Inicio / Mujer e infancia / ¿Y si Julia confundiera un medicamento con un caramelo?

¿Y si Julia confundiera un medicamento con un caramelo?

Las consecuencias de un accidente en el hogar familiar pueden ser catastróficas si el infortunio recae sobre un bebé o un niño, ya que los peligros de la sartén, las pastillas del abuelo o el detergente de la lavadora acechan implacables en una etapa de la infancia donde el aprendizaje necesita un plus de tacto, de gusto y de curiosidad.

 

La pediatra María Salmerón Ruiz, especialista en adolescencia del Hospital Universitario La Paz, cruza los dedos, ya que su hija, que ahora entra en la franja de edad que va del año a los cinco, no ha sufrido percances mayores, aunque los coscorrones y las caídas son “inevitables en el día a día de Julia”.

Los datos oficiales del Ministerio de Justicia del Gobierno de España muestran que los accidentes infantiles suceden en la casa familiar, en la de los amigos, en la casa de vacaciones, en el supermercado, en la calle, en el colegio o en el campo.

Cuando son los abuelos los que los cuidan, la amenaza tiene forma de medicamento. Nuestros mayores acumulan muchas pastillas por diferentes patologías y algunas son muy tóxicas para los niños: antiarrítmicos, antidiabéticos y antidepresivos.

“Un tema de conversación muy habitual en mi consulta está relacionado con el accidente casero -expone-, preocupación que se confirma en los informes diarios de las urgencias pediátricas de los centros hospitalarios: traumatismos, quemaduras e ingestión de sustancias tóxicas se llevan la palma”.

Las zonas más peligrosas de la casa se sitúan en la cocina, con un 50% de accidentes; en el baño, con un 20%; y en el dormitorio, con un 10%, donde se colocan colonias o cremas y se guardan los anticonceptivos.

Movimiento igual a caída y coscorrón

A partir del sexto mes de vida, aún más a los nueve como en este reportaje, y sobre todo desde que empiezan a mostrar su autonomía, rodando o gateando, se suelen caer al suelo con mucha frecuencia.

“Cuando son capaces de andar -dice- tenemos que asumir que sus caídas forman parte del hábito familiar. Los niños se caen sí o sí y se golpean; y lo que más preocupa a los papás son los traumatismos craneoencefálicos”.

Entre 12 y 15 meses caminan solos y son muy curiosos. Hacia el tercer año el riesgo es mayor porque son capaces de subir a las mesas, escalar por las baldas de un mueble o abrir las puertas más altas de los armarios.

“Para evitar las caídas y sus secuelas traumáticas debemos apostar por suelos menos resbaladizos, sobre todo cuando hayamos pasado la fregona tanto en el parqué como en las baldosas de la cocina o del cuarto de baño, donde son normales las salpicadura de agua y la superficie cerámica es más peligrosa”, aconseja la doctora.

Los protectores de esquinas redondeadas o puntiagudas de cristal, de hierro o de madera, nos ayudan a evitar golpes muy dolorosos y muy traumáticos, aunque cualquier golpe en la cabeza genera alarma.

“Si el bebé llora espontáneamente, está consciente y parece que está bien, lo mejor es poner algo frío en la zona dolorida, normalmente algo de hielo envuelto en una toalla”, recomienda.

El truco del guisante

María Salmerón, madre y pediatra, nos sonríe antes de hablar sobre la etapa infantil de los nueve meses
La doctora María Salmerón Ruiz. EFE

“Cuando Julia se golpea, y tiene la zona de impacto dolorida, empleo un truco de pediatra: la bolsita congelada de guisantes. La guardo en el frigorífico solo para este cometido, ya que se adapta muy bien la al morfología del bebé y apenas pierde agua cuando se la aplico a temperatura ambiente en su cuerpo golpeado, a diferencia del hielo”.

El horror de las quemaduras

Otra de las bestias negras de la seguridad infantil se encuentra en las quemaduras de la piel o en las diferentes partes del sistema digestivo, sobre todo en la boca y en el esófago.

“Los líquidos calientes, como la leche de un biberón, o los alimentos abrasadores, como el puré de pollo con judías verdes y patatas, no se pueden ofrecer al bebé sin nuestra previa desgustación. Además, tenemos que tener cuidado con sus manos, que aletean inquietas y pueden volcar el contenido de la cuchara o del plato”.

Cualquier medida de precaución es buena, incluso cuando trasladamos la comida desde la cocina a la trona o a la mesa del comedor. “Tenemos que eludir tropiezos para no derramar el puré caliente sobre la cabeza del bebé”, señala.

También hay evitar que los niños entren en la cocina en la medida de lo posible, y si entran, que estén supervisados por los adultos.

“Es muy frecuente, sobre todo a partir del año de edad, cuando andan libres por la casa, que lleguen hasta el mueble donde están encastrados los fogones o la vitrocerámica e intenten agarrar el mango de un cazo que sobresale, lo que acarrearía, si lo consiguen, un accidente grave por quemaduras de aceite, agua hirviendo o café recién hecho. Siempre situaremos los rabos de las sartenes o de las ollas hacia dentro”.

A la hora del baño, la temperatura del agua de la bañera o la ducha debe ser la adecuada, para no escaldarse.

Otra quemadura histórica es la que se produce cuando introducimos los dedos en los agujeros de los enchufes eléctricos, más grave en el caso de los niños; algo que ya se ha solucionado en gran medida con los tapones de plástico diseñados ex profeso (fijos, que se ponen y quitan a demanda; o giratorios, que se inutilizan al retirar el aparato eléctrico enchufado).

La ingestión de sustancias tóxicas

El Óscar de los accidentes infantiles caseros se lo podrían llevar las intoxicaciones, desgracia que se da en más del 50% de los casos en la horquilla de edad de uno a cinco años. Según los datos del Servicio de Toxicología del Ministerio de Justicia, los niños se intoxican principalmente con:

  • Cosméticos: colonias, barra de labios, geles de baño.
  • Limpiadores: limpiacristales, detergentes de lavadora.
  • Analgésicos: ibuprofeno, paracetamol.
  • Antitusivos y antigripales.
  • Preparados tópicos: cremas de uso dermatológico.
  • Antibióticos y vitaminas.
  • Medicamentos del aparato digestivo: colutorios con flúor.
  • Pesticidas: insecticidas de enchufe, antiparasitarios.
  • Pilas, mercurio de termómetros, ambientadores.

“Las bebidas alcohólicas, los medicamentos o los productos de limpieza hay que mantenerlos ocultos a la vista de los niños -observa- y guardarlos en las baldas más altas de los armarios para que no puedan alcanzarlos fácilmente”, recomienda.

“En nuestro caso, los productos de limpieza los almacenamos en un armario cerrado en el lavadero de la terraza, donde Julia no entra nunca, con lo que la posibilidad de accidente es casi despreciable”.

Julia, un bebé de año, vestido con leotardos y camisa, que está sentada sobre el parqué del salón de su casa, juega con un micrófono de la Agencia EFE-efe
Julia se entretiene con el micrófono de la Agencia EFE

Si el bebé o el niño toma alguna sustancia tóxica de forma accidental, se debe consultar rápidamente al servicio de toxicología (915620420 información durante 24 horas, 365 días), o contactar con los servicios de emergencia 112.

“Hay que indicar muy bien el producto ingerido y la cantidad aproximada de lo que ha tomado”, apunta la doctora.

Para María Salmerón, aunque muchas veces seamos “absolutamente precavidos y revisemos hasta el último rincón de la casa para detectar cualquier peligro oculto, es inevitable que lo toquen todo, ya que su curiosidad es como una ventana abierta al mundo“.

Y en el caso de Julia, una niña llena de vida, no hay muros suficientes para impedir que la realidad se cuele a raudales por sus dos grandes ojos, enfocados ya hacia el periodismo; algo que entrañaría más peligros si sus padres no recelasen lo suficiente de las bondades de la rutina.

La doctora Salmerón publica un blog:  http://mimamayanoespediatra.blogspot.com.es/

Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies