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Campamentos sin barreras: Salud y diversión para encarar las enfermedades

La preparación de la maleta, los nervios previos al viaje, las excursiones, los juegos y las actividades al aire libre. Todos los niños tienen derecho a vivir su semana tan merecida de campamento. Y más aún si sufren asma, enfermedades neuromusculares, renales, reumáticas o incluso cáncer. Estos son algunos campamentos que rompen barreras y apuestan por enseñar a los menores a convivir con su enfermedad y a disfrutar como lo que son: niños

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Campamentos sin barreras: Salud y diversión para encarar las enfermedades
Dos niños practican piragüismo en Barretstown, Irlanda. Foto cedida por la Fundación Aladina

EFEsalud ya apuntó, de la mano de una pediatra, una psicóloga y una monitora, las bondades de los campamentos de verano. Existe una amplia oferta de esta actividad veraniega adaptada a diferentes enfermedades que aportan a los niños otros beneficios como la recuperación de la autoestima, la seguridad en sí mismos y la normalización de la dolencia. Estos son solo unos cuantos.

Barretstown: volver a ser niño tras el cáncer gracias a Aladina

En un enclave de ensueño, un castillo irlandés, tiene lugar el campamento Barretstown, fundado por el actor Paul Newman en 1994. A él acuden cada año unos 120 chicos y chicas españoles de entre 7 y 18 años con dos cosas en común: todos saben lo que es pasar por un cáncer y todos tienen ganas de pasárselo en grande.

“Barretstown es un sitio en el que se potencia que los niños recuperen su autoestima, su capacidad de ser niños y que rompan con sus límites”, apunta para Efesalud Ishtar Espejo, directora de la Fundación Aladina, que ayuda a niños enfermos de cáncer y a sus familias.

Aladina financia por completo cada una de las cinco sesiones en las que se dividen los 120 niños a lo largo del verano. El propio Paul Newman invitó a Paco Arango, presidente y fundador de Aladina, a formar parte del consejo de Serious Fun Children’s, entidad que engloba una treintena de campamentos como Barretstown por todo el mundo.

“La sensación de los padres es que les devuelves a los niños que ellos tenían antes de estar enfermos”, explica Ishtar, que fue voluntaria el año pasado.

Y es que, como señala la directora, por muy bien cuidados que estén los niños con cáncer o por muchos amigos que tengan, al final nadie entiendo lo que están pasando como otros chicos que han vivido lo mismo. “Hay una sensación de apoyo increíble. Son amigos que tendrán para siempre”, concluye.

El encantador enclave del campamento de Barretstown en Irlanda, donde 120 niños españoles pasarán una semana. Foto cedida por Aladina

Normalizar el asma y entender sus bronquios en un fin de semana

Encontrar la poción para desencantar a los pulmones atrapados por los ácaros en un bosque. Este es el original objetivo de una de las actividades de las Colonias de fin de semana para niños con asma que organizan el Hospital General Universitario de Valencia y la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrico (SEICAP) en Alborache (Valencia).

“Esta colonia no es un gueto de niños con asma, es una herramienta para que ellos se defiendan en la vida y controlen su enfermedad”, especifica Juan Carlos Cerdá, pediatra y alergólogo que organiza esta actividad y miembro del grupo de educación sanitaria de SEICAP.

Durante un fin de semana al año, niños de entre 8 y 14 años aprenden qué sucede en sus vías respiratorias cuando hay una crisis y qué factores la desencadenan, así como los tipos de medicamentos y inhaladores que hay. En esta edición, el pasado fin de semana, participaron 35 menores.

“No hay que conformarse con el tratamiento médico y farmacológico, sino que hay que proporcionarle un apoyo psicológico y social ademas de conocimiento de la enfermedad para que el propio paciente se implique en el control de la misma”, explica el experto alergólogo.

Las actividades lúdicas y deportivas se combinan con las educativas y la enseñanza de un estilo de vida saludable. El mensaje que quieren trasmitir los responsables de los menores es, como apunta Cerdá: “el asma bien controlado permite hacer una vida normal”.

Más autonomía y hábitos saludables para enfermedades reumáticas

Cuarenta niños de entre 8 y 14 años se dan cita en la granja escuela de Brunete, Madrid, procedentes de toda la geografía española. Formarán parte de la tercera edición del campamento de verano de la Sociedad Española de Reumatología (SER) para menores que padecen alguna enfermedad reumática.

Cartel de la edición de este año del campamento para niños con enfermedades reumáticas. Foto cedida por SER

“Esta iniciativa persigue esencialmente que los niños se lo pasen muy bien, que hagan ejercicio, grandes amistades y que vean que son capaces de llegar a lo que se propongan, como cualquier otro niño de su edad, superando miedos e inseguridades y fortaleciendo su confianza para afrontar el día a día”, resume el presidente de la SER, el Dr. José Vicente Moreno Muelas.

El equipo que integra el campamento está formado por monitores de tiempo libre, un reumatólogo pediátrico, una enfermera y un fisioterapeuta que vigilarán en todo momento las actividades. Una serie de ejercicios a medida se alternarán con las actividades lúdicas propias de todo campamento que aumentarán la autonomía de los menores.

La mayoría de niños que participan en esta actividad sufren artritis idiopática juvenil (AIJ), que se estima afecta a 80-90 pacientes por cada 100.000 niños. También hay en el campamento algún caso de lupus eritematoso sistémico y la enfermedad de Behçet, menos frecuentes.

El único campamento europeo dedicado al riñón en León

En el campamento CRECE, las actividades lúdicas y culturales se dan la mano con las sanitarias para aprender a entender y a manejar una enfermedad renal desde su primera edición en 1981.

La Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón (Alcer), junto con al asociación provincial ALCER-León, organiza, un año más este campamento durante la última semana de junio en el albergue Fuente del Oso en Aviados (León). Este año participarán 34 niños y niñas, 14 enfermeros voluntarios, 6 monitores y 5 técnicos.

Durante esta semana, los chicos aprenderán a prepara platos fáciles y apropiados para su enfermedad renal, así como acudirán a talleres educativos de salud. Dejando a un lado el tema de sus riñones, los menores visitarán el Museao de la Siderurgia y la Minería, la catedral de León y el Museo de la Fauna Salvaje.

Además, este año el campamento recibirá la visita de asociaciones europeas de pacientes con el objetivo de exportar este modelo, único en Europa, a países como Portugal y Holanda.

“El prolongado trayecto con la enfermedad de estos niños/as, nos debe enseñar que las decisiones en políticas sanitarias no pueden tomarse en espacio de 4 años sino quedeben de ser políticas de largo recorrido.”, apunta Jesús Molinuevo, Presidente de la Federación Nacional de Asociaciones ALCER.

Derribando barreras neuromusculares para sentirse uno más

Un campamento sin barreras físicas ni mentales. Este es uno de los lemas de las Colonias ASEM, un proyecto de la Federación Española de Enfermedades Neuromusculares para niños y niñas afectados por estas enfermedades en Vilanova de Sau, Barcelona.

¿Quién no recuerda la época de los campamentos? Se pregunta Cristina Fuster, presidenta de ASEM. Ella explica que para estos chicos con patologías neuromusculares, las colonias significan “un tiempo sin normas, fuera de los ojos vigilantes de los padres, ni libros, ni rehabilitación, ni sesiones médicas, solo momentos para disfrutar y ser uno más del grupo”.

Durante la semana de convivencia en una casa totalmente adaptada, los menores participan en actividades lúdicas, deportivas, educativas, de ocio y tiempo libre, que les estimulan y les permitan salir de la rutina diaria: playa, juegos acuáticos, deportes, manualidades, música y actividades creativas.

Disfrutan los chicos pero también sus familias, a las que estos días suponen un “descanso físico y mental”, apunta Fuster.

Hablar de enfermedades neuromusculares es hablar de un conjunto de 150 patologías cuya característica común es la pérdida progresiva de fuerza y de autonomía personal. Los niños afectados por ellas no pueden disfrutar del mismo ocio que el resto, pero el objetivo de ASEM es que se sientan como lo que son: niños.

 

Los niños del campamento de ASEM con enfermedades neuromusculares posan agradecidos. Foto cedida por ASEM

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