La gimnasia artística de los Juegos Olímpicos de París 2024 ha finalizado este lunes con las últimas finales por aparatos: barra de equilibrios y suelo femeninas, en las que la estadounidense Simone Biles no ha tenido su mejor día.
Una caída en la barra de equilibrio ha dejado fuera del podio a la gimnasta y dos salidas del tapiz en suelo la ha situado en el segundo lugar, con la medalla de plata, mientras que el oro lo ganaba la brasileña Rebeca Andrade.
Con tres medallas de oro (equipos, individual y salto) y una de plata (suelo), Biles ha demostrado en París su proceso de recuperación en sus problemas de salud mental.

La que fue estrella indiscutible de los Juegos Olímpicos de Río se quebró en 2021, en los de Tokio, donde renunció a participar en las finales por equipos e individual. En un acto de valentía reconoció padecer problemas de salud mental al perder la confianza.
«Hay momentos en los que un deportista tiene que ser capaz de parar, revisar y cambiar. Y esos son lo deportistas que siguen. Simone Biles tiene esa habilidad, es como el ave fénix», considera el psicólogo especializado en deporte y actividad física David Llopis.
Para el experto, “llega un momento en la vida de muchos deportistas que necesitan un cambio. Hay un agotamiento mental, la persona está vacía y esos momentos de crisis deportiva, que suele ir también relacionada con situaciones personales, son momentos muy buenos para revisar al deportista en su globalidad».
«Simone Biles -indica- no solamente refleja que a veces es necesario parar, sino que al parar te puedes recuperar y llegar al mismo nivel que estabas, al buen rendimiento».
Participar y ganar con una sonrisa
La deportista Simone Biles ha mostrado en París su faceta más sonriente, segura y contundente en la competición.
Robert Andrews, el terapeuta de la gimnasta estadounidense, ha sido quien le ha ayudado en este proceso de recuperación de la confianza y para ello le recomendó que dejara de lado la imagen de la deportista que sufre, que se divirtiera en la competición y plasmase en sus ejercicios su personalidad extrovertida.
Cuando una persona pasa una crisis, olvida su esencia. Parte del trabajo psicológico se centra en reconectar con la personalidad arrinconada.
“Estamos volviendo a ver a la gimnasta que era, la gimnasta que disfruta el momento, que está centrada en ella y en hacer cada rutina de forma correcta”, señala el director del máster de Psicología del Deporte de Florida Universitaria.

El acto de valentía de Simone Biles
Ese disfrute se plasma en vídeos en redes donde se ve a Simone Bales no solo pletórica en la competición, también en el pabellón, donde hace coreografías con sus compañeras de equipo para las redes sociales y conecta con el público con una gran sonrisa.
Pero para llegar a este estado de positivismo, la gimnasta ha tenido que cuidar su salud mental.
Un salto errático de Biles en la final por equipos en Tokio, en el año 2021, fue el detonante para que la deportista abandonara el resto de las competiciones.
“Después de la actuación que hice, no quería seguir. Tengo que centrarme en mi salud mental. Creo que la salud mental está más presente en el deporte ahora mismo”, dijo entonces la gimnasta.

Para el psicólogo deportivo Cristian Fernández que Biles reconociera problemas de salud mental es un acto de valentía.
“Es digno de elogio estar delante de su sueño y ser capaz de echarse a un lado al reconocer que ese momento no era bueno para ella, tuvo la fortaleza de admitir sus problemas psicológicos”, subraya el especialista del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.
Y considera que también es un ejemplo para otros deportistas que pasen por situaciones similares, sirve para “cruzar barreras” y eliminar los tabúes sobre la salud mental.
La presión fue suficiente para que Biles se rompiera en plena competición, pero también pudo influir el alto nivel de exigencia de la gimnasia femenina con intensos entrenamientos, haber padecido trastornos en la alimentación y abusos sexuales en el pasado por parte del médico del equipo nacional de gimnasia de Estados Unidos, Larry Nassar. Motivos suficientes para minar la salud mental.
“Esto no ha sido algo que ocurra de repente, es una herida emocional que Simone Biles ha podido desarrollar a lo largo del tiempo”, apunta Cristian Fernández.
Una herida que va sanando. Simone Biles ha renacido de las cenizas, como el ave fénix, y en París ha vuelto a brillar con la luz del oro olímpico.
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