetes o para quienes quieren perder peso por ser supuestamente demasiado calóricas. Sin embargo, Moñino subraya: “100 gramos de cerezas aportan 48 kcal y este aporte energético procede, sobre todo, de los azúcares que contienen de forma natural”.

Además, según aclara, “dichos azúcares no alcanzan el 10% de la composición de la cereza. Las frutas deben estar presentes en los planes de alimentación de todas las personas, especialmente de aquellas que tienen alguna enfermedad crónica como la diabetes o la obesidad. Cualquier producto o bebida ultraprocesada aporta muchas más calorías”, concluye.

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