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Bebés a flor de piel

La dermis de los bebés, por sus características propias, requiere unos cuidados específicos para mantener su elasticidad y evitar la irritación. Una experta en pediatría, participante en la elaboración de una guía específica, ofrece recomendaciones básicas para que el recién nacido goce de una piel sana

Bebés a flor de piel
Foto cedida por BabyKeeper

Recientes investigaciones han demostrado que existen diferencias entre la piel adulta y la del bebé. La función barrera de la dermis del recién nacido necesita madurar antes de adquirir su pleno funcionamiento, por lo que esto debe ser tenido en cuenta.

La doctora Alicia Mirada Vives, coordinadora de la Unidad de Neonatal del Hospital Universitari Mutua Terrasa, explica a EFEsalud cuáles son las pautas para el correcto cuidado de la piel de los más pequeños.

La experta ha participado en la revisión sistemática de diversos estudios que han servido de referencia para la elaboración de la “Guía de cuidados de la piel del recién nacido y del bebé“.

“Hasta la fecha existía muy poca evidencia científica sobre este tema, y lo cierto es que el cuidado de la piel del bebé por parte de los padres está influenciada por las costumbres sociales y familiares, fuertemente arraigadas. Ahora que disponemos de información científica, hemos querido ordenarla y trasladarla a los padres en forma de recomendaciones abiertas y consensuadas”, ha afirmado.

Cuidados específicos para pieles sensibles

El cerebro tarda en completar su desarrollo aproximadamente 20 años y los pulmones o el tubo digestivo seis, lo mismo sucede con la piel. Cuando nacemos pensamos que está totalmente lista para exponerla a diferentes factores o sustancias químicas que podrían ser perjudiciales y suponer un riesgo para la salud.

Según ha explicado la doctora Mirada “la piel de los bebé tiene menos capas, la última es el estrato córneo es más delgada, las células están menos pegadas y son un poco más pequeñas. Hablamos de pieles más sensibles”.

Al ser más vulnerables, y al estar las células más distantes entre ellas provoca que facilite el acceso de agua y que se escape más agua, es decir, “se hidrata con un baño y se deshidrata con el aire”, por esto requiere de cuidados especiales.

La importancia de un cuidado adecuado

La función principal de la barrera cutánea es proteger contra la entrada de infecciones o sustancias tóxicas. Por ejemplo, “si nos equivocamos y aplicamos al bebé crema con cortisona por todo el cuerpo, le va a entrar una cantidad brutal ya que su piel es más porosa”, explica la experta.

El baño, además de formar parte del cuidado e higiene del bebé, implica un momento de contacto íntimo con los padres. La evidencia científica indica que éste debe de realizarse durante las primeras semanas de vida un máximo de 2 ó 3 veces a la semana con una duración aproximada de cinco minutos.

“El jabón utilizado debe ser suave, por ejemplo un jabón líquido o un syndet (gel sin jabón), en pequeña cantidad, distribuido con la mano y de forma ligera”, explica la doctora.

Respecto a la limpieza por partes hasta la caída del cordón umbilical, la experta indica que “no es agradable para el bebé, pero es una forma de evitar que el cordón se reblandezca y se ralentice su caída; por tanto se trata de una práctica tradicional adecuada y eficaz”.

Espalda de un bebé
EFE/Amazon Watch

No obstante “los estudios indican que si realizamos un baño completo de forma rápida y secando adecuadamente el área del cordón umbilical, los tiempos de caída del cordón son los mismos que los correspondientes a la limpieza por partes”, asevera.

En relación a la hidratación, la doctora Mirada aclara que, “es mejor realizar el humedecimiento varias veces al día que poner una gran cantidad de producto”.

En principio, “es suficiente la hidratación una o dos veces al día y a ser posible después del baño, con productos convenientemente controlados como pueden ser emolientes y aceites con poca mezcla de sustancias”, aconseja.

Respecto de la protección solar en bebés, nos recuerda que los más pequeños tienen pocos melanocitos que los protejan, y la recomendación es que los niños antes de los seis meses no se expongan al sol. “A partir del medio año es necesaria una crema con filtro físico, distribuido de manera uniforme y aplicarla cada poco tiempo para que cumpla su función”, remarca.

Por último, la doctora Mirada destaca que las medidas de cuidados de la piel del área del pañal van encaminadas a disminuir la humedad, minimizar el contacto con la orina y las heces, y erradicar la presencia de gérmenes.

Las bacterias existentes en las heces tienen un pH muy irritante, pero afecta de manera distinta a cada bebé por su tipo de piel. La especialista afirma que en estos casos se tiende a aplicar cremas hidratantes cuando lo correcto es hacer lo contrario.

Lo recomendable es la utilización de pañales absorbentes que deben de cambiarse con frecuencia y aplicar una pasta especial secante que ejerza una función de barrera directa frente a las heces cuando aparezcan los primeros signos de irritación leve.

“No se trata de imponer las recomendaciones, sino de informar a los padres de lo que está demostrado científicamente para mejorar la calidad de vida de sus bebés”, ha concluido la doctora.

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