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“Antes aprendía a morir de VIH, ahora vivo y con futuro”

Cristina Quiles es una mujer de 40 años a la que diagnosticaron sida en 1996, una época en la que ella “aprendía a morir de VIH”, pero desde hace ya tiempo vive con esta enfermedad, que se ha convertido en crónica, con la vista puesta en el futuro, como dice en la campaña “Implícate”

“Antes aprendía a morir de VIH, ahora vivo y con futuro”
Fotografía facilitada por Edelman Spain de la presentación hoy, en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid, de la campaña "Implícate" para mejorar la calidad de vida de los afectados por el VIH. En la imagen, de izq. a dcha: Vicente Estrada, del Hospital Clínico; Miriam Díaz Aroca, Cristina Quiles y Jorge Garrido, presidente de Apoyo Positivo. EFE/Roberto Castelli

Esta mujer, voluntaria de la asociación “Apoyo Positivo”, es uno de los rostros que protagonizan esta campaña, con la que se intenta dar un paso más en la normalización de quienes viven con VIH, y mejorar su calidad de vida a largo plazo.

“Tengo un gran futuro por delante”, dice Cristina con una sonrisa en la rueda de prensa en la que se ha presentado esta iniciativa. Y tiene motivos, porque ha conseguido burlar a esos “años complicados, durísimos, en los que la esperanza de vida era a corto plazo”.

Unos años en los que tomaba muchísimas pastillas, que le causaron importantes efectos secundarios, como un infarto, que le obligó a dejar de trabajar, pero no a ejercer de voluntaria en la asociación donde ayuda a mujeres afectadas por la infección.

Ha ganado la batalla, dice, y además este año quiere salir por la puerta grande. Se quiere quedar embarazada con la que es su pareja desde hace tres años, porque ahora los doctores, como Vicente Estrada, del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, le han dejado claro que es muy difícil e improbable la transmisión de madre a hijo si la enfermedad está controlada.

“Hemos avanzado mucho sobre la enfermedad por los tratamientos y avances médicos y hoy podemos hablar de enfermedad crónica, pero lo que más nos preocupa es el estigma social y también que se implique la gente porque la enfermedad está controlada, pero no hay que bajar la guardia”, subraya.

Ese es el objetivo de “Implícate”, tal y como ha explicado hoy en rueda de prensa Jorge Garrido, coordinador de Apoyo Positivo, una de las asociaciones que han desarrollado la campaña junto a Adhara e Hispanosida.

De lo que se trata, según Garrido, es de decirle a las personas afectadas que tienen una enfermedad crónica y que gracias a los avances médicos pueden tener una calidad de vida a largo plazo “prácticamente igual que la de las personas que no viven con VIH”, pero que esta situación implica nuevos retos a largo plazo.

Son los retos que conlleva el envejecimiento que implica tener bajo control una serie de parámetros médicos para prevenir otras enfermedades, como la osteoporosis, alteraciones cognitivas, renales o hepáticas, colesterol y tensión alta, entre otras.

Cristina tiene la enfermedad bajo control con las tres pastillas que se toma cada día, casi nada para lo que se tomaba cuando comenzó con la enfermedad.

Pero ahora está preocupada porque desde el próximo mes tendrá que pagar 4,20 euros por cada una de las tres cajas de fármacos que se tiene que tomar al mes, tras la entrada en vigor del copago en los fármacos de dispensación hospitalaria.

“No me gusta nada, porque lo voy a tener que pagar de por vida, y ¿qué hago si no tengo medios económicos y me quedo sin medicamentos?, ¿me van a dejar morir?”, se pregunta.

En 2011 se diagnosticaron 2.763 nuevos casos de VIH en España. En la Comunidad de Madrid, cada año hay unos mil nuevos diagnósticos, lo que representa casi el 30 por ciento de los nuevos casos de VIH en España.

El doctor Estrada, del Servicio de Medicina Interna y Enfermedades Infecciosas del Clínico, ha instado a las personas que tengan dudas sobre si pueden haber contraído el virus a que se hagan las pruebas porque si se detecta de forma precoz el diagnóstico es más favorable.

El 30 por ciento de las personas que tienen VIH lo desconocen y son las que ocasionan el 70 por ciento de las nuevas infecciones.

“Hay que desdramatizar las pruebas”, según señala Estrada, pero también, según Cristina, “hay que quitar el fantasma del sida”, porque a ella aún le pesa más la enfermedad desde el ámbito social que en su cuerpo.

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