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Amianto: así afecta a la salud el principal carcinógeno laboral

Hace unas semanas salía a la luz la existencia de amianto en Metro de Madrid y de trabajadores del suburbano afectados. Son muchos quienes se preguntan la verdadera dimensión de los riesgos que supone el amianto y, sobre todo, si también puede afectar a los pasajeros. Para responder a esta y otras dudas sobre los peligros de este mineral, EFEsalud ha hablado con Alfredo Menéndez Navarro, catedrático de Historia de la Ciencia de la Universidad de Granada

Amianto: así afecta a la salud el principal carcinógeno laboral
Vista de roca con una línea de mineral de amianto en Quebec (Canadá). EFE/Andre Pichette

El amianto es uno de los carcinógenos ocupacionales más importantes que provoca alrededor de la mitad de las muertes por cáncer profesional, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Su capacidad de provocar fibrosis pulmonar fue establecida científicamente en 1930. Las alarmas internacionales sobre los riesgos cancerígenos del amianto saltaron a mediados de los años sesenta y una década más tarde el consenso científico era pleno.

En 1976 la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) estableció que todos los tipos de fibras de amianto podían provocar mesotelioma y carcinoma de pulmón y negó la posibilidad de definir niveles seguros de exposición.

Si bien los riesgos de este mineral son conocidos desde el siglo pasado, en las últimas semanas su preocupación ha vuelto a la actualidad tras confirmarse la presencia de amianto en algunos trenes de las líneas 1, 6 y 9 de Metro de Madrid.

El conflicto se ha extendido también a la compañía de metro de Buenos Aires, que ha decidido sacar de circulación varios trenes comprados a la empresa encargada del suburbano de Madrid.

Tras conocerse este hecho, la Fiscalía de la Comunidad de Madrid ha abierto una investigación penal por un posible delito contra los derechos de los trabajadores de Metro.

Metro de Madrid ya reconoció en diciembre como “enfermedad profesional” la asbestosis (un tipo de cáncer causado por la inhalación de asbesto, base del amianto) padecida por un trabajador del suburbano y, asimismo, se están estudiando los casos de otros trabajadores.

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Operarios durante unos trabajos de mejora en Metro de Madrid. EPA/EVERT ELZINGA
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Alfredo Menéndez Navarro. Imagen: UGR

Alfredo Menéndez Navarro: “El amianto es un grave problema de salud pública”

Para conocer más sobre los riesgos de este mineral y obtener una radiografía de la situación en España, EFEsalud ha entrevistado a Alfredo Menéndez Navarro, catedrático de Historia de la Ciencia de la Universidad de Granada (UGR) y director del proyecto “Los riesgos del amianto en España (1960-2002)”.

 1. ¿Dónde se encuentra el amianto?

Dadas sus especiales propiedades ignífugas y de resistencia a la abrasión, el amianto ha sido empleado en numerosos procesos industriales y productos manufacturados desde comienzos del siglo XX: productos textiles, aislamientos térmicos, industria del fibrocemento, siderurgia, construcción naval, automoción, construcción ferroviaria, etc.

Puede decirse que en los países industrializados el amianto fue un material ubicuo entre los años 60 y 90, dada su presencia en multitud de productos manufacturados (se calcula que unos 3.000 tipos de productos lo contenían).

El consumo de amianto en España a lo largo del siglo XX ha sido estimado en 2.600.000 Tm (toneladas métricas). Desde su prohibición en 2002, el principal problema en nuestro país reside en el amianto instalado, fundamentalmente en forma de productos de fibrocemento (tejados, depósitos, conducciones, etc) y en aislamientos en techos, conducciones, calderas o en los vagones ferroviarios, entre otros.

Es importante señalar que la mayor parte del fibrocemento instalado está llegando al final de su vida útil lo que implica que aumente la liberación de fibras al ambiente por su deterioro. Se calcula que este problema afecta a 1,5 millones de toneladas de amianto instaladas, que llegaran al final de su vida útil en 2020.

Por otro lado, el personal de mantenimiento que actúa sobre el amianto instalado (fontaneros, electricistas, mecánicos, demoliciones, etc) si no se siguen los protocolos adecuados, es el personal más expuesto en nuestros días.

2. ¿Qué enfermedades puede provocar el amianto?

Las tres principales patologías asociadas a la exposición al amianto son: la asbestosis o fibrosis pulmonar, el cáncer de pulmón y el mesotelioma (un tumor difuso maligno del mesotelio que puede afectar a la pleura, el peritoneo y el pericardio, siendo el más frecuente el que afecta a la pleura pulmonar).

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Muestra de una radiografía de pecho de un enfermo de asbestosis, una de las principales patologías asociadas a la exposición al amianto. EFE

Además de estas tres patologías, la exposición al amianto puede causar cáncer de laringe y también otras patologías pulmonares y pleurales como las placas pleurales, el derrame pleural y la atelectasia redonda, entre otras.

A diferencia de la asbestosis o el cáncer de pulmón, el mesotelioma maligno puede aparecer con dosis mínimas de exposición y con tiempos de exposición cortos, lo que explica la incidencia de este tipo de cáncer en población no expuesta laboralmente.

3. ¿Qué personas tienen mayor predisposición a padecer patologías derivadas del amianto?

Podemos hablar de la existencia de diferentes perfiles. En primer lugar están los trabajadores y trabajadoras de los diversos sectores en los que se manipulaba el amianto. Es el grupo en que se registra mayor carga de enfermedad.

El gran problema es que además de los sectores bien identificados como el fibrocemento o la construcción naval, ha habido exposición laboral al amianto en otros muchos sectores no identificados como de riesgo, lo que ha implicado mayor desconocimiento por parte de los trabajadores y menores medidas de seguridad por parte de las empresas.

En segundo lugar, habría que hablar de los afectados por exposición paralaboral o familiar. Se trata de las personas que han convivido con los trabajadores de sectores de riesgo y que han estado expuestos por distintas vías, entre otras, por el amianto que se traía en las ropas de trabajo.

En tercer lugar están los afectados por exposiciones ambientales. Se trata fundamentalmente de las personas que han residido cerca de las plantas donde se manipulaba amianto pero también usuarios de productos que contienen amianto. Se calcula que el 15% de los mesoteliomas pleuras atribuibles al amianto son por exposición ambiental.

4. ¿Cuánto tiempo de exposición al amianto es necesario para poder desarrollar alguna patología derivada?

El periodo de latencia, es decir, el que trascurre entre la exposición y el desarrollo de la enfermedad es de entre 10 y 20 años para la asbestosis, y de entre 20 y 40 años para los cánceres del amianto. Este hecho dificulta extraordinariamente el reconocimiento del origen de la enfermedad porque en muchas de las víctimas el cáncer debuta cuando se ha abandonado la actividad laboral.

5. En estos días el debate sobre los riesgos del amianto está de actualidad tras la polémica de presencia de este mineral en los trenes de Metro de Madrid. ¿En qué otros lugares/instalaciones puede existir la posibilidad de hallar presencia de amianto?

El riesgo está ligado a la potencial liberación de fibras de amianto al ambiente y a su posible inhalación por parte de los usuarios del metro. No conozco con detalle en qué componentes se encuentra el amianto en esos vagones por lo que prefiero ser cauto a este respecto.

De lo que no cabe duda es de que es exigible a una empresa pública y a los responsables políticos que afronten con diligencia el problema e identifiquen y retiren aquellos coches afectados para reducir la posibilidades de exposición.

Minimizar el problema por parte de los responsables a lo largo de las últimas décadas es una de las causas de la epidemia de cánceres del amianto que sufrimos y seguiremos sufriendo hasta 2040.

6.  ¿Cuál es la incidencia en España de las enfermedades derivadas del amianto? 

En España carecemos de registros fiables de expuestos y de afectados. La horquilla de expuestos oscila entre los 60.000 que estimó en 1991 el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene y los más de doscientos mil que señalan algunas fuentes sindicales. A ellos habría que sumar las exposiciones ambientales.

Respecto a la incidencia de enfermedades derivadas del amianto, el dato utilizado internacionalmente para conocer la magnitud de la carga de enfermedad es el número de fallecidos por mesotelioma pleural, ya que su única causa es la exposición al amianto.

Según el INE, entre 2007 y 2011 se produjeron 1.297 fallecimientos por mesotelioma pleural en España (925 hombres, 372  mujeres). Se estima que el 80-85% de ellos serían atribuibles a exposiciones laborales y el resto a exposiciones ambientales.

Para el mismo periodo, en nuestro país fallecieron 101.906 personas por cáncer de bronquio y pulmón (86.093 hombres, 15.813  mujeres), según el INE.

Las estimaciones más conservadoras, consideran que el 4% de los fallecimientos por cáncer de pulmón son atribuibles a exposiciones laborales al amianto.

Por tanto, en torno a 4.076 muertes registradas en nuestro país por esta causa entre 2007 y 2011 se deberían a exposiciones laborales al amianto. A estas cifras habría que sumar el número de fallecidos por asbestosis y por otros cánceres ligados a la exposición al amianto como el de laringe.

7.  Tras estas cifras, ¿cuál es la realidad a la que se enfrentan los afectados?

Si los datos anteriores son dramáticos y muestran la magnitud de la carga de enfermedad y muerte que supone el amianto, a ello hay que sumar la falta de reconocimiento de las víctimas por parte de nuestro sistema de seguridad social.

Sólo el 6,4% de los hombres y el 4,4% de las mujeres que fallecieron entre 2007 y 2011 en nuestro país por mesotelioma pleural atribuible a exposición laboral al amianto han sido reconocidos como enfermos profesionales por la Seguridad Social.

La tasa de infra-registro de los fallecidos por cáncer de bronquio y pulmón atribuibles a exposición laboral al amianto es aún mayor, el 98,8%. La primera consecuencia de este infra-reconocimiento es la privación a las víctimas de sus derechos en términos de prestaciones y de reconocimiento social.

La segunda consecuencia es la socialización de los costes de la enfermedad que son transferidos desde las empresas responsables de las exposiciones laborales causantes de la misma a la ciudadanía general y a los Servicios de Salud. Hemos estimado que el coste directo de la asistencia médica y farmacéutica dispensada a los afectados por el Sistema Nacional de Salud de nuestro país ha ascendido a 464 millones de euros entre 2004 y 2011.

La tercera consecuencia del infra-reconocimiento es la dificultad que entraña para el desarrollo de programas de prevención de riesgos por parte de las empresas y las autoridades laborales.

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EPA/EVERT ELZINGA

8. ¿Cuántas personas tendrán problemas de salud a consecuencia del amianto?

De nuevo el dato más indicativo es la estimación de la mortalidad por mesotelioma pleural. La últimas estimaciones realizadas por un equipo multidisciplinar liderado por el doctor  Gonzalo López Abente del Instituto de Salud Carlos III y publicado en 2013, indican que entre los años 2016 y 2020 fallecerán un total de 1.319 personas debido a este tipo de cáncer (mesotelioma pleural), lo que suponen 264 muertes al año.

En 2020 se alcanzaría el “pico de la epidemia”, aunque se estima que seguirá habiendo fallecimientos por esta causa hasta 2040. Obviamente a esta cifra hay que sumar los fallecidos por cáncer de pulmón, que serán una cifra muy superior. En breve estaremos en condiciones de constatar estas estimaciones con los datos de mortalidad de 2017 y 2018.

9. En España ¿se está cumpliendo con la obligación de retirar este material allí donde aún se mantiene?

En 2006 se regularon en nuestro país las disposiciones mínimas de seguridad y salud aplicables a los trabajos con riesgo de exposición a amianto. Estos trabajos comprenden fundamentalmente la retirada del amianto instalado, los trabajos de mantenimiento y reparación sobre materiales que contienen amianto, y las actividades de transporte, tratamiento y/o destrucción de residuos.

Hay un creciente sector del desamiantado en España en el que conviven empresas serias que cumplen con rigor la normativa con otras oportunistas que no siguen de la forma deseable los protocolos. Otro hándicap añadido es la carencia en nuestro país de un censo de amianto instalado, lo que impide la adecuada vigilancia de este tema.

10.  ¿Por qué es tan importante abordar esta problemática?

El amianto es un grave problema de salud pública por lo que es necesario abordarlo desde distintos ángulos. En primer lugar, mediante el adecuado reconocimiento de las víctimas como enfermos profesionales.

No es de recibo que solo un ínfimo porcentaje de los afectados sean reconocidos por la Seguridad Social. Los afectados y sus familias viven un verdadero calvario procesal para ver reconocidos sus derechos o para logar indemnizaciones de las empresas responsables. La creación de un Fondo de Compensación para las víctimas podría paliar esta injusta situación.

Además es necesario continuar con los programas de vigilancia de la salud de las personas que estuvieron expuestas. El Programa Integral de Vigilancia de la Salud de los Trabajadores Expuestos al Amianto (PIVISTEA), creado en 2003, es una herramienta fundamental en ese objetivo.

A finales de 2012, 38.642 trabajadores pertenecientes a 2.474 empresas de 15 comunidades autónomas estaban incluidos en el programa.

El 63% son trabajadores post-expuestos, cuyo seguimiento corresponde al Sistema Nacional de Salud, y el 28% eran expuestos, cuyo seguimiento corre a cargo de la empresa. Es fundamental ampliar el programa e incluir en él a todos los trabajadores que estuvieron o siguen estando expuestos.

Por otro lado, es imprescindible que los casos de enfermedades causadas por el amianto que se han diagnosticado en el programa de vigilancia  (3.398 enfermedades hasta finales de 2012) sean reconocidas como enfermedades profesionales, algo que solo ocurre en menos del 2% de los casos.

Por último, es necesario avanzar en la confección de un censo de amianto instalado en nuestro país y en políticas activas de crear espacios libres de amianto mediante el desamianto con garantías para los trabajadores y la ciudadanía del amianto instalado.

Es la falta de dicho censo y de compromiso político de los responsables públicos para impulsar los programas de desamiantado de lo que nos lleva a descubrir episodios como el que nos ocupa que supone que a día de hoy se pueden seguir produciendo exposiciones a este material cancerígeno que aumentará el ya terrible legado de enfermedad y muerte que ha generado el manejo del amianto.

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EFE/MAURICIO DUEÑAS CASTAÑEDA
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