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Vacaciones en salud (I)

Llega el período estival y, con él, las vacaciones: una pausa necesaria en nuestra rutina para desconectar, disfrutar de la familia y los amigos, y descansar. Te dejamos un sencillo decálogo para disfrutar de un verano sin sobresaltos.

Vacaciones en salud (I)

1.   Cuida tu piel

La piel protege nuestro organismo del exterior, pero si no la protegemos adecuadamente del sol, además de sequedad podemos multiplicar las posibilidades de sufrir cáncer cutáneo, envejecimiento precoz y manchas solares. La clave para evitar estos daños está en la prevención: utilizar un fotoprotector adecuado a nuestro tipo de piel, no exponerse al sol en las horas centrales del día e hidratarse con frecuencia. La aplicación de una crema hidratante que contenga humectantes (urea, ácido láctico, ácido hialurónico), y que aporte ácidos grasos o ceramidas, evitará la sequedad cutánea y la alteración de la función barrera cutánea.

2. ¡No te olvides de los ojos!

Durante el verano nuestra salud ocular puede verse afectada. Además de producir irritación por el cloro, el agua de las piscinas es un hábitat favorable para el desarrollo de la queratitis por acanthamoeba, un organismo celular que afecta a los portadores de lentes de contacto. En estos casos, utilizar gafas de natación es la mejor manera de prevención.

También debemos proteger nuestros ojos de la radiación UV, especialmente entre horas centrales del día, con gafas de sol homologadas. Si no lo hacemos podemos desarrollar queratitis actínica, patología que suele manifestarse con dolor, fotofobia, lagrimeo y ojo rojo, afecciones de la retina, o acelerar el proceso de la catarata (se relaciona con la cantidad recibida en los primeros años de vida).

Finalmente, en verano puede aparecer el pterigion, que consiste en un crecimiento anormal de tejido sobre la córnea. Quien lo padece tiene la sensación de tener un cuerpo extraño en el ojo y éste tiene una apariencia congestiva (ojo rojo).

3.   El botiquín en vacaciones

Para evitar contratiempos no deseados en vacaciones es importante preparar un botiquín completo. Lo que no puede faltar en un buen botiquín de verano es: una crema de protección solar adecuada para nuestro tipo de piel, antiséptico, gasas y tiritas para curar pequeños cortes y heridas, analgésicos como el paracetamol para tratar dolores leves, pastillas antimareo, repelente de mosquitos y antihistamínico tópico para picaduras. Si viajamos a países con diferentes hábitos alimenticios y difícil acceso a medicamentos, es importante no olvidar antidiarreicos, antinauseosos y protectores de estómago. El botiquín debe conservarse en un lugar fresco y seco y evitar transportarlo en el maletero, ya que las elevadas temperaturas pueden dañar los medicamentos.

4.   ¿Picaduras?

  • MOSQUITO TIGRE. En verano son frecuentes las picaduras de mosquitos, en general sin más complicaciones que picor o un leve dolor. Sin embargo, en personas con alergia o hipersensibilidad puede ser mortal, si la picadura es en la zona del cuello o de la cara. El mosquito tigre atraviesa la ropa, ataca de día y de noche, y se siente atraído por los olores y colores vivos, por lo que se recomienda no usar perfume y vestir colores neutros. Para evitar la picadura conviene usar un repelente y cuando se ha producido, usar agua fría para la hinchazón y una crema con corticoide para el picor.
  • MEDUSAS. La crema solar es “un buen aislante” que, aunque no evita las picaduras de medusa, sí actúa como película protectora que reduce el número de células urticantes que se activan y con ello las molestias. ¿Cómo actuar ante una picadura de medusa? Si no tienes cerca un puesto de Cruz Roja o un socorrista a quien acudir, lava la zona con agua salada para evitar que se extienda la lesión; si tienes un tentáculo clavado, hay que extraerlo con guantes (el vinagre puede ayudar a desprenderlo); aplica hielo con un paño o toalla para evitar quemar la piel o compresas frías para aliviar el escozor. Es posible que te pauten una pomada con antihistamínicos o corticoides.

5. Calor sin riesgos

  • EL GOLPE DE CALOR. Consiste en una situación de fallo multiorgánico debido a una elevación extrema y descontrolada de la temperatura corporal. Los primeros síntomas son la fiebre elevada (más de 40ºC) y la alteración del nivel de consciencia, que va desde la confusión o estupor hasta el coma. Ante una persona afectada, debemos iniciar medidas de enfriamiento, desnudando al paciente y aplicándole lavados continuos con agua o compresas frías, y trasladarla al hospital más cercano. Para prevenirlo, debemos evitar la exposición prolongada al calor en horas de máxima intensidad solar, utilizar protección para la cabeza y ropa fresca, así como una hidratación constante, sobre todo en las personas más vulnerables, niños, ancianos y personas con enfermedades crónicas.
  • EL CORTE DE DIGESTIÓN. Es en realidad un síncope o pérdida de consciencia debido a un cambio muy brusco de la temperatura corporal, que suele producirse tras el baño en aguas frías, y que llamamos técnicamente “hidrocución“. Es más probable cuanto más fuerte sea el cambio de temperatura, si ha habido previamente exposición prolongada al sol, ejercicio físico o comida copiosa, o si se han ingerido alcohol o psicofármacos. Antes de sufrir el desvanecimiento en el agua, la persona puede notar síntomas de alarma como sopor, mareo, dolor de cabeza o zumbido de oídos, lo que debería llevarle a salir del agua con premura y pedir ayuda por si acontece el desmayo.

6. Cambio de hábitos: el sueño

El sueño es una parte fundamental de nuestra vida ya que durante éste nos recuperamos del desgaste energético diario, además nos ayuda a fijar los recuerdos. Es por esto que los problemas de sueño van asociados a problemas de memoria. En la etapa estival, al ser las noches más cortas, y tener un cambio de horarios de levantarnos y acostarnos, es importante fomentar la siesta para descansar un número de horas adecuado.

7.   Cambio de hábitos: la dieta

  • EL CHIRINGUITO. La comida saludable no está reñida forzosamente con el chiringuito; escoge platos y alimentos frescos y ligeros como ensaladas,  sopas frías, gazpachos y salmorejo. Un plato de arroz o una fideuà es una opción perfecta si se acompaña de una ensalada y fruta de postre. Eso sí, asegúrate de que la mayonesa no es casera, sino comercial, y de que las tortillas están bien cuajadas o se han hecho con huevo  pasteurizado.
  • PESCADO CRUDO. El consumo de pescado crudo o poco cocinado supone un riesgo, por la posible presencia de Anisakis simplex.
  • HELADOS. El elevado aporte energético, de azúcares y de  grasas saturadas de algunos helados y postres dulces aconseja consumirlos con moderación y sólo de vez en cuando.
  • BEBIDAS. Cervezas, tintos de verano y sangrías son bebidas de baja graduación, pero se ha de  controlar su consumo para que no se conviertan  en fuente de alcohol y de calorías. ¡Y cuidado con las bebidas carbonatadas! Aunque apetecen mucho en verano es importante moderar su consumo por dos motivos. En primer lugar, por su contenido en azúcar, aumentan el riesgo de sufrir caries dental. Y, en segundo lugar, estas bebidas, a causa de su contenido gaseoso en combinación con los azúcares o edulcorantes, pueden generar desgastes en el esmalte dental, que producen unas lesiones llamadas “erosiones”.
  • GASTROENTERITIS. Las gastroenteritis agudas suelen ir acompañadas de vómitos, aumento en el número de deposiciones, diarreas, fiebre elevada e intolerancia oral. La mayor parte de estos problemas en verano tienen como origen una intoxicación alimenticia siendo el principal peligro una deshidratación severa, sobre todo en niños y personas mayores. Para prevenir un cuadro de problemas gastrointestinales en verano es básica la higiene de las manos antes de preparar los alimentos y consumir, preferentemente, comida recién elaborada o bien refrigerada, ya que el calor puede alterar su estado.
  • ESTREÑIMIENTO. Es una dolencia frecuente que se produce por los cambios de hábitos de las vacaciones: cambios en la alimentación, sedentarismo, viajes largos, …). Hablamos de estreñimiento cuando vamos al baño menos de 3 veces a la semana y nos supone un esfuerzo. Para evitarlo: bebe abundante agua; basa tu alimentación en frutas y verduras ricas en fibra (sandía, albaricoques, kiwis, patatas, puerros…), no comas rápido, tómate su tiempo para comer, facilitará la digestión, haz ejercicio (nada, camina a la orilla del mar….) y no tomes medicamentos si no han sido prescritos por tu médico.

8. Cambio de hábitos: infecciones urinarias

Las infecciones del tracto urinario constituyen una de las patologías infecciosas más frecuentes, y entre el 75 y el 95% de los episodios están causados por la bacteria E. Coli. La padecen especialmente las mujeres, y en verano aumenta el número de casos porque la humedad posterior al baño en la piscina o en la playa favorece el crecimiento de dicha bacteria. Destacamos como síntomas principales: la presencia de presión en la parte inferior de la pelvis, dolor o escozor al orinar, necesidad urgente de ir al baño, y micciones escasas y frecuentes.

Recomendaciones para evitar la cistitis: no permanecer con el húmedo, consumir arándano rojo, porque este fruto tiene propiedades que impiden la repetición de las infecciones urinarias, ingerir un mínimo de 1,5 litros de líquido al día: el líquido ayuda a eliminar de forma más rápida las bacterias del aparato urinario, orinar con frecuencia, pues el crecimiento bacteriano es mayor cuanto más tiempo permanece la orina en la vejiga, combatir el estreñimiento para que los gérmenes no puedan colonizar los tejidos cercanos al tracto urinario, usar jabones neutros en la limpieza de la zona íntima, ir al servicio antes y después de mantener relaciones sexuales, pues la actividad sexual incrementa hasta 40 veces el riesgo de infección, utilizar ropa interior de algodón y evitar prendas ajustadas, ya que favorecen la transpiración y, por tanto, la proliferación de microbios. Además, no es aconsejable el uso de tampones, ya que favorecen la humedad y la colonización de bacterias.

9.   Deportes al aire libre: mar y montaña

Llega el verano y, con él, cambian nuestras rutinas deportivas. La natación, el submarinismo, el windsurf, el surf, la vela y el esquí acuático, entre otros, son actividades refrescantes, entretenidas y se convierten en manera ideal de pasar el rato. Sin embargo, a menudo pueden convertirse en fuente de lesiones.

Como norma general y al igual que en todos los deportes al aire libre, hay que tener especial cuidado en lo que a la protección de nuestra piel se refiere.

Por otro lado, es muy importante someterse a una valoración médico-deportiva antes de iniciarse en estos deportes.  Pocos saben que, por ejemplo, el windsurf o la vela  implican un uso intensivo de los brazos y de la parte superior del cuerpo, requieren estar bastante en forma y, sin una preparación previa, pueden provocar lesiones localizadas en el hombro, codo y muñeca o, en el caso del submarinismo, está contraindicado en personas con problemas cardiovasculares, de oído y, sobre todo, de diabetes.

Respecto a los deportes de montaña, la práctica en verano exige llevar una vestimenta adecuada al clima y un calzado práctico. Lleva siempre encima una pieza de fruta, o frutos secos o barritas energéticas, del mismo modo que agua o alguna bebida isotónica para reponer las perdidas. Un mínimo botiquín con lo necesario para los contratiempos más frecuentes (pequeños esguinces, rozaduras y ampollas) es también imprescindible. Es aconsejable no afrontar las actividades de montaña sin un mínimo de condición física de base.

Recuerda: conocer bien nuestro cuerpo nos permite disfrutar de una manera más sana y segura de la práctica deportiva, también en verano.

10. Piscinas y playas

  • RIESGOS DE LESIONES. Las lesiones traumatológicas más frecuentes que ocurren en las piscinas suelen ser caídas al resbalar por no llevar protección adecuada en los pies en áreas húmedas (accesos, vestuarios, duchas…). En la mayoría de casos la zona afectada es el tobillo. Menos frecuentes son las lesiones cervicales debidas a lanzamientos sin la debida precaución. Para prevenir estos riesgos es importante cumplir las normas, sencillas y claras, que están expuestas en los recintos adecuados de las piscinas. En playas recuerda el peligro que supone tirarse de las rocas: podrías sufrir un traumatismo o lesión medular.
  • PIES. Las ampollas y rozaduras aparecen con más frecuencia en los cambios estacionales del calzado. No debemos retirar la piel, solo debemos drenarlas y protegerlas, de igual manera que las rozaduras,  con apósitos acolchados adherentes. En el caso de los hongos, o “pie de atleta”,  el mejor tratamiento es la prevención,  no debemos ir descalzos en zonas comunes de gimnasios, piscinas, duchas públicas, etc… En esta época del año,  al exponer el pie al aire libre y a las altas temperaturas, la piel se deshidrata y se pueden formar en los talones las durezas y las dichosas grietas, en estos casos, debemos mantener el pie hidratado, con cremas de urea u otros quera-tolíticos, incluso aplicar en la zona vaselina pura.
  • OTITIS. Es la patología otorrinolaringológica más común en verano. Se debe a la exposición al agua y casi siempre está asociada a tapones de cerumen o a alteraciones en el conducto auditivo. Para prevenir esta infección es recomendable limpiar los tapones de cerumen antes de la época de baños. También se recomienda el uso de tapones para el baño o la utilización de gotas en las personas predispuestas. La otitis relacionada con el buceo (barotrauma), muy frecuente en verano, se debe a una alteración en la presión del oído medio durante la inmersión que se produce por un problema de compensación de presiones al descender al fondo o al ascender. Para evitar lesiones se recomienda a las personas interesadas en bucear que realicen un curso de buceo en condiciones que les enseñen las técnicas de compensación de presión en el oído.

Bonus track: desconexión de la rutina

La rutina nos da seguridad y comodidad, pero también hay que desconectar de ella para que sea “saludable” y poner fin al estrés. El verano es y debe ser un período de descanso físico y mental,  y conseguirlo requiere aprendizaje:

  • Apaga tu smartphone o déjalo en modo teléfono y atiende sólo llamadas urgentes. Si no puedes “desconectarte” del correo, fija una hora al día y limite el tiempo que le dedicas.
  • Conviértete en una prioridad. ¿Qué te encantaría hacer y aplazas continuamente?
  • Pregúntate qué podrías hacer diferente hoy. Improvisa planes.
  • Sorprende a las personas de tu vida ¿Qué podrías hacer que no esperan y les haga más felices?

 

No te pierdas la próxima semana: Vacaciones en salud (II). Grupos de riesgo: niños, embarazadas, ancianos

 

Este texto ha sido elaborado a partir de las reflexiones de los siguientes especialistas de Grupo Hospitalario Quirón:

 

Antonio de Dios (Psicología Hospital Quirón Marbella); Dr. Carlos Ruiz Escudero (Jefe del Servicio de Otorrinolaringología de Hospital Universitario Quirón Madrid); Claudio Domínguez (Podólogo Hospital Quirón Sagrado Corazón y Hospital Quirón Campo de Gibraltar); Elena Pérez Montero (Nutrición Hospital Universitario Quirón Madrid); Dr. Enmanuel Barberá (Oftalmología Centro Oftalmológico Quirón A Coruña); Dra. Eulàlia Baselga (Dermatología Pediátrica Hospital Universitari Quirón Dexeus – Barcelona); Eva Fernández López de Vicuña (Responsable del Servicio de Farmacia Hospital Quirón Vitoria); Dr. Francisco José Sarasa (Unidad de Medicina del Deporte Trayner – Hospital Quirón Zaragoza); Dr. Fulgencio Molina Zapata (Traumatología y Cirugía Ortopédica, Jefe de Urgencias Hospital Quirón Murcia); Dra. Isabel Martín Garrido (Medicina Interna Hospital Quirón San Camilo – Madrid); Dr. Javier Moreno Izarra (Medicina Interna Hospital Quirón Marbella y Hospital Quirón Campo de Gibraltar); Dr. José Alcázar (Jefe de Neumología Hospital Quirón Málaga); Dr. José Antonio Gallego Sánchez (Jefe de Urología Hospital Quirón Bizkaia); Dr. Juan Enrique Costell López (Urgencias Hospital Quirón Torrevieja); Dra. Lidia Carpio (Dra. Unidad de Medicina y Fisiología aplicada al Deporte y la Actividad Física Hospital Quirón Palmaplanas); Dra. Mª Pilar García Muret (Dermatología Hospital Quirón Barcelona); Dra. Marina Rodríguez (Dermatología Hospital Quirón Tenerife y Hospital Quirón Costa Adeje); Dr. Miguel Beltrán (Jefe del Sevicio de Odontología y Ortodoncia Hospital Quirón Valencia).

 

La finalidad de este blog es proporcionar información de salud que, en ningún caso, sustituye la consulta con su médico. Este blog está sujeto a moderación, de manera que se excluyen de él los comentarios ofensivos, publicitarios, o que no se consideren oportunos en relación con el tema que trata cada uno de los artículos.

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