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El altavoz de los dolores musculares inespecíficos

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Mujeres y hombres necesitamos tener todos los músculos sanos -más de 600- para realizar el movimiento perfecto de cualquier zona interior o exterior de nuestro cuerpo: estabilizan posiciones magistrales como las de un funambulista, producen la aceleración máxima en una final olímpica de los 100 metros lisos, ejecutan con precisión matemática el ritmo cardíaco adecuado a nuestra actividad física y ayudan a la distribución de las sustancias corporales.

Pero no pocas veces sentimos dolores musculares, normalmente en los llamados voluntarios o estriados, que entorpecen o paralizan nuestro quehacer diario, circunstancia músculo esquelética que puede ser debida a una mala postura en la oficina, un golpe con una puerta, una enfermedad previa, el efecto secundario de un medicamento, a la vejez o a una lesión deportiva.

En otras muchas ocasiones el dolor muscular no tiene un origen tan evidente y se considera “inespecífico”. Cuando el dolor persiste o aparece de forma periódica es mejor acudir a la consulta del médico, “puesto que puede ser un síntoma de alguna enfermedad sistémica incipiente, como el lupus o la artritis reumatoidea, o metabólica, como la hipertensión arterial”, destaca el doctor Tomás Fernández Jaén.

“No debemos despreciar estos dolores musculares aparentemente banales. No es suficiente tomar un analgésico o un antiinflamatorio, aplicarse calor o hielo sobre la piel y descansar. Los síntomas no se tiran a la basura como el envoltorio de un regalo… nos podemos encontrar una sorpresa ciertamente desagradable, como el diagnóstico de algún cáncer en estadio avanzado”, apunta el responsable del Servicio de Medicina y Traumatología del Deporte de la Clínica CEMTRO de Madrid.

Descartadas la gran mayoría de las causas del dolor muscular como, por ejemplo, la mialgias de la rutina sociolaboral; las lesiones deportivas; los efectos visibles de los virus, como la gripe, el dengue y la fiebre amarilla, o de las bacterias, como la legionela; las secuelas de los tratamientos oncológicos (cirugía, radioterapia, quimioterapia); el dolor muscular causado por enfermedades ya diagnosticadas; incluso las alteraciones de ciertos anticonceptivos; solo nos cabe ir al especialista adecuado.

El doctor Tomás F. Fernández Jaén.

La consulta del dolor muscular inespecífico

El sistema músculo esquelético está formado por un conjunto de estructuras que nos dan la maravillosa posibilidad del movimiento, de hacer lo que nos plazca: huesos, cartílagos, músculos, tendones, ligamentos, discos intervertebrales, fascias y nervios.

El tejido muscular liso, visceral, no está bajo el control de nuestra voluntad, pero es igual de grandioso: paredes de vasos sanguíneos y linfáticos, tracto digestivo, vejiga, vías biliares, vías respiratorias o el útero. El tejido muscular cardíaco conforma, únicamente, al corazón; nuestro órgano vital más noble.

“El diagnóstico empezará, siempre, hablando con los pacientes, repasando su historial médico -anamnesis clínica- y preguntando cómo y cuándo notaron y notan sus problemas musculares, el daño que sienten. Después hay que realizar una exploración física, acción fundamental para identificar el grupo muscular o zonas corporales con dolor inespecífico”, explica.

Luego llega la hora de realizar las pruebas complementarias para el diagnóstico más certero posible, desde una analítica de sangre, que puede confirmar una simple sobrecarga muscular, a pruebas reumáticas que identifiquen niveles inusuales de ácido úrico, colesterol, etc.

También, exámenes o analíticas que puedan desenmascarar efectos secundarios de fármacos en el sistema músculo esquelético; e, incluso, test genéticos, ya que existen pacientes que sufren dolores musculares, entre otros, por alteraciones en su ADN, ya sean mutaciones repentinas, por factores de riesgo, o de origen familiar.

“Las ecografías se convertirán, además, en un elemento clave de la solución del problema físico. En lesiones musculares tienen su indicación a partir del segundo día de la apreciación del daño, puesto que si la prueba de imagen se realiza en un tiempo menor al recomendado, el resultado puede dar negativo y, por lo tanto, ofrecernos un dato erróneo”, advierte el doctor Fernández Jaén.

Llegado el caso y si fuera necesario, la resonancia magnética nuclear (RMN) objetivará, casi con total seguridad, el diagnóstico, el tratamiento y el pronóstico de la lesión muscular.

El doctor Tomás F. Fernández Jaén.
El doctor Tomás F. Fernández Jaén. EFE/ D. Talles

El tratamiento debe comenzar desde el primer instante en el que se produce la lesión o el dolor muscular. El grupo español de estudio músculo-tendón publicó, a nivel internacional, una guía del tratamiento en función de la etapa de la recuperación del músculo dañado, ya que no es lo mismo una fase inicial de la lesión que la fase intermedia o final”, dice.

“Restañar  las heridas en un músculo es un proceso basado en las etapas biológicas de la reparación en sus fibras dañadas -continúa-. El gran peligro que corremos al tratar este tipo de lesiones es la precipitación, que conllevará, sin duda, a un alto índice de recaídas; que en el caso de los deportistas alcanza hasta un 30% de los casos”.

Y añade: “Tampoco hay que olvidar o menospreciar las complicaciones secundarias de lo dolores musculares y sus diversos tratamientos, como calcificaciones, rigideces o déficit de masa muscular”.

Por todo lo expuesto, dado que los dolores musculares deben tratarse bien para que evolucionen adecuadamente y desaparezcan, “debemos observar hasta el detalle más nimio para encontrar el origen del problema. Pueden estar ocultas patologías previas o se pueden generar efectos adversos que minen tanto la vida deportiva del paciente como su calidad de vida”, concluye.

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