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Abecedario del ictus: de la A a la Z

El ictus se cobra cada año en España 27.000 vidas y afecta a 120.000 personas. Es la primera causa de discapacidad en el adulto y la primera causa de mortalidad en la mujer. Pero, ¿por qué se produce?, ¿podemos evitarlo?, ¿cuáles son los síntomas? Hoy, 29 de octubre, Día Mundial del Ictus, damos respuesta a estos y otros interrogantes en torno a la enfermedad a través del “Abecedario del ictus”

Abecedario del ictus: de la A a la Z
Más del 80 % de los ictus podrían ser prevenibles evitando los factores de riesgo que los ocasionan. EFE/ Infografía elaborada por Elena Reinés

El ictus es una enfermedad cerebrovascular que constituye la primera causa de discapacidad en el adulto y la segunda de demencia después del alzhéimer.

Afecta a unas 120.000 personas al año en España según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), y se prevé que dicha cifra se incremente un 35% en 2035 debido, en gran parte, al aumento de la esperanza de vida de la población.

Sin embargo, se estima que al menos un 80% de los casos se podrían evitar con una adecuada prevención de los factores de riesgo asociados a la enfermedad, como eliminar el consumo de tabaco y alcohol, llevar una dieta adecuada o evitar el sedentarismo y la obesidad.

Para analizar la enfermedad y ofrecer una panorámica completa del ictus, EFEsalud ha contado con la colaboración del doctor Óscar Ayo, vocal del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (SEN), para completar este Abecedario del Ictus, de la A a la Z.

A: Accidente cerebrovascular

Al ictus también se le conoce como Accidente Cerebro Vascular (ACV), embolia o trombosis. Esta enfermedad es más frecuente a partir de los 55 años y su riesgo aumenta proporcionalmente con la edad. 

Según el estudio PREVICTUS, en España más del 21 % de la población mayor de 60 años, es decir  casi dos millones de personas, presenta un alto riesgo de sufrir un ictus en los próximos 10 años. En 2050, la población mayor de 65 años representará el 46 % del total, por esto la Organización Mundial de la Salud calcula que casi la mitad podría sufrir un accidente cerebrovascular.

B: aBordaje

Un ictus sucede sin un médico delante, por eso el primer paso es tiempo dependiente, es decir cuanto antes se interviene, más probabilidades hay de que el paciente quede sin secuelas. Por ello es fundamental reconocer qué es un ictus (síntomas y detección).

La primera parte es llamar al servicio de Emergencias (112), la segunda corresponde a los profesionales que deben identificar qué tipo es.

  1. Ictus isquémicos: (el 85%) En fase aguda tiene dos formas de tratamiento, la trombolisis intravenosa, donde se administra un fármaco intravenoso que pretende disolver el trombo, y la trombectomía mecánica, donde mediante cateterismo se extrae el trombo.
  2. Ictus hemorrágicos. El abordaje es totalmente diferente, sobre todo son medidas de soporte. Si el accidente cerebrovascular es más grave pasan a cuidados intensivos sobre todo cuando trascienden el nivel de conciencia y necesitan un control más exhaustivo de respiración, cardiaco, etc.

C: Contaminación

Un factor al que cada vez se le da más importancia es la contaminación. El doctor Óscar Ayo explica que “se ha demostrado que es un factor de riesgo muy importante. Cada vez hay más evidencias de el riesgo de la contaminación” es decir que a cuanta más exposición a los contaminantes habituales, más riesgo de ictus.

El 80-90 por ciento de los ictus podrían ser prevenibles evitando los factores de riesgo que los ocasionan.

D: Detección

El doctor Oscar Ayo ofrece una serie de consejos para detectar con rapidez un ictus “ si tienes dudas, pregúntale que levante los brazos, si se le queda más abajo o no lo puede levantar; que sonría para ver si la  expresión es simétrica o se queda una boca torcida, y que hable”.

Estos pasos son básicos a la hora de reconocer la mayoría de los ictus.

E: Estrés

Un estudio reciente realizado por neurólogos del Hospital Clínico San Carlos concluye que el estrés psicofísico, junto con la ansiedad y la depresión, son factores que aumentan el riesgo de padecer un ictus o accidente cerebrovascular.

Según la Fundación del Corazón tras el análisis de todos los participantes, los científicos encontraron que aquellas personas que habían tenido un episodio de estrés importante en el año anterior presentaban un riesgo de ictus casi cuatro veces mayor que el grupo de control sano.

En cuanto al estrés laboral, los estudios revelan que las personas con un empleo con alto nivel de estrés tienen un 22 % más de probabilidad de sufrir alguna de estas enfermedades y, en concreto, estas personas tenían un 58 % más de probabilidades de sufrir un ictus de tipo isquémico que las que tenían un empleo con una presión menor.

F: Factores de riesgo

Hipertensión: Se estima que el 67 % de los pacientes que ha sufrido un ictus tiene elevadas las cifras de presión arterial.

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El tabaquismo incrementa el riesgo de ictus EFE/Julián Martín

Hiperlipidemia: Las cifras elevadas de colesterol constituyen otro de los principales factores de riesgo del ictus. 

Fibrilación auricular: Es la arritmia más frecuente y el riesgo de accidente cerebrovascular secundario a tromboembolismo por fibrilación auricular es aproximadamente del 3 al 5 % por año.

Tabaquismo: Este factor incrementa el riesgo de ictus de 2 a 4 veces. 

Diabetes: Los diabéticos presentan un alto riesgo de padecer ateroesclerosis y, suelen presentar otros factores de riesgo aterogénicos, en concreto hipertensión, hiperlipidemia y obesidad.

G: Grupos de edad

Cada año en España se producen 120.000 nuevos casos de ictus y fallecen 27.000 personas, según datos de la Sociedad Española de Neurología y en las mujeres, el ictus es la primera causa de mortalidad y la tercera en los hombres, así como la primera causa de discapacidad adquirida en el adulto.

En España, dos de cada tres personas que han padecido un ictus tienen más de 65 años, precisamente este grupo de pacientes son los que presentan con mayor frecuencia dificultades para realizar actividades básicas de la vida diaria después del ictus. 

En las últimas dos décadas, han aumentado un 25 % el número de casos entre personas en edades comprendidas entre los 20 y 64 años y un 0,5 % los casos se dan en personas menores de 20 años.

H: Hábitos saludables

El estilo de vida que el paciente lleve puede favorecer la aparición o no de un ictus. Unos hábitos saludables como dormir lo suficiente, hacer ejercicio de forma habitual y moderada, dieta sana donde se reduzcan las grasas saturadas, moderar el consumo de alcohol a no más de 60 gramos día y acudir a revisiones médicas, así como llevar un control de la tensión arterial, reducen la probabilidad de padecer un accidente cerebrovascular.

I: Investigación

El mayor avance de los últimos años en este campo ha sido demostrar que la trombectomía mecánica es un tratamiento eficaz para abrir las arterias obstruidas y disminuir las secuelas del ictus, aunque es un procedimiento costoso que requiere personal e infraestructuras muy especializadas, por lo que no se puede aplicar en cualquier centro. 

Para el doctor Oscar Ayo aunque este tratamiento es muy eficaz hay que conseguir que lo sea todavía más. La lucha es conseguir que cada vez más pacientes puedan someterse a este tratamiento.

J: Juegos para entrenar el cerebro

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Javier, un paciente de 51 años y que se recupera de un ictus realiza un ejercicio de rehabilitación con una máquina de realidad virtual en el Hospital de Día de Neurorehabilitación del Hospital Vall d’Hebron, EFE/Toni Albir

Es fundamental la estimulación cognitiva como parte de la rehabilitación. Una tendencia reciente en fisioterapia enfatiza la eficacia de participar en actividades dirigidas a una meta, como jugar juegos para promover la coordinación.

No obstante, también podemos trabajar el cerebro gracias a la realidad virtual.  En Barcelona concretamente en el hospital Vall d´Hebron usan un juego para complementar las técnicas clásicas de rehabilitación. El objetivo es enseñar al cerebro a controlar de nuevo los movimientos del cuerpo, especialmente las extremidades superiores. 

K: Kiwi y otros alimentos

Hay factores de riesgo que podemos modificar, evitar, regular y controlar, generalmente, con cambios en el estilo de vida. Por ejemplo el alcoholismo: tomar bebidas con alta graduación de alcohol es perjudicial y su efecto sobre el ictus depende de la dosis.

El colesterol, un exceso de este tipo de grasa en la sangre puede depositarse en las paredes de las arterias y formar placas, que conllevan a la aparición de patologías vasculares, entre ellas el ictus.

La diabetes: esta enfermedad eleva el riesgo de sufrir un ictus entre 2 y 4 veces, sobre todo la diabetes tipo 2.

Y la obesidad: se calcula que incrementa entre 1,4 y 2,5 veces el riesgo de sufrir un ictus, con un incremento del riesgo por cada punto que sube el índice de masa corporal (IMC).

Es decir adoptando una dieta saludable, variada y rica, centrada especialmente en comidas con poca sal y bajas en grasas, con abundancia de frutas, verduras y cereales de granos enteros, además de pescado, podemos reducir la probabilidad de padecer un ictus. 

L: Lenguaje

Uno de los síntomas que se presentan cuando se sufre un ictus isquémico es la alteración repentina en el lenguaje. Puede suceder que el paciente no sea capaz de pronunciar correctamente, que no pueda emitir palabras o que tenga dificultades para comprenderlas.

Una vez se ha superado, el ictus puede tener repercusiones sobre el lenguaje; para ello resulta fundamental la figura del logopeda en la fase de rehabilitación, explica el doctor Óscar Ayo.

M: Mujer

El ictus constituye la primera causa de muerte en mujeres en España.

Según datos de la organización Freno al ictus, casi 16.000 mujeres mueren cada año en nuestro país por esta causa, más del doble que por cáncer de mama y hasta 14 veces más que por accidentes de tráfico.

Como explica el doctor Ayo, en la mujer es más infrecuente que se produzca, pero más grave cuando sucede. “La incidencia es relativamente baja por las hormonas – sobre todo los estrógenos-, que tienen un papel protector frente a la formación de ese trombo que provoca el ictus. A partir de la llegada de la menopausia la probabilidad de que aparezca aumenta bastante”.

N: Neurología

La Sociedad Española de Neurología (SEN) la define como la especialidad médica que estudia la estructura, función y desarrollo del sistema nervioso.

Al tratarse de una enfermedad que afecta al sistema nervioso central, el ictus es tratado por neurólogos que, además, están especializados en esta dolencia. Son quienes coordinan los tratamientos y estudian la compatibilidad de los pacientes con cada uno de ellos.

Ñ: niÑos

Según el Centro de Rehabilitación Neurológica Lescer, el ictus es una de las diez causas principales de mortalidad infantil, aunque los factores de riesgo son totalmente diferentes en esta población y en muchos casos es imposible encontrar la causa desencadenante.

Cabe decir que la incidencia es menor que en adultos y que, aunque pueden ser devastadores en los niños, su cerebro tienen una gran capacidad de adaptación y recuperación, la llamada plasticidad cerebral.

O: dOlor

Como explica el doctor Ayo, en la mayoría de los ictus isquémicos no hay dolor. Es por ello que mucha gente no es capaz de detectarlo a tiempo cuando lo sufre. En el caso de los ictus hemorrágicos, que suponen un porcentaje muy pequeño, sí hay dolor y es la manifestación principal: la aparición súbita del peor dolor de cabeza que se ha tenido en la vida.

También como secuela de algunos ictus puede quedar en el paciente algo parecido al miembro fantasma, dolores de forma crónica en las extremidades que han sido afectadas.

P: Prevención

Entre el 40 y el 50 % de los enfermos abandona el tratamiento dos o tres años  después de haber sufrido un ictus, lo que fomenta la aparición de un segundo episodio.

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Con hábitos de vida saludable se previenen más del 80% de los ictus. EFE/Toni Albir

En la actualidad, existen diferente tratamientos preventivos. Uno de ellos se basa en las estatinas, ya que reducen las cifras de colesterol, aumentan la circulación cerebral y la capacidad neuroprotectora. Además los datos muestran que las estatinas reducen en un 30 % la mortalidad global. En algunos pacientes con ictus, el volumen del infarto no llegó a los 30 centímetros cúbicos, mientras que en aquellos que no tomaban estatinas esta cifra casi se triplicó, alcanzando los 86 centímetros cúbicos.

Pero también disponemos de otras terapias eficaces como los anticoagulantes que están recomendados para el control de la fibrilación auricular en cualquier paciente de más de 75 años o con varios factores de riesgo, los antihipertensivos y los antiagregantes. 

Q: ¿Qué tipos de ictus hay?

Tal y como establece la Sociedad Española de Neurología (SEN), existen dos tipos de ictus, el isquémico y el hemorrágico.

  • El ictus isquémico o infarto cerebral: Sucede cuando se produce la oclusión de un vaso (arteria) que impide que llegue sangre a una zona del cerebro, conduciendo a su necrosis o muerte en pocas horas. Es el más frecuente, representa el 85 % de los casos.

  • El ictus hemorrágico, conocido como hemorragia cerebral o derrame cerebral, está originado por la rotura en la pared de un vaso sanguíneo con salida de la sangre que se acumula en el cerebro. Representa entre el 15 % y el 20 % de los casos.

R: Rehabilitación

Entre un 40 % y un 60 % de los pacientes que sobreviven a un ictus quedan con algún tipo de secuela, como explica el doctor Óscar Ayo. Para ellos, recibir rehabilitación es imprescindible para recuperarse.

En primer lugar, la clave de la rehabilitación es la rapidez, ya que cuanto antes la reciba -incluso durante la fase hospitalaria en ocasiones-, mayores serán las probabilidades de mejora y las secuelas finales serán menores.

También es importante abordarlo desde un enfoque multidisciplinar: fisioterapia para recuperar la fuerza perdida en algunas extremidades; logopedia para trabajar sobre las repercusiones del lenguaje y la capacidad de tragar; y la terapia ocupacional, que busca readaptar sus capacidades para que puedan volver a hacer sus actividades del día a día.

S: Síntomas

Los síntomas fundamentales que hay que conocer para identificar un ictus son: aparición de dolor de cabeza, si la visión se ve afectada tanto en uno como en dos ojos, dificultad a la hora de hablar, expresarse y entender, pérdida brusca tanto del equilibrio como de la estabilidad y pérdida de fuerza en mano, brazo y piernas.

T: Tratamientos

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El deporte es uno de los tratamientos preventivos para evitar el ictus. EFE/Alberto Estévez

En la actualidad, se disponen de tratamientos eficaces para tratar y prevenir el ictus. Por un lado están los antiagregantes plaquetarios (aspirina, clopidogrel, triflusal) y los anticoagulantes (heparina, Sintrom), cada uno de ellos en los casos indicados, han demostrado que previenen nuevos ictus al evitar que se formen coágulos.

Por otro lado están los fibrinolíticos, un grupo de fármacos capaces de disolver los coágulos, que cuando son administrados a las personas indicadas y en el tiempo preciso, incrementan en un 30 % la probabilidad de recuperarse después del ictus.

Otros fármacos, como la citicolina entre otros, son capaces de evitar que una gran parte de las neuronas dañadas acaben muriéndose, son los neuroprotectores.

Aunque, como indican desde la Sociedad Española de Neurología (SEN), el tratamiento del ictus es complejo e incluso un verdadero reto médico en algunas ocasiones, ya que la administración de estos fármacos a las personas no adecuadas o fuera del tiempo indicado, puede tener consecuencias devastadoras.

U: Urgencias

Como indica el doctor Óscar Ayo, existen unos plazos para la administración del tratamiento -tanto el farmacológico como el mecánico- que, de sobrepasarse, podrían hacer que el tratamiento perdiera eficacia o incluso pusiera en peligro la vida del paciente.

Para el tratamiento farmacológico (trombolisis intravenosa) son 4 horas y media, y para el macánico (trombectomía mecánica), entre 6 y 8 horas.

Aunque en algunos pacientes muy seleccionados han llegado a transcurrir incluso 24 horas, el tejido se va infartando progresivamente y conviene actuar tan rápido como sea posible.

V: Vencer al Ictus

Además de las medidas preventivas que hemos explicado, la puesta en marcha del Código Ictus ha conseguido que la mayoría de los pacientes que sufren un ictus sean atendidos con la mínima demora en centros con Unidades de Ictus. La mortalidad se ha reducido en más de un 50 por ciento de los casos.

W, X: Enfermedad del siglo XXI

El ictus está convirtiendo en la una de las enfermedades más prevalentes del siglo XXI, según todos los datos y estudios manejado por los investigadores y los especialistas.

Y, Z: intervención precoZ

La intervención precoz del rehabilitador, informa en su Decálogo del Ictus la Fundación Casaverde, permite diagnosticar la discapacidad, comenzar la intervención rehabilitadora adecuada, prever los recursos futuros y apoyar la integración social y/o laboral del paciente.

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