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La valentía de la gimnasta Simone Biles

Fue la estrella indiscutible de los Juegos Olímpicos de Río y ahora, en los de Tokio, tenía todas las miradas puestas en ella. La gimnasta estadounidense Simone Biles se ha quebrado en plena competición y ha renunciado a participar en las finales por equipos e individual. En un acto de valentía ha reconocido padecer problemas de salud mental

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La estadounidense Simone Biles compite en la prueba de salto de caballo de Gimnasia Artística durante los Juegos Olímpicos 2020, este domingo en el Centro de Gimnasia de Ariake de Tokio (Japón). EFE/ Alberto Estévez

Un salto errático de Biles en la final por equipos del pasado martes fue el detonante para que abandonara. Poco después, la federación estadounidense anunciaba su retirada en esta categoría por problemas de salud mental y dejaba abierta su participación la próxima semana a las competiciones individuales de aparatos.

“Después de la actuación que hice, no quería seguir. Tengo que centrarme en mi salud mental. Creo que la salud mental está más presente en el deporte ahora mismo”, ha dicho la gimnasta.

Para el psicólogo deportivo Cristian Fernández que Biles haya reconocido problemas de salud mental es un acto de valentía.

“Es digno de elogio estar delante de su sueño y ser capaz de echarse a un lado al reconocer que ese momento no es bueno para ella, ha tenido la fortaleza de admitir sus problemas psicológicos”, subraya el especialista del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.

Y considera que también es un ejemplo para otros deportistas que pasen por situaciones similares, sirve para “cruzar barreras” y eliminar los tabúes sobre la salud mental.

Pero también le puede pasar factura con el tiempo: “Puede tener sentimiento de culpa al sentir que ha podido fallar a sus compañeras de equipo y, a largo plazo, verlo como también como una oportunidad perdida”.

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Simone Biles durante la final por equipos femeninos durante los eventos de Gimnasia Artística de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.
EFE/EPA/HOW HWEE YOUNG

La herida emocional de Simon Biles

Tras ganar cinco medallas, cuatro de ellas de oro, en los juegos de Río 2016, el foco estaba puesto en ella cinco años después.

Presión suficiente para que se rompa en plena competición, pero también por el alto nivel de exigencia de la gimnasia femenina con intensos entrenamientos o trastornos en la alimentación y por los abusos sexuales que sufrió en el pasado por parte del médico del equipo nacional de gimnasia de Estados Unidos, Larry Nassar. Motivos suficientes para minar la salud mental.

“Esto no ha sido algo que haya ocurrido de repente, es una herida emocional que Simone Biles ha podido desarrollar a lo largo del tiempo”, apunta Cristian Fernández.

La gimnasta ha reconocido en redes sociales la gran presión que sufre: “Ya no confío tanto en mí misma. Tal vez sea por hacerme mayor. Hubo un par de días en los que todo el mundo te tuiteaba y sentías el peso del mundo. No somos sólo atletas. Somos personas al fin y al cabo y a veces hay que dar un paso atrás”.

Un paso atrás para coger fuerza ya que todavía está en el aire si la superestrella de la gimnasia femenina participará la próxima semana en las finales por aparatos.

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