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Tabaquismo pasivo: ancianos en riesgo

Científicos españoles y estadounidenses acaban de publicar un estudio en el que demuestran que los ancianos que son fumadores pasivos tienen mayores probabilidades de padecer el Síndrome de Fragilidad, que coloca a la persona mayor ante un riesgo elevado de sufrir caídas, desarrollar discapacidad y dependencia, e ingresar finalmente en un hospital o residencia

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Tabaquismo pasivo: ancianos en riesgo
EFE/Barbara Warton

Esther García, investigadora del Departamento de Medicina Preventiva y salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid y coautora de la investigación, ha explicado a EFEsalud que los ancianos son muy vulnerables a los contaminantes ambientales, ya que tienen el sistema inmunológico más desgastado, pero que pocos estudios se han centrado en las consecuencias de padecer tabaquismo pasivo.

Entre un 5 y un 15 por ciento de la población mayor de 65 años en España, sufre este síndrome muy vinculado a la falta de ejercicio físico y a la mala alimentación y como se ha visto ahora también a factores ambientales como el humo del tabaco.

En el estudio se utilizaron los datos de la Encuesta Nacional de Salud de EEUU (NHANES por su siglas en inglés).

Los Investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid, el Centro de Investigación Biomédica En Red: Epidemiología y Salud Pública,y la Escuela de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore seleccionaron a 2.059 no fumadores de 60 años o más.

La exposición pasiva al humo del tabaco en estas personas se valoró midiendo la concentración en suero de cotinina, un biomarcador específico de exposición a la nicotina.

Síndrome de Fragilidad

NPL34 KATMANDÚ (NEPAL) 31/08/06.- Una anciana que reside en el hogar para ancianos Briddhashram sonríe en su habitación en Pashputi, Katmandú (Nepal) ayer. La única residencia de ancianos que tiene el ministerio nepalés de la Mujer, Servicios Sociales e Infancia alberga a unas 250 personas mayores procedentes de diversas partes del país.
EFE/Harish Tyagi

Paralelamente, se diagnosticó el síndrome de fragilidad por la presencia de, al menos, tres de los siguientes criterios: pérdida de fuerza, lentitud de la marcha, cansancio, reducida actividad física, y bajo peso.

Cualquier elemento externo o interno (enfermedad,depresión,caídas,reacciones adversas a medicamentos..) pueden activar o potenciar el ciclo de este síndrome.

Por tanto, el anciano frágil tiene disminuidas las reservas fisiológicas, y se encuentra por ello en una situación de mayor vulnerabilidad que de no ser atendida puede derivar en caídas, hospitalizaciones u otros episodios adversos.

Otro de los factores que se estudió fue el hecho de que las personas de edad avanzada pasan la mayoría de su tiempo en casa, lo que hace que la convivencia con un fumador lleve a la persona de edad a una mayor exposición pasiva al humo del cigarrillo, a diferencia de los que pueden salir y pasar tiempo en un lugar más abierto.

Es por esto que los investigadores también evaluaron la relación entre el número de personas que fuman en el hogar y el riesgo de la fragilidad en el adulto mayor, haciendo un especial énfasis en el hecho de que este síndrome es más frecuente si el paciente vive con dos o más fumadores activos.

El problema, ha señalado a EFEsalud la doctora García, es que dentro de los hogares no está prohibido fumar y el anciano pasa la mayor parte de su tiempo dentro de este espacio cerrado, con lo cual su exposición al humo es mucho mayor, si convive con parientes fumadores, convirtiéndose en fumadores pasivos.

De acuerdo con el especialista, hay que entender además que el tabaquismo pasivo es malo para las coronarias, el cáncer de pulmón y el derrame cerebral, y estas son otras vías que empujan a la persona mayor a padecer síndrome de fragilidad.

Identificar los factores de riesgo que pueden desencadenarla, supone un  importante paso en la prevención y mejora de la calidad de vida de las personas de la tercera edad.

Cuba cuenta actualmente con una población de 11.273.000 de habitantes, en la que más del 14 por ciento son personas mayores de 60 años, según datos oficiales al cierre del año 2002. Asimismo, pronósticos del Instituto de Investigaciones Estadísticas de Cuba indican que para el año 2020, alrededor del 28,9 por ciento de los cubanos tendrá 60 o más años, similar a los niveles de Suecia, cuyo porcentaje de personas en ese grupo de edad era de 22,8 por ciento. En la imagen un grupo de ancianas realizan sus ejercicios cotidianos en el parque Mariana Grajales del Barrio en la Habana.
EFE/Alejandro Ernesto.

La población mundial envejece

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre 2000 y 2050, la proporción de los habitantes del planeta mayores de 60 años se duplicará, pasando del 11% al 22% y pasará de 605 millones a 2.000 millones, y la cantidad de personas de 80 años o más aumentará casi cuatro veces hasta alcanzar los 395 millones.

En cuanto a España, y según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el porcentaje de población mayor de 65 años, que actualmente se sitúa en el 18,2%, llegaría al 24,9% en 2029 y del 38,7% en 2064.

La población centenaria (los que tienen 100 años o más) pasaría de 13.551 personas en la actualidad, a más de 372.000 dentro de 50 años.

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