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Cáncer de mama: el valor de la investigación

En menos de un año se han incorporado a nuestro Sistema Nacional de Salud nuevos fármacos para el cáncer de mama, como el nuevo anticuerpo monoclonal Pertuzumab. Conviene tener en cuenta que estas novedades no valen para todas las pacientes, si bien todas las pacientes deben beneficiarse de la mejor opción posible para su tumor. Artículo del oncólogo Javier Cortés

Cáncer de mama: el valor de la investigación

El doctor Javier Cortés, jefe del Grupo de Cáncer de Mama y Melanoma del Instituto de Oncología del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, repasa el avance de la investigación en los tres tipos principales de cáncer de mama, “con pasos pequeños pero continuos” y ve en la inmunoterapia (la lucha contra las células malignas con nuestras propias defensas) una revolución que podría suponer incluso la curación de pacientes que han desarrollado metástasis. Por eso, apunta, “no se puede seguir recortando en investigación”.

Este oncólogo, que codirige la Unidad de Cáncer de Mama del Instituto Oncológico Baselga (IOB), es autor de más de 90 publicaciones en revistas científicas como The Lancet o The New England Journal of Clinical Oncology.

Cáncer de mama: el valor de la investigación

Por Javier Cortés

El doctor Javier Cortés, jefe del Grupo de Cáncer de Mama y Melanoma del Instituto de Oncología del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona.

En menos de un año se han incorporado a nuestro sistema nacional de salud nuevos fármacos para el cáncer de mama. Hace apenas unas semanas le llegaba el turno a un nuevo anticuerpo monoclonal, el Pertuzumab. Conviene tener en cuenta que estas novedades –como explico más adelante- no valen para todas las pacientes, si bien todas las pacientes deben beneficiarse de la mejor opción posible para su tumor.

En cualquier caso, lo que parece fuera de toda duda es que su abordaje atraviesa un momento relevante y que detrás de algunos de los principales hitos que están contribuyendo a cambiar la historia natural de la enfermedad hay un esfuerzo de investigación clínica en el que merece destacarse el papel de liderazgo desempeñado por la oncología española. Es por ello un buen momento para revisar los últimos hitos ligados a su manejo.

El cáncer de mama es el tipo de cáncer más frecuente en las mujeres. Alrededor de 24.000 mujeres (y unos 250 hombres) se diagnostican cada año de esta enfermedad en España.

Sin embargo, también es uno de los tumores con un porcentaje de curaciones más elevado. Aproximadamente, un 75 a 80% de las pacientes se curarán. Y ello es debido a múltiples factores; por un lado a la implementación de las pruebas de screening o diagnóstico precoz, que hace que muchos tumores se diagnostiquen en etapas muy tempranas.

Pero, por otro lado, al mejor conocimiento de la biología molecular del cáncer y al poder contar con más y mejores tratamientos, cada vez más selectivos y con menos efectos secundarios. En los últimos años, se han publicado grandes estudios con nuevos tratamientos, muchos de ellos liderados por investigadores españoles.

Desde un punto de vista clínico hay tres grandes tipos de cáncer de mama, dependiendo de si tienen o no tres tipos de receptores (o proteínas) específicas; los receptores de estrógenos y de progesterona (también conocidos como receptores hormonales) y un receptor de membrana llamado HER2.

De esta forma, podemos tener tumores que tiene receptores hormonales, pero no HER2; son los llamados cánceres de mama hormono-dependientes u hormonales. En segundo lugar, aquellos que tiene HER2, y los llamamos cánceres de mama HER2-positivos; y los que no tienen ninguno de estos tres receptores y los llamamos cánceres de mama triple negativos.

Si hay tumores donde el pronóstico ha cambiado de manera dramática ha sido el de los tumores de mama HER2-positivos. La razón es sencilla. Estos tumores dependen de esta proteína para sobrevivir; es su tendón de Aquiles. Por lo tanto, su bloqueo hace que los tumores sea muy frágiles y las células se mueran.

Estos tumores de mama, los HER2-positivos, que eran hasta hace tan solo unos pocos años los de peor pronóstico, gracias a los nuevos tratamientos, han pasado a ser los de mejor pronóstico. De hecho, el porcentaje de pacientes que se curan de estos tumores roza el 90%.

Existen en la actualidad diversas modalidades de tratamiento. El más importante es el de los llamados anticuerpos monoclonales. El primero de ellos, el trastuzumab, se aprobó en nuestro país hace unos 10 años. En la actualidad existen otros tres fármacos aprobados y se espera que los próximos años haya más de 10. Es posible que estemos ante uno de los primeros cánceres en los que la curación o cronificación sea un hecho y nuestras pacientes dejen de morirse por esta enfermedad.

Sin embargo, el grupo de tumores más numerosos es el de los tumores hormonales, cuyo tratamiento de base es el antihormonal. El conocimiento de la biología de estos tumores ha permitido el desarrollo de nuevos fármacos que buscan inhibir los distintos mecanismos que tiene las células para hacerse resistente a estos fármacos.

Entre ellos, hay un vía de activación (una especie de cascada de proteínas en la que se activan unas a otras) llamada vía de PI3K/AKT/mTOR. Cuando esta vía se activa, la enfermedad se hace resistente a los tratamientos clásicos de hormonoterapia.

En la actualidad, podemos inhibir estas vías con multitud de fármacos, la mayoría de ellos en estudios clínicos. Sin embargo, tenemos ya la posibilidad de utilizar algunos (como el everolimus) para el tratamiento de nuestras pacientes si el oncólogo lo estima oportuno. Es previsible que en un futuro cercano, otra plétora de fármacos nos llene de ilusión y de optimismo en este sentido. Nuevas y numerosas dianas o proteínas se están posicionando como posibles para el tratamiento de estos tumores.

En los tumores triple negativos, la investigación se basa de nuevo en el conocimiento de la biología molecular y el descubrimiento de más y mejores fármacos de quimioterapia.

Sin embargo, es en el campo de la inmunoterapia donde veremos los mayores avances contra el cáncer de mama. A pesar de no tener todavía ningún fármaco aprobado e ir la investigación en este campo muy por detrás respecto a otros tumores, la revolución en esta disciplina será, a mi juicio, de tal magnitud que probablemente podamos empezar a ver pacientes que se curen a pesar de haber desarrollado metástasis. Potenciar nuestras propias defensas frente a las células malignas será en los próximos años el tratamiento más activo para muchos tipos de tumores.

Los avances en cáncer son pequeños, pero continuos. Hace unos 40 años curábamos el 50% de los tumores; hoy estamos cerca del 80%. Nuestras autoridades sanitarias y la sociedad han de concienciarse de la importancia de cada paso que se está dando. No se pueden negar los recursos necesarios para que estos tratamientos lleguen a toda la población y no se puede seguir recortando en investigación: si queremos curar el cáncer, necesitamos el esfuerzo de todos. Y el esfuerzo es humano, sí, pero también económico.

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