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Argán, el aceite de las mil virtudes

El aceite de argán es una especie de tesoro por sus virtudes no sólo cosméticas, sino también nutricionales. Extraído de la semilla del fruto del árbol de argán es un componente fundamental en los hábitos gastronómicos del sureste de Marruecos

Argán, el aceite de las mil virtudes
EFE/ZACARÍAS GARCÍA/ Árbol de argán.

El argán es un árbol silvestre que pertenece a la familia Sapotaceae y crece en la región del suroeste atlántico de Marruecos, la que se extiende entre las ciudades de Esauira, Agadir y Tiznit, aunque se ha descubierto recientemente la existencia de algunos árboles arganeros en la región de Rabat y en la de Berkán, junto a la frontera argelina.

El árbol del argán resiste muy bien el calor y puede vivir más de cien años. Sus ramas pueden alcanzar los cuatro metros de altura, pero crece sobre todo horizontalmente, con unas ramas muy espinosas de las que brotan sus frutas, de color verde brillante hasta que maduran y se vuelven amarillas, y más tarde pardas.

EFE/Zacarías García/Una mujer prepara manualmente el fruto del argán para obtener aceite.

Estas frutas contienen un hueso, y dentro del hueso se encuentra una semilla. Solo de esta última se extrae aceite mediante un proceso largo y complicado: se necesitan 20 horas para obtener un litro de líquido.

No sólo cosmético

Las virtudes más conocidas de este aceite son cosméticas y dermatológicas: es excelente para combatir la sequedad e irritaciones de la piel (ideal en enfermedades como la soriasis), por ser rico en vitamina E. Desde tiempos inmemoriales, las bereberes lo usan como base de sus mascarillas faciales y como revilatizante capilar, dos ideas que han sido replicada por grandes casas cosméticas occidentales.

Menos difundidos, al menos fuera de Marruecos, están los numerosos beneficios nutritivos y sanitarios del líquido del argán, que por cierto es uno de los aceites más caros del mundo: su precio en una fábrica productora no baja de los 20 euros el litro, que puede multiplicarse por 4 en una tienda “gourmet” europea.

El aceite de argán es extraordinario para reducir el nivel del colesterol malo (LDL) y aumentar el colesterol bueno (HDL) en la sangre, y por consiguiente ayuda a prevenir las enfermedades cardiovasculares, así como mejorar el funcionamiento del hígado.

El nutricionista marroquí Nabil el Ayachi, explicó a EFEsalud que el aceite de argán también ayuda a reducir el riesgo de hipertensión e incluso previene contra algunos tipos de cáncer.

Asimismo, Ayachi subrayó que este aceite es recomendable para todo el mundo salvo evidentemente las personas que padecen problemas gástricos, y precisó que lo ideal es tomarlo natural antes que cocinado, pues la exposición al calor le hace perder algunas de sus propiedades.

Crudo o para freir

El sabor de este aceite es más almendrado que afrutado, lo que lo diferencia del aceite de oliva, jugo que “compite” con el argán en su mismo territorio (Marruecos) y casi con las mismas virtudes.

EFE/ZACARÍAS GARCÍA/Fruto del argán.

De hecho, Ayachi considera que el argán tiene el “plus dermatológico”, pero en cuanto al control del colesterol, es tan saludable como el de oliva, con la diferencia de que es mucho más caro. Por eso, son muy pocos en Marruecos quienes lo usan con propósitos medicinales, y más bien su consumo obedece a hábitos gastronómicos: en el sur del país, se usa principalmente como alimento en la cocina de los bereberes.

Crudo con pan en el desayuno o para freír una tortilla, el argán se usa también como aceite de cocción de tajines (guisos) u otros platos típicos de la zona como el Berkukech (especie de cuscús pero con granos de sémola de trigo de gran tamaño que se sirve con el aceite como acompañante).

Otro plato muy popular preparado a base del aceite de argán es el Amlu. Se trata de una especie de pasta de untar líquida y consistente que se elabora con el aceite de argán, almendras tostadas y miel que se sirve en el desayuno.

Este plato reconstituyente también se sirve en las bodas y tradicionalmente como entrada y postre junto a otros platos de miel y smen (mantequilla casera rancia), cuenta Jadiya Benais, originaria del sur de Marruecos y que ejerce de presidenta de la cooperativa de argán Amanar, una de las casi 200 que existen en el país dedicadas exclusivamente a la elaboración y venta de este aceite milagroso.

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