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Adiós a la hiperhidrosis del verano… y del invierno

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Botón contacto de Imema

“Sufro de hiperhidrosis en las axilas desde mi adolescencia. He probado todo tipo de desodorantes, polvos de talco o toallitas y nada me funciona para evitar el exceso de sudor, si acaso se atenúa durante un ratito. Ahora, he decidido hacerme un tratamiento médico con bótox para resolver este problema de sudoración que me impide sentirme a gusto y vestir ropa clara sobre todo en verano porque siempre dejo una marca, sudor que me avergüenza”.

Macarena, una mujer de treinta y tantos, Maca para las amigas y los amigos, ha acudido a la Clínica IMEMA de Madrid, que dirige el doctor Eduardo López Bran, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Clínico San Carlos, para regular su excedente de sudoración y dejar atrás la hiperhidrosis en las axilas, que afortunadamente no se reproduce en su frente, en la palma de las manos o en la planta de los pies.

¿Qué es la hiperhidrosis y cómo se soluciona?

La transpiración intenta mantener constante, a 37 ºC, nuestra temperatura corporal. Factores internos, como un proceso febril, una situación de angustia, estrés o ansiedad, y factores externos, como el aumento del calor en verano o una profesión relacionada con el esfuerzo físico, obligan a las glándulas sudoríparas (entre 2 y 4 millones) a refrigerar la piel por evaporación, muchas veces con temperaturas bajas.

La hiperhidrosis, que se manifiesta generalmente de forma bilateral en las axilas, las manos y los pies, es una patología, con frecuencia de origen genético familiar, que produce un aumento espontáneo e injustificado del sudor corporal sin la necesidad de que se cumpla ese objetivo puntual de termorregulación humana.

Delimitación de la zona axilar donde se aplicará el bótox.

Las glándulas sudoríparas, apocrinas, en axilas y pubis, y ecrinas, en manos y pies, las zonas más activas por su gran concentración, sufren distintos grados de trastorno en la sudoración.

“Las personas afectadas por hiperhidrosis refieren, y se comprueba, una sudoración excesiva que les impide más o menos disfrutar de sus actividades rutinarias. Se dan casos de pacientes a los que les resulta imposible desarrollar con normalidad su vida familiar, laboral y social, o mantener una adecuada relación de pareja”, destaca el dermatólogo López Bran.

Hay pacientes que dejan pequeños charcos de agua junto a los pies o no pueden tocar objetos porque los mojan.

Alrededor del 3% de la población padece hiperhidrosis (800.000 en España), pero menos de un 40% acude al médico. Muchos de ellos se ven obligados a cambiarse de ropa varias veces al día, aunque por la noche “apenas sudan”, puesto que la enfermedad tiene un importante componente emocional.

El 60% de los afectados por esta alteración son mujeres, por lo que se sospecha que la hiperhidrosis pueda tener relación con aspectos hormonales. En el 90% de los casos aparece en la infancia, causando también bajo rendimiento escolar, o durante la pubertad, lo que provoca en este grupo de jóvenes serias dificultades de relación grupal.

Ante la hiperhidrosis, medidas sencillas y prácticas

En los casos más graves se emplea cirugía torácica (simpatectomía); y cuando los recursos terapéuticos básicos como los antitranspirantes, el glicopirrolato en crema o los fármacos betabloqueantes no terminan de satisfacer las necesidades de la mayoría de los pacientes, cabe el recurso de la inyección de toxina botulínica -bótox- en las axilas, manos y pies.

“La misión del especialista, siempre una persona cualificada y experimentada, consiste en bloquear con el bótox los nervios que transmiten estímulos a las glándulas sudoríparas, localizadas a nivel de la zona a tratar. Este bloqueo es temporal, de cinco a siete meses, dependiendo del paciente y sus circunstancias. Con el bótox se normaliza la sudoración”, dice.

“Yo recomiendo a mis pacientes que se hagan este tratamiento antes del inicio de la temporada estival para disfrutar a tope de esa época en la que se utilizan ropas más livianas y claras, donde son más evidentes las manchas del sudor. Meses después cerraremos el círculo anual sin hiperhidrosis con otra sesión de bótox”, añade.

Las axilas de Macarena, ya sin hiperhidrosis

Por fortuna, Macarena solo tiene un exceso de sudoración en las axilas, pero otros pacientes soportan con paciencia infinita este problema en la palma de las manos y en la planta de los pies.

Macarena antes de recibir un tratamiento para remediar su hiperhidrosis axilar-efe

A Macarena, con la axila un poco enrojecida -eritema-, le recetaron una crema anestésica en Imema para que ella misma se la dosificara en las axilas antes de acudir a la cita del tratamiento contra la hiperhidrosis. Le recomendaron que se tapara ambas axilas con un film transparente -de tipo alimentario- con el objetivo de preservar la zona a tratar en la consulta médica.

Inyección de bótox en la axila para evitar la hiperhidrosis-efeEl doctor Eduardo López Bran utiliza 50 unidades de toxina botulínica tipo A (ejerce su acción sobre las terminaciones nerviosas colinérgicas) en el área de la primera axila, aproximadamente 1,5 unidades por cada cuadradito del dibujo. Pasados diez o quince días, Macarena volverá a la consulta y se comprobará que no persiste la sudoración excesiva. Si se observara algún punto fallido de los 100 tratados (dos axilas) se retoca con una nueva dosis de bótox hasta el éxito total del tratamiento.

El doctor Eduardo López Bran junto a la paciente de hiperhidrosis y su ayudante enfermera-efe
“La utilización de toxina botulínica contra la hiperhidrosis en las axilas es un procedimiento sencillo, eficaz y prácticamente indoloro. En muy poquitos días Macarena sentirá que la sudoración está normalizada y podrá vestirse la ropa que ella quiera, a su capricho, sin que el sudor sea un obstáculo para disfrutar de su vida social, laboral o en sus relaciones de pareja”. EFE/David Talles

Cuando la solución bótox a la hiperhidrosis se implementa a nivel de las manos y de los pies es necesario realizar un bloqueo anestésico regional, puesto que la infiltración de esa sustancia es muy molesta en las palmas y en las plantas por el gran número de terminaciones nerviosas en cada zona, más aún en las manos.

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