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Cuatro errores a la hora de calzar a los niños en verano

Los podólogos recuerdan que es común que los padres cometan algunos errores a la hora de escoger el calzado de verano de sus hijos, lo que afecta directamente a la salud de sus pies. La primera regla que debe cumplir el calzado estival infantil es que esté atado al tobillo

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EFE/ Rodrigo Jiménez

El Colegio de Podólogos de la Comunidad Valenciana advierte de los errores más comunes que cometen los adultos a la hora de calzar a los niños en verano y que afectan a la salud de sus pies.

Los podólogos han destacado que los cuatro errores más frecuentes son:

  • Intentar calzar a los niños con el mismo estilo de zapatos o similar que los adultos
  • Utilizar diseños con suelas extremadamente gruesas, que simulan los zancos, o extremadamente finas, que pueden permitir que llegue a la planta del pie un cristal o las piedras de la calle
  • Heredar calzado que ha sido utilizado por otros niños
  • Utilizar un calzado que no sujete el tobillo

Las principales consecuencias de un calzado inadecuado a edades tempranas son traumatismos, caídas frecuentes, dificultad para caminar o alteración de la marcha.

También es frecuente que el niño no quiera andar o que se toque el pie con frecuencia. Este gesto es común cuando tienen dificultad para quejarse, pero sienten molestias al caminar. Además, se puede agravar alguna patología o alteración de la marcha que no haya sido diagnosticada todavía.

“Es imprescindible que el calzado de verano de los niños esté atado al tobillo. Los niños están en movimiento continuamente, juegan , saltan, corren, y necesitan unos zapatos o sandalias que sigan el movimiento del pie y lo protejan”, sostiene Pilar Nieto, presidenta de este Colegio de Podólogos.

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Las chanclas y los tipo crocks sólo son recomendables para uso corto y puntual en playas o piscinas. EFE/ ZURAB KURTSIKIDZE

¿Cómo elegir el calzado de verano de los niños?

Recomendaciones básicas a tener cuenta son: plantillas no almohadilladas, con puntera redonda, ancha, alta y reforzada; que la caña sea alta pero no sobrepase el talón por detrás; forros interiores transpirables y sin costuras, con horma confeccionada en piel natural y suela sea de cuero (nunca de plástico), flexible y antideslizante, que sujete bien el pie sin apretar (con cierres como velcro, cordones o hebillas).

“Es importante tener en cuenta que los niños tienen morfotipos como los adultos y no todo el calzado es válido para todos los niños. Eso sí, lo que todos tienen que tener en común es la buena sujeción del tobillo”, remarca Pilar Nieto.

En los más pequeños, que corren y dan giros, un calzado sujeto al tobillo evitará posibles torceduras y les dará más seguridad.

Para momentos concretos, se pueden tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Para la montaña, puede ser interesante un deportivo con tela más fina y una buena suela que agarre a la tierra y proteja sus dedos.

  • En zonas urbanas o de playa, se puede optar por un calzado de tela cerrado o una sandalia de piel.

  • Para los niños que tengan menos habilidad de movimiento o se caigan más, se recomienda utilizar un tipo de sandalia o chancla cangrejera, que sea fresquita pero mantenga el pie con mucha sujeción.

  • Para dar paseos cortos, se aconseja un calzado de pieles naturales, que puede ser combinado con telas, aunque hay que tener en cuenta que podrán aparecer las primeras rozaduras.

  • En niños con pieles atópicas, se recomienda probar el calzado primero por casa para ver que no tenemos excesivos roces o pequeñas manchas eritematosas.

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