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Aliados del Ratoncito Pérez, educar en prevención

Los niños imitan lo que ven por lo que de nosotros depende que la relación con su salud oral sea una guerra o un juego. Una actitud natural y positiva de los padres frente a la higiene bucal diaria y ante la visita al dentista hará que nuestros hijos conserven una sonrisa radiante y sana para siempre.

Aliados del Ratoncito Pérez, educar en prevención
EFEsalud/Colonia

En los últimos tiempos, en España, ha mejorado mucho la conciencia de la salud oral pero desgraciadamente con la crisis está empezando a disminuir. Los colegios odontológicos en nuestro país, están notando un descenso del mantenimiento. La gente no acude a realizar su limpieza regular.

“Tengo que insistir: hay que ir dos veces al año al dentista. No hay excusa. Si la gente no viene para las revisiones, acabará viniendo para hacerse endodoncias, sacar dientes, cosas que se podían haber evitado con supervisión y mantenimiento”, asegura el doctor Germán Gómez, ex-Secretario General de la Sociedad Europea de Cosmética Dental (DGZK), miembro certificado y Secretario General (2003-2006) de la Sociedad Europea de Odontología Estética (European Society of Esthetic Dentistry, ESED) y asesor en cuidado dental de Philips Global.

“Lo bueno es que los españoles dejan de comer ellos para dárselo a los niños. Invertimos mucho más en la salud de nuestros hijos que en nuestra salud. El mantenimiento en la salud oral no está tan definida aún en España, debemos implementar desde edades tempranas la conciencia de la prevención en salud oral”, afirma este especialista.

Educar en prevención

La prevención es la clave. En la cavidad oral la falta de mantenimiento se nota y se sufre a medio plazo.

“Hay que mantener las cosas, el mantenimiento, a largo plazo, es muchísimo más barato que la reparación.

Aliados del Ratoncito Pérez
EFEsalud/Colonia

Acudir dos veces al año al dentista, limpiar la boca dos veces al día, al menos, si puede ser con un cepillo eléctrico mejor, que tenga tecnología adecuada y limpieza interdental”,  insiste el doctor.

“Cuando éramos niños no se nos educó lo suficiente como para saber que hay que llevar a los niños a partir de los dos años al odontólogo para que empiecen a vivir ese ritmo, a que le cuenten los dientes…”, afirma Gómez.

La actitud positiva de los adultos frente a la visita al dentista es crucial para sembrar una buena relación del niño y su salud oral.

“Un error fatal de muchos padres es proyectar su propio miedo al dentista en sus hijos; les condicionan a ir con miedo al dentista, cosa que no deberían hacer jamás. Nunca un niño debería acudir a la consulta cohibido o como si fuera un castigo; ese nunca debe ser un argumento válido”, insiste el doctor Gómez.

Desde bebés

Por la falta de información dental, por los miedos, no se inicia ese proceso lo suficientemente temprano en los niños. Lo normal es acudir al dentista cuando se les ha roto un diente, por un flemón o cuando una caries ya ha hecho sus primeros estragos en sus dientes de leche.

“Con los bebés, después del último biberón antes de ir a dormir se debe limpiar la encía con una gasa húmeda para quitarle restos de leche; así las bacterias no tendrán sustrato para crecer”, remarca Gómez.

Aliados del Ratoncito Pérez
EFEsalud/Colonia

Los primeros dientecitos hay que limpiarlos sin pasta. Existen cepillos para bebés, incluso cepillos eléctricos para niños.

A veces los niños tienen problemas de coordinación para lavarse los dientes propios de su edad; ahí entra la figura de los padres. Hay que guiarle para que pueda hacer una higiene correcta.

“Lávale los dientes a tu niño, tú, todos los días. El niño no sabrá usar el cepillo, la limpieza real deben hacerla los padres. El puede tener otro cepillo en la mano con el que juega. A ciertas edades, incluso, no saben pasar de un lado a otro de la boca”, afirma el doctor.

Pensar que los dientes de leche, como se van a caer no son tan importantes, es otro error muy común. De hecho tienen una función igual o más importantes que la de los dientes futuros.

“Son importantes para el desarrollo del hueso de la boca; si se mantiene bien el diente, el hueso se desarrolla bien, si no se mantiene, hay hueco y el hueso no crece igual que en las otras partes de la boca. Los dientes de leche mantienen el espacio para los dientes que vienen después. Si no están, a lo mejor, se cierra ese hueco y el diente sale por otro lado. La gente, como se caen, tienen ciertas negligencias con ellos”.

“Como la boca está conectada con el resto del cuerpo y por ahí entran muchas enfermedades, con la higiene bucal estás promoviendo la salud completa de tu hijo”, añade Gómez.

 

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