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Abecedario de la Psicología: G de Galatea

Con el inicio de 2021, Sergio García nos ofrece una nueva letra en su Abecedario de la Psicología para EFEsalud, y nos trae la letra “G”, Efecto de Galatea

Diosa Afrodita
Fotografía de una escultura de Afrodita/ EFE/Mario Ruiz

Efecto de Galatea

Cuenta Ovidio en la mitología que Pigmalión, Rey de Chipre, soltero y sin querer casarse porque pensaba que las mujeres eran quisquillosas e imperfectas, esculpe una estatua en marfil con las características físicas que deseaba y le atribuye los dones personales que él ansiaba para una esposa, enamorándose así de su creación artística e inerte.

La diosa Afrodita, diosa del Amor, conmovida por esta escena da vida a su escultura llamada Galatea.

Y esto nos sirve para exponer el mecanismo de profecía autocumplida o efecto Galatea, cuando pensamos que tenemos las habilidades necesarias para desarrollarnos en una serie de circunstancias podemos generar el camino necesario para conseguirlo.

Henry Ford decía que “Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, estás en lo cierto” y saca a la luz la importancia de las palabras y de los pensamientos sobre nosotros mismos (Efecto Galatea) y sobre los demás (Efecto Pigmalión).

El estudio que popularizó estos términos es de 1968. Su autor, Rosenthal, en el que se dice a principio de curso  en una escuela que algunos alumnos son de “capacidades altas” y previamente se habían elegido al azar sus nombres entre los estudiantes.

Sergio García psicólogo
El psicólogo Sergio García Soriano/Foto cedida

Pasado los tres trimestres se examinan sus resultados y aparecen notas significativamente superiores a los del resto de sus compañeros.

De tal manera que las expectativas generadas son transmitidas y los “elegidos aleatoriamente” llegan a pensar sobre ellos mismos de manera positiva y que van a conseguir sus logros académicos.

Para usar el efecto Galatea en nuestro favor sería necesario:

1)    Neutralizar los pensamientos negativos sobre nosotros, primero identificándolos y luego, cambiándoles de polo. (Mis padres y mis profesores piensan que no puedo hacerlo pero eso es lo que piensan ellos, yo puedo pensar otra cosa)

2)    Analiza tus creencias limitantes: ¿De dónde me viene la idea de que no voy a ser capaz de desempeñar este trabajo? ¿Por qué pienso que tengo que abandonarlo? ¿Dónde lo oí la primera vez?

3)    Cuida las palabras para referirte a ti mismo en los diferentes ámbitos de tu vida “No soy capaz de hacerlo, no creo que lo consiga, soy del montón”

En conclusión, las palabras que usamos no solo describen la realidad sino que la producen. Nuestras expectativas pueden ser el caldo de cultivo de nuestras acciones y de los éxitos de nuestras vidas.

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