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Calor para reducir la crisis de asma

El Hospital de la Santa Creu y Sant Pau de Barcelona ha aplicado a cinco pacientes una técnica pionera en España que consigue reducir, mediante la aplicación de calor en el interior de los bronquios, las crisis de ahogo de pacientes con asma grave de difícil control

Calor para reducir la crisis de asma
EFE/ EPA

El jefe de la unidad de broncoscopia del Hospital de Sant Pau, Alfons Torrego, explicó en rueda de prensa que esta nueva técnica “no cura el asma”, por lo que los pacientes deben seguir medicándose, pero mejora la calidad de vida de los enfermos graves.

Las crisis de asma se producen cuando la musculatura de los bronquios de los pacientes se contrae, lo que provoca que se estrechen los conductos por los que entra y sale el aire de los pulmones y hace que los pacientes tengan tos y ahogos

La nueva técnica, llamada termoplastia, consiste en la introducción por vía endoscópica de un catéter que aplica calor -generado con un aparato de radiofrecuencia- a los bronquios, de modo que se reduce la musculatura de los bronquios y disminuye el riesgo de que estos se cierren.

Es un tratamiento ambulatorio, que se aplica en tres sesiones con el paciente sedado y, en principio, se realiza una sola vez en la vida, aunque los estudios clínicos solo han hecho seguimiento de los pacientes durante cinco años, con lo que “no hay suficiente información” de si esta cura sigue siendo eficaz a más largo plazo, ha matizado Torrego.

Entre un 3 y un 5 % de los casos de asma son graves y no se controlan correctamente con la medicación, por lo que se calcula que en España hay 80.000 personas en esta situación que podrían beneficiarse de esta novedosa técnica.

Cambio “radical” en los pacientes

Una de las primeras pacientes a la que se le aplicó esta técnica el pasado mes de octubre, Maria Moixí, ha explicado que desde entonces está “perfecta” y no ha tenido que recurrir al inhalador de urgencia -para las crisis de ahogos-, aunque se sigue medicando.

Moixí, que sufre asma desde hace 33 años, ha asegurado que su vida ha dado un “cambio radical” porque antes de someterse a la termoplastia tenía que utilizar el inhalador de urgencia unas nueve veces durante el día y unas cuatro por la noche.

La termoplastia provoca efectos secundarios durante las horas posteriores a su aplicación, cuando los pacientes sufren más tos y un incremento de la mucosidad.

La reducción de la musculatura de los bronquios no supone, en cambio, ningún problema dado que se desconoce la función fisiológica que desempeña en pacientes sanos y no hay ninguna enfermedad que esté relacionada con la ausencia de esta musculatura, ha señalado el médico Alfons Torrego.

El calor no se puede aplicar a todos los bronquios porque hay algunos a los que el catéter no puede acceder, lo que implica que la enfermedad no se cura, sino que “se reduce su gravedad”, ha señalado Torrego.

En el Hospital de Sant Pau prevén realizar una decena de intervenciones de este tipo al año y no se plantean utilizar la técnica en pacientes menos graves porque en estos casos la medicación ya es eficaz.

El asma bronquial es una enfermedad incurable que afecta a un 4,5 % de la población, por lo que se calcula que hay más de 300.000 catalanes y más de 2 millones de españoles sufren esta patología.

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