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¿Cuándo fue la última vez que sufriste una cistitis?

Las infecciones urinarias afectan tanto a los hombres como a las mujeres, pero son ellas las que padecen con frecuencia, incluso de manera dolorosa, el insistente y molesto picor de la cistitis: una patología leve de la pared de la vejiga que sobreviene por infección de bacterias fecales y se genera, habitualmente, durante los preliminares sexuales y el coito en las relaciones de pareja

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“Es una enfermedad muy, muy común, que aflige o perjudicará, se puede decir, a todas las mujeres en algún momento de su vida; y en algunas de ellas lo hará con reincidencia”, destaca la Dra. Carmen González Enguita, jefa del Servicio de Urología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz (HUFJD) de Madrid.

“Y yo subrayo, además, que prácticamente todas las mujeres saben lo que es una cistitis y la previenen con rigurosidad”, apunta la doctora. Una afirmación muy fiable si nos atenemos a la pequeña encuesta que ha realizado EFEsalud en las cercanías del centro hospitalario: María, Claudia, Beatriz, Carmen, Natalia, Cristina y otra Beatriz conocen esta infección urinaria por experiencia propia o la de sus amigas.

“Este tipo de infección bacteriana (ITU), siendo tan común (50%-60% de las mujeres adultas) -apunta la uróloga-, no es en absoluto grave casi nunca; es decir, no suele provocar trascendencia clínica, no se extiende a otros órganos, no provoca complicaciones y no se contagia. Por regla general, solo inflama la vejiga y causa molestias en la zona baja del abdomen y durante el proceso de micción”.

María, Claudia, Beatriz, Carmen, Natalia, Cristina

Cistitis en clave de prevención y tratamiento con antibióticos personalizados

Las bacterias que llegan a la vejiga de la mujer son microorganismos que viven y conviven con las personas en el tubo digestivo, son las llamadas enterobacterias, como Escherichia Coli (79% de los casos), Klebsiella pneumoniae (ya una superbacteria), Proteus mirabilis y Enterobacter, con gran capacidad de variación genética.

“En ocasiones actúan en solitario; otras veces aparecen más de una; y también se alternan o van cambiando; diferentes formas de incidir que generan cuadros repetidos de Infección del Tracto Urinario. Hay que diferenciar este tipo de situaciones para un mejor abordaje terapéutico, sobre todo en aquellas mujeres que tienen infecciones recurrentes”, explica.

Estas bacterias colaboran de forma activa en los procesos de digestión y destrucción de los restos alimenticios. Cuando permanecen en la zona anal tienen relativamente cerca de la uretra, zona que alcanzarán, con ayudas inestimables, para ascender a través de ella y colonizar la vejiga.

“La anatomía del suelo pélvico femenino lo favorece -expone-. La zona anal esta próxima al introito vaginal -orificio de la vagina- y al meato o canal uretral. Es fácil pensar que el mecanismo de transporte, desplazamiento y llegada de estas bacterias hasta la uretra es debido a las prácticas sexuales. El mecanismo del coito y los masajes genitales favorecen que estas bacterias alcancen el interior de la vejiga”.

“Y ya allí suelen encontrar en la orina un medio favorable para quedarse, reproducirse y adherirse a la pared de la vejiga donde actúan provocando la inflamación. Si hemos entendido esto, es fácil relacionar un cuadro de cistitis con la relación sexual de cada mujer. Así lo cuentan muchas de ellas, que empiezan con molestias horas después de haber mantenido un contacto íntimo con su pareja”, completa.

Otras circunstancias que lo favorecen la infección bacteriana

  • El estreñimiento y otros trastornos del tránsito intestinal, como las crisis diarreicas.
  • Muchas de las circunstancias ginecológicas a lo largo de su vida como son la menstruación, el embarazo, el puerperio, la menopausia, donde se producen alteraciones diversas de los niveles hormonales.
  • Periodos de debilidad inmunológica como padecer un catarro u otras enfermedades (diabetes, esclerosis múltiple, oncológica y sus respectivos tratamientos de choque -quimioterapia, radioterapia, etc.-).
  • El frío es muy negativo, ya sea a la intemperie o en trabajos relacionadas con zonas refrigeradas, como la conservación de alimentos o supermercados.
  • No cambiarse el bikini o el mojado bañador mojado después de salir del agua de la piscina o de mar.
    Utilizar cierta ropa interior con pantalones muy ajustados.
  • Sufrir momentos de estrés emocional o de agobio por alguna situación, como un examen, una oposición, un disgusto familiar, una ruptura sentimental o un despido laboral.
  • El beber poco agua y miccionar pocas veces al día, es decir, muy distanciadas entre una y otra, son hábitos que se suelen asociar con la probabilidad de tener cistitis.

Clínica y síntomas de la cistitis

La infección del tracto urinario más común en la mujer, cistitis, provoca tal malestar y altera “tanto” la vida durante los días en los que aparece que, cuando una mujer comienza a sufrir los síntomas, busca remedios inmediatos, una solución urgente; “y esa urgencia, a veces, no es el mejor aliado para encontrar la mejor solución”, esclarece la doctora González Enguita.

Los síntomas más característicos son:
  • Dolor  o molestia en la zona baja del abdomen.
  • Micción muy muy frecuente. Cada pocos minutos, las mujeres tienen ganas de orinar cuanto antes, muchas veces con urgencia: deseo intenso que obliga a ir a con prisas; puede, incluso, que llegue a perder orina camino del inodoro.
  • Con la micción solo expulsa gotas contadas y, además, no se queda aliviada.
  • La orina es como un fuego sobre la uretra, muy, muy molesta, como un ardor, una quemazón.
  • En ocasiones, la orina es hematúrica (orina con sangre), rojiza o de aspecto sonrosado.
  • Cursa sin fiebre pero no se descarta la lectura de alguna décima en el termómetro.
  • Puede aparecer cierto malestar general con escalofríos.

Diagnóstico de una cistitis con tira reactiva o antibiograma

“Cuando una mujer acude a su médico con estos síntomas, se suele realiza un estudio inicial basado en los datos químicos de la orina mediante una tira reactiva, que identifica leucocitos, hematíes, nitritos, etc. Este estudio básico es suficiente cuando se sufre una cistitis por primera vez, estamos ante una mujer joven sin enfermedades y/o no tiene factores de riesgo”, dice.

“Pero cuando estamos ante mujer que sufre cuadros de repetición, o tiene otras enfermedades o factores de riesgo, es preciso realizar un cultivo de orina para identificar la bacteria responsable y su sensibilidad a los antibióticos, lo que se denomina antibiograma”, añade.

Se denomina cistitis de repetición cuando se sufren mas de dos episodios en seis meses o tres en el transcurso de un año.

Cuando la vejiga esta muy muy inflamada, sobre todo después de varias crisis de repetición, la infección bacteriana puede subir desde la vejiga a los riñones y provocar la tan temida pielonefritis aguada. Puede llevar a la sepsis y a fallos múltiples en este órgano bilateral.

“Cuando esto ocurre, en uno o los dos riñones, estamos antes un cuadro de infección urinaria complicada. Cursa con fiebre, deterioro del estado general de salud, alteración analítica sanguínea y afección renal. Y es bastante habitual que aparezca con las primeras relaciones sexuales, por ello se denomina Pielonefritis de la Noche de Bodas o de la Luna de Miel“, menciona.

Guerra de guerrillas contra la cistitis

Los síntomas tan molestos precipitan la toma de antibióticos sin esperar el resultados del cultivo y la sensibilidad del antibiograma: “Ante un primer cuadro de cistitis, se piensa en la bacteria E. Coli y se puede aconsejar de manera empírica la toma de un antibiótico, siendo el de primera elección la Fosfomicina Trometamol”, plantea.

Ante cuadros de cistitis de repetición lo más adecuado es estudiar a fondo la bacteria responsable y el antibiótico más adecuado y de más sensibilidad antibacteriana.

También se pueden aliviar los síntomas con calor local, en la zona baja del abdomen; con la ingesta de analgésicos y antiinflamatorios; bebiendo mucha más agua y mayor número de veces… ayuda sobre manera a reducir el cuadro sintomático y a sobrellevar las molestias de la cistitis hasta conocer cuál es el antibiótico mas adecuado para cada infección.

Dra. Carmen González Enguita.
MI CONSEJO FINAL: “Siempre estará orientado hacia la prevención de la cistitis. Por tanto, indico que es fundamental visitar a la especialista cuando aparezcan los primeros síntomas para que se realice un buen diagnóstico con el que conseguir el tratamiento más inequívoco posible, más aún en las cistitis de repetición. Debemos evitar que las bacterias lleguen a la vejiga y a los riñones, en los peores casos. A priori, hay que beber 1,5 litros de agua al día. Miccionar con frecuencia, vaciando la vejiga. Prestaremos mucha atención a nuestra higiena general y en especial del suelo pélvico, anal y genital, máxime en periodos de estreñimiento o por problemas digestivos. Y recalco al principal agente de la infección, las relaciones sexuales. Mejor disfrutar a tope de nuestra pareja sin tener que acalorarnos corriendo por los pasillos para llegar al baño”. Fotografías de Carlos González.

“Desde el punto de vista de la prevención, y solo para mujeres con cistitis de repetición, cabe, bajo indicación médica, el uso de vacunas creadas a partir de las propias bacterias presentes en la orina de la mujer enferma, la toma de probióticos específicos, protocianidinas (PAC) del arándano rojo americano, preparados D-Manosa (ciertos compuestos sacáridos del melocotón, naranja, manzana, etc.), vitaminas, ácido hialurónico intravesical o el  condroitin sulfato (GAGS) que podemos introducir dentro de la vejiga a través de una sonda para fortalecer la pared vesical”, concluye la doctora Carmen González Enguita.

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