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Alergias primaverales y alimentarias

La primavera es el periodo del año donde más incidencia hay de alergias, con los consiguientes trastornos dermatológicos y respiratorios. Sin embargo, hay alérgenos que permanecen durante todo el año. Laura González, responsable de nutrición y salud de Nestlé, nos da una serie de claves nutricionales para prevenir las reacciones alérgicas y atenuar sus efectos

Alergias primaverales y alimentarias
Un chopo colmado de polen/MANUEL H. DE LEON

El sistema inmunológico tiene  la función de defender al organismo frente a ataques de cuerpos extraños, pero en muchas ocasiones puede provocar una reacción desproporcionada con efectos no deseados. Así se producen las alergias.

“Los efectos, en la mayoría de ocasiones, son de tipo inflamatorio provocando conjuntivitis, urticaria, dermatitis o incluso asma”, señala Laura González. Las más prevalentes en primavera son las rinitis alérgicas y el asma alérgico.

Los pólenes son la causa más frecuente, provocando problemas de respiración, tos, mucosidad, lagrimeo, congestión nasal y en ocasiones cansancio. Los tratamientos habituales para la alergia son de tres tipos: medicamentos, vacunas y medidas de protección.

Los medicamentos más utilizados son los antihistamínicos, aunque suelen tener efectos secundarios un tanto incómodos como la somnolencia o la sequedad de boca y fosas nasales.

Desde el punto de vista nutricional, la experta recomienda beber abundante agua para reducir el impacto de las alergias a pólenes y favorecer la eliminación de la mucosidad, así como seguir una alimentación rica en productos frescos, con alto contenido hídrico, como las frutas y las hortalizas, que aportan vitamina C y contribuyen al funcionamiento normal del sistema inmunológico.

“No obstante, lo más importante frente al cuadro alérgico primaveral relacionado con el polen es intentar evitarlo y tratar los efectos secundarios de la reacción del sistema inmune. Para ello es importante ponerse en manos del médico de cabecera y del especialista en alergias”, puntualiza.

Alergias en todas las estaciones

Aunque las alergias al polen se disparan en esta época, siendo residuales en invierno y en otoño, hay otro tipo de alergias cuyas consecuencias se mantienen durante todo el año: las alimentarias. La alergia a los medicamentos, dermatitis, picaduras de insecto o a los alimentos son otro tipo de alergias no relacionadas directamente con la estación del año.

Según la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI), entre el 6 y el 17% de la población europea padece algún tipo de alergia alimentaria. “Los síntomas más frecuentes suelen ser urticaria, hinchazón, vómitos, asma, e incluso un cuadro de anafilaxia, que es una reacción alérgica grave que afecta a todo el organismo”, describe Laura González.

La anafilaxia afecta particularmente a los niños. “Además, la mayoría de la población no es consciente de que esta reacción puede provocar incluso la muerte”, advierte.

alergia al cacahuete
El cacahuete es el responsable del 0,4% de las alergias alimentarias/ARSHAD ARBAB

Actualmente más de 120 alimentos producen alergias alimentarias, y según los datos de una revisión sistemática de más de 60 estudios, las prevalencias de la alergia por grupos de alimentos en población europea son aproximadamente del 6% a la leche de vaca, del 3,6% al trigo, del 2,5% al huevo, del 2,2% al pescado, del 1,3% al mariscos, del 1,3% a los frutos secos, y 0,4, en concreto, a los cacahuetes.

La nutricionista cuenta que la alergia a la leche de vaca y al huevo es más común en jóvenes y niños, mientras que en adultos y mayores es más frecuente la reacción a los frutos secos, al pescado y al marisco. “Si nos han diagnosticado una alergia tenemos que tener muy presentes aquellos alimentos que nos pueden ocasionar una reacción según el diagnóstico, tanto en el momento de la compra como cuando comemos en cualquier servicio de restauración”.

Y aconseja que las personas diagnosticadas de una alergia alimentaria revisen los alimentos que consumen mirando detenidamente las listas de ingredientes de las etiquetas. “La declaración en la etiqueta de los ingredientes que pueden ocasionar alergia es obligatoria y todos los alimentos, ya sean o no envasados, deben indicar la presencia de ingredientes o sustancias que causan alergias o intolerancias”.

Muchos productos envasados o procesados o ultraprocesados pueden contener entre sus ingredientes frutos secos, soja, proteína de la leche, derivados del trigo, etcétera. No obstante, desde diciembre de 2014 es obligatorio informar sobre la presencia de alérgenos, tanto el alimentos envasados como en los servicios de restaurantes o comedores colectivos.

alergia al marisco
El maricso causa el 1,3% de las alergias alimentarias/Paco Torrente

“En estos últimos casos la información debe estar accesible para los clientes mediante indicaciones, o en la carta o bien a través del propio personal, que previamente debe de haber sido formado”. La normativa del etiquetado pauta la declaración obligatoria de catorce alérgenos, entre los que se encuentran los cereales con gluten, los pescados o mariscos, los huevos, la leche, los frutos secos, la soja, y otros no tan comunes como el apio, la mostaza, los sulfitos y el sésamo, entre otros.

Consejos para evitar las reacciones alérgicas

Laura González elabora una lista de consejos para evitar las reacciones alérgicas:

  • Comer en casa a base de alimentos frescos, excluyendo los que causan la alergia, así como tomar medidas higiénicas para evitar una posible contaminación cruzada.
  • En el caso de consumir alimentos envasados es muy importante leer siempre las etiquetas. En la lista de ingredientes se señalan obligatoriamente los alérgenos.
  • Ante la duda de si el alimento contiene o no un alérgeno, lo mejor es no consumirlo.
  • Si se busca un sustituto al alimento o sustancia que provoca el problema, siempre debemos asegurar que tiene propiedades nutricionales similares, es decir, el pescado y el marisco cambiarlo por carne o huevo. La soja por otra legumbre. La leche de vaca por bebida de soja o arroz que esté enriquecida en calcio y sin azúcar añadido. El pan de trigo por tortas de maíz o pan sin gluten, etcétera.
  • Si no se sabe cómo seguir una alimentación saludable exenta del alérgeno que causa la alergia o intolerancia, es muy importante consultar siempre con un dietista-nutricionista.
  • Siempre que sea posible debemos de mantener los alimentos en su envase o embalaje original, y siempre debemos pensar en los alérgenos ocultos. Algunos ejemplos podrían ser los cacahuetes y/o frutos secos, que se pueden utilizar, por ejemplo, para la salsa pesto. Los aceites crudos de nueces, soja y sésamo pueden usarse para salsas y aliños. Los postres pueden contener frutos secos. Las salsas, especias o extractos de caldo pueden contener leche o gluten. También algunos platos pueden espesarse con almendras o harinas con gluten. Algunos panes o postres pueden contener semillas de sésamo. Los sulfitos pueden estar presentes en algunas conservas. el huevo puede ser ingrediente de algunos quesos. La soja puede estar presente en muchos alimentos procesados tanto de origen vegetal como animal, en carnes picadas, por ejemplo.

 

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