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El bucle emocional de la COVID impacta en el 88 % de los MIR

Ansiedad, soledad, incertidumbre, horas de guardias interminables, tristeza ante la muerte de los mayores en soledad, miedo a contagiar a los familiares más cercanos… el bucle emocional de la COVID ha impactado en el 88 por ciento de los Médicos Internos Residentes (MIR)

MIR COVID
FOTO EPA/EFE/MASSIMO PERCOSSI

Acababan de terminar su carrera de medicina, aprobar las oposiciones de MIR y se habían incorporado en los hospitales para aprender la práctica de su especialidad cuando llegó la pandemia y tuvieron que darlo todo…

Con 2.889 encuestados MIR, el informe de la Organización Médica Colegial realizado en diciembre no deja lugar a dudas:

El 88, 3 por ciento ha sufrido impacto emocional debido a la situación de la pandemia: de éstos, el 46,4 % afirma haber tenido una gran repercusión en su estado y  un 41,9 % confiesa que parcialmente.

Hay un 9,9 % que se declara poco afectado y un 1,8 % nada afectado.

En cuanto al número de guardias, el 50,6 % de los residentes tuvieron que aumentar su número y casi  el 70 % alargó su jornada laboral ordinaria, sin percibir ningún tipo de compensación económica.

En total, el 83 % de los sondeados tuvo que desarrollar alguna actividad relacionada con la COVID.

EFEsalud ha entrevistado a Cristina Novo, Beatriz Llacer y Ana Roel. Las tres, de 27 años y dos/tres años de residencia, ponen cara a esta esfera emocional que atraviesan los MIR en un momento en el que la tercera ola parece  imparable.

Valorar lo que tienes

A Cristina Novo,  especializada en rehabilitación le pilló la pandemia en el Gómez Ulla de Madrid, hospital en el que lleva a cabo su formación.

Hoy recuerda una imagen: la de un hombre poniéndose el traje EPI para despedirse de su mujer que iba a fallecer: “Todavía se me ponen los pelos de punta”.

Destaca como positivo la unión que se creó entre el personal sanitario de todo el hospital, la solidaridad y generosidad.

Al principio cree que tuvo miedo encubierto, “tapado con el coraje de todos a una, íbamos con la adrenalina por delante…”

COVID MIR
Cristina Novo, MIR en el Gómez Ulla.

“Luego cuando pasó todo, lo piensas con perspectiva y sí te das cuenta de que lo que sentías era miedo, pero en esos momentos estás muy nervioso…”.

La COVID le ha enseñado a ser “superpaciente”  y a ver la vida  de otra manera.

“A valorar lo que tienes. Al final las personas son lo más importante. Te das cuenta de lo efímera que es la vida, que no eres nadie y hay que apoyar a todo el mundo..”.

Profesionalmente piensa que ha estado bien la experiencia. “Quién nos iba  a decir que íbamos a estar en medio de una pandemia mundial, ayudando como podíamos…”

Recuerda que al principio muchos compañeros no paraban de pensar, hablar, estudiar e investigar sobre la COVID, no hacían otra cosa…

Tras varias semanas se vinieron abajo y algunos con el bajón no querían ni ir a trabajar, se sentían inútiles porque los enfermos o no mejoraban o se morían.

El choque con la realidad

Beatriz Llacer,  medicina de familia y comunitaria en el Puerta de Hierro de Madrid.

Su especialidad la llevó a trabajar en urgencias desde un principio.

De lo bueno también destaca la unión de la gente en el hospital, como “nunca” había visto, las muestras de afecto y los momentos en que oían los aplausos de la tarde, y se sumaban a este reconocimiento los pacientes ingresados en urgencias.

Tras la vorágine del inicio, que lo tapaba todo, fueron más conscientes:

“Pasar por la UCI y comprobar que había pacientes de entre 40 y 60 años, sin ningún tipo de antecedente  médico relevante… y pensar que nos podía pasar a nosotros o a cualquiera de nuestros  familiares más cercanos…”.

“Fue ahí cuando nos dimos cuenta del grado de exposición que teníamos” y recuerda compañeros realmente asustados porque tenían que volver a casa con su familia.

El trabajo intenso: “Acabamos haciendo 12 guardias de 24 horas en un mes, una locura… además todo el rato viendo la misma patología, cansa mucho y más cuando no ves el fin”.

Beatriz si tuvo en el hospital compañeros que fallecieron: médicos, personal de limpieza, técnicos..

Ahora con la tercer ola, el ritmo vuelve a subir.

“Aún estoy  como si no hubiese pasado el tiempo, no lo he asimilado del todo bien, no damos por hecho que se ha terminado… y  hay tensión de volver al mismo escenario”.

Relata que hay gente en su centro que ha cogido bajas porque se encontraba saturada.

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Beatriz Llacer (de pie), junto a dos compañeras en una residencia de ancianos.

Hoy le gusta comprobar como la sociedad ha tomado conciencia de que existen los mayores, porque “se les tenía un poco olvidados”.

“Creo que ahora somos más conscientes de su importancia, está bien  que sean los primeros en poder vacunarse… han sido los más afectados, por su edad y patologías, y porque han estado muy aislados”.

Pensar en los mayores

Ana Roel, residente de medicina interna en el Gómez Ulla, destaca igualmente la unión de todo el personal sanitario en un momento muy complicado y de mucha responsabilidad.

Reconoce momentos duros, en una planta sola con 30 pacientes y situaciones críticas, “pero aprendes rápido a gestionar emociones y manejarte lo mejor que puedes”.

Actualmente, refiere, “estamos más nerviosos, sin ganas de volver a vivir lo de antes, y sobre todo por los familiares… yo a mis padres no les veo sin mascarilla, el miedo a contagiarles me agobia y no he cenado con ellos en Navidad.”

Pero “ninguno duda de haberse equivocado de profesión, aunque si hay gente que dice que no quiere ver más COVID”.

A diario “más que la muerte, ha sido la angustia de todo el proceso… ser testigo de momentos como el de un hijo que contagió a sus padres y los dos fallecieron…”

Este tipo de situaciones “me han hecho plantearme cosas y lo que más me ha impactado es que los pacientes murieran en soledad”.

Desea que la COVID no aparte a un lado a los abuelos y que no se dejen de atender otras patologías que puedan tener… En esta tercera ola no lo podemos permitir”.

También admite que ha vivido absorbida por la pandemia… no podía desengancharse, “no he estudiado más en mi vida, miraba todo lo que salía del tema”.

“Pasas de residente de segundo año a asumir responsabilidades impensables y tienes que tirar para adelante, en ese sentido la COVID nos ha hecho madurar más rápido”.

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