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El bricolaje casero, pintar o restaurar muebles aumenta el riesgo de sufrir cáncer de pulmón

Las personas que realizan actividades en su tiempo libre como bricolaje, restauración de muebles, modelismo o pintura, durante diez años o más, tienen el doble de riesgo de padecer cáncer de pulmón respecto a aquellas personas que no las practican o lo hacen de manera ocasional

Detalle del mural "The Importance of Life", creado en el año 2.000 en el este de la ciudad de Los Ángeles, California (EE.UU).

Lo constata un estudio publicado en la revista “Enviromental Research”, que ha incluido a 3.000 participantes de toda España de catorce hospitales de Galicia, Asturias, Madrid, Castilla y León y de un centro sanitario portugués; análisis que ha sido llevado a cabo por investigadores y neumólogos de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ).

Si bien el tabaco aún es el principal factor de riesgo de cáncer pulmonar, también pueden desarrollarlo personas que nunca han fumado; de hecho, éstas representan entre el 15% y el 25% de los casos, señala esta sociedad médica en un comunicado.

En este sentido, incide en que hay otros factores de riesgo entre los que figuran el humo ambiental de tabaco, la dieta -incluyendo el alcohol-, la exposición al aire contaminado y a determinados agentes carcinógenos.

Así, algunos estudios relacionan el cáncer de pulmón y trabajar en determinadas ocupaciones o industrias.

Por ello, en la investigación publicada ahora, los participantes fueron entrevistados sobre sus hábitos, especialmente referentes al consumo de tabaco, sus actividades de bricolaje, pintura artística -o de otro tipo-, restauración de muebles, carpintería casera o artesanía, entre otros, así como sobre sus viviendas, donde también se midió el radón residencial en sus hogares.

Los investigadores determinaron que las actividades de bricolaje entrañan riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.

En concreto, el riesgo global de padecer este tipo de tumor ajustado tras realizar actividades de bricolaje fue del doble: 1,77 veces más y 2,17, entre aquellos que las habían efectuado más tiempo, durante diez años o más.

El riesgo aumentó hasta cuatro veces en el caso de las personas que se dedicaron con más intensidad a estas actividades, a partir de las siete horas semanales.

“Las exposiciones a carcinógenos durante las actividades de bricolaje, modelismo, pintura o restauración de muebles son similares a las que ocurren en ciertos lugares de trabajo”, señala el investigador principal del estudio, Alberto Ruano, que incide en que muchas de las sustancias que se utilizan en estas labores “son análogas” a las empleadas en las ocupaciones con mayor riesgo de cáncer pulmonar.

Abunda en que las personas que las realizan se exponen a disolventes orgánicos, colas, pegamentos, barnices o polvo de madera, “con el agravante de que muchas lo hacen durante años, como un ‘hobbie’, sin ninguna protección”.

Ruano apunta que, para prevenir el cáncer pulmonar, lo mejor sigue siendo no fumar o dejar de hacerlo cuanto antes.

Tanto fumadores como no fumadores deben evitar, además, otros factores de riesgo: si realizan a menudo actividades de bricolaje y otras por el estilo deben hacerlo en lugares con buena ventilación y siempre empleando empleando medidas de protección eficaces, como las mascarillas de protección respiratoria.

Además, es preciso que averigüen si tienen niveles elevados de radón en sus domicilios y eviten la exposición a este gas.

Redacción EFE: bpc/jlg

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