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Bebidas fermentadas contra la enfermedad cardiovascular

Las bebidas fermentadas, como la cerveza o el vino, tienen efectos protectores frente a la enfermedad cardiovascular siempre y cuando su consumo sea moderado y se combine con un estilo de vida saludable a base de dieta mediterránea, ejercicio y no fumar, aunque la edad y los genes también condicionan

Bebidas fermentadas contra la enfermedad cardiovascular
EFE/Geoff Caddick

Los doctores Juan José y Lina Badimón, hermanos y unidos por su tarea de investigar las enfermedades cardiovasculares, pusieron de nuevo sobre la mesa los beneficios de estas bebidas que ayudan, entre otras cosas, a potenciar el colesterol “bueno” (HDL).

Juan José Badimón, director de la Unidad de Arterotrombosis de la Escuela de Medicina de Monte Sinaí de Nueva York, y Lina Badimón, directora del Centro de Investigación Cardiovascular de Barcelona (CSIC-ICCC),  inauguraron hoy con sus conferencias las XVIII Jornadas de Nutrición Práctica y IX Congreso Internacional de Nutrición que se celebran en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.

Los hermanos Badimón coincidieron en confirmar los efectos beneficios de las bebidas fermentadas sobre el sistema cardiovascular.

El profesor Badimón recordó que la dieta es uno de los factores de riesgo en la enfermedad cardiovascular cuya tasa de prevalencia va en aumento en los países desarrollados y que en Europa causa el 47% de las muertes. Enfermedad que se puede convertir en una “pandemia” en todo tipo de sociedades.

Una dieta rica en grasas provoca arterioesclerosis o estrechamiento de las paredes de los vasos medios y grandes hasta dificultar el paso de la sangre. Por esta razón, la dieta mediterránea se posiciona como un protector frente a estas enfermedades al contener bajo contenido de grasas saturadas, alto de poliinsaturadas (aceite de oliva), pescado, frutas, verduras y frutos secos,  fibra y una ingesta moderada de alcohol.

Diferentes estudios epidemiológicos demuestran que un consumo moderado, pero solo moderado, puede incrementar el colesterol “bueno” HDL,  bajar la hipertensión y tener beneficios a  nivel cognitivo, entre otros.

Pero este valor positivo de las bebidas fermentadas solo se ha visto asociado a un consumo moderado ya que si se pasa de cinco vasos al día, se convierte un hábito crónico perjudicial.

“Si bebes mucho vas a morir con las coronarias limpias pero con el hígado deshecho”, apuntó el profesor.

La catedrática Lina Badimón explicó que los efectos de las bebidas fermentadas está ya demostrado y que hay datos que reflejan que pueden reducir la mortalidad en torno al 33% en el caso de arteroesclerosis, una enfermedad que aparece en edades tempranas pero que no se manifiesta (infarto, embolia…) hasta la edad adulta.

¿Qué es un consumo moderado de alcohol?

Lina Badimón indicó que una ingesta moderada de bebidas fermentadas con alcohol se sitúa en 30 gramos al día para un hombre (equivalente a 3 cervezas) y 20 gramos al día para una mujer (2 cervezas). Si se trata de vino se deben reducir estas dosis.

La cerveza tiene un alto contenido en antioxidantes, sobre todo por la proteína lupulina, y sus propiedades nutricionales también tienen efectos positivos sobre el cáncer de colon, el colesterol y la hipertensión, “siempre que se tome de forma moderada y asociada a las comidas”.

Además hay estudios en marcha que intentan demostrar si repercute también ante el alzhéimer, la osteoporosis, la diabetes mellitus, los efectos de la menopausia y el cáncer.

Un estudio realizado por el equipo de Lina Badimón, practicado en cerdos, sugiere que la cerveza podría ejercer efectos protectores en adultos con factores de riesgo pero sin la enfermedad cardiovascular previa y también constataron que puede procurar una cardioprotección tras sufrir un infarto de miocardio.

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